Columna de Recaredo Gálvez.

Fotografía El Ciudadano

En un lugar bastante familiar para mi, el hospital del centro de cumplimiento penitenciario “El Manzano”, se encontraba sentado a un rincón de la sala, mirando por la ventana, cercano a su pila de diarios. El rostro no era el de un hombre alegre, pero tampoco el de un desamparado, era reflexivo y con un evidente rastro de lucha, tanto por la huelga de varias semanas como por los surcos de la edad en su cara… Así podría describir la primera impresión que me tuve al visitar a uno de los hombres que ha hecho historia en mi época, un hombre de controversias, ideas y acciones. Un hombre que no es importante por el solo hecho de ser quien es sino por las ideas que defiende, comenta y comparte con un sector de su pueblo. Ahora en estas líneas, más que caracterizar el resultado de la muerte en Vilcún, del matrimonio cuyo apellido no me es familiar reproducir, no por ignorancia sino, porque tales apellidos resultan mucho más familiares en la esfera de la oligarquía chilena. Más que analizar aquel hecho, creo necesario realizar comentarios para la reflexión de lo que aquella situación ha generado. En ese ámbito comentar que hemos visto como la actitud del Gobierno ha sido completamente digna de la herencia pinochetista que renegaran en algún momento, ningún esbirro del empresariado que hoy es parte de la elite burocrática estatal, ha temblado para criminalizar una vez más y con mayor fuerza los elementos políticos de la causa mapuche. En este aspecto es donde quiero detenerme un poco, pues basta ya de generalizar un pensamiento paternalista hacia la represión que sufre el pueblo en lucha, no solamente debemos pensar en lo injusto de las acciones oligarcas sino también en cuanto han hecho los aparatos de dominación por mantenernos en una mayoritaria ignorancia de la propuesta política que se desprende de uno de los grupos que ha sido más atacado y criminalizado, me refiero a la Coordinadora Arauco Malleco. Las acciones desarrolladas por los gobernantes no solamente pretenden el uso desmesurado de la violencia sobre las comunidades, o la criminalización abierta y desmesurada en desmedro de un debate político de ideas. Los aparatos del Estado, también operan con rigurosidad para desarticular y mantener al margen a quienes integran las propias organizaciones de resistencia mapuche. En ese sentido hemos visto como la CAM ha sido constantemente el chivo expiatorio ante cualquier situación de violencia en la llamada zona roja. La ley antiterrorista no hace más que ratificar el compromiso de la oligarquía quienes utilizan este recurso para romper aún con mayor fuerza la articulación y las voluntades de quienes resisten. No vale la pena enunciar la cantidad de maniobras que ha articulado el empresariado, para coartar las posibilidades de un debate político abierto y la difusión de ideas políticas que rodean el mundo mapuche. Respecto del actual contexto si se hace necesario comentar una de las últimas maniobras: el traslado de Llaitul desde Angol a Concepción. Este hecho no fue fortuito, pues ocurre justo después de la muerte del matrimonio latifundista de Vilcún. Sería ingenuo no pensar que esta maniobra tiene la finalidad de orientar las miradas hacia este grupo de resistencia y sentenciar socialmente su participación en los hechos. Como organización política (no terrorista, no subversiva) la coordinadora emitió un comunicado donde señala claramente que no tiene participación en los sucesos de Vilcún, que significaron la muerte de la pareja. La presencia de Llaitul en la cárcel el Manzano sin duda significó una oportunidad para conocer de fuente directa un poco de Historia, aquella que se omite en la educación formal, se tergiversa en televisión y se inventa en el gobierno de turno. “Somos grupo político revolucionario, planteamos realmente una lucha contra la transnacionalización de la tierra, lo cual apunta hacia el propio capital nacional o extranjero que pretenda adueñarse de la tierra y explotarla” con esas palabras a la introducción de nuestra conversación dimos paso a una serie de debates no ajenos a lo teórico, no ajenos a lo práctico, pero muy ajenos a lo que el Gobierno y sus redes trata de señalar como un pueblo que solo pretende recurrir a la violencia. “Somos una agrupación política que propone una alternativa basada en el control territorial sin la participación del Estado ni los elementos capitalistas”. Profundizar este tipo de propuestas es lo que se niega ante la criminalización constante del pueblo mapuche, la discriminación y las tácticas de cooptación del gobierno. “Si no tenemos Tractor y debemos usar arado lo hacemos. Basamos la política en la cosmovisión mapuche, las necesidades del territorio y de su gente”. “Nuestro proceso de producción no busca agotar los recursos que nos son necesarios para vivir” sin duda esta visión de la tierra y la propiedad contraste por lejos con lo que se enseña en las aulas o lo que conviene al empresariado chileno. Además me mencionaba que dentro de este proceso se han logrado recuperar miles de hectáreas de tierra en las cuales este concepto de control territorial se desarrolla. Según señala el propio Héctor, “esa es una de las principales razones por la cual nos persiguen y nos dan duro, porque podemos generar lo que pretendemos y proponemos y porque tenemos una política definidamente anticapitalista”. El par de horas que duró la visita sin duda estuvo mucho más enlazado a una apertura de mente que a una muestra de odio, es más el propio Héctor señaló que ellos comprenden que los pequeños y medianos agricultores, no son el enemigo contra el cual enfrentarse, y que pese a que les atribuyan atentados ellos jamás han perpetrado ninguno hacia pequeños o medianos agricultores. Según señala su lucha es contra los grandes capitales, pero es una lucha con un trasfondo político, no terrorista. Se nota que tiene una lucidez tremenda respecto de la actualidad nacional, tanto así que conversando respecto de la Ley de Pesca, señala su escepticismo respecto de lo que ha señalado últimamente el Tribunal Constitucional. Para él la Ley de pesca es una ley grande, que de alguna forma toca los intereses de la oligarquía, la cual no permitirá que se trunque. Posiblemente lo del TC son voladeros de luces que están más cercanos a desarticular algún ascenso de manifestación social o territorial al respecto y a demostrar que si se consideraron aspectos que finalmente fueron desechados, dejando con esto un poco más tranquilos a los sectores institucionalistas. A su vez comenta como la Ley de Fomento forestal también será revisada y claramente el resultado estará a favor de las mismas familias de siempre. Al final de la visita, conversamos respecto de las ideas de control comunitario de la educación, generación de comunidades educativas capaces de generar una política, gestión y técnica del proceso educativo, prescindiendo de la interferencia de los empresarios. La labor de los aparatos de dominación ha sido sin duda desinformar y favorecer la difusión de las ideas de quienes buscan atomizar aún más el tejido social y dar oxigeno a un sistema burocrático agonizante. Claro está que para ellos plantear una mancomunión de esfuerzos, de teoría o siquiera la posibilidad de debatir las alternativas similares que le restan importancia al control Estatal, resulta algo aberrante, resulta ser terrorismo, resulta ser causal de prisión, montajes y marginación. Al ir cerrando la conversación con un hombre que no se ve para nada abatido. Un preso politico del Estado Chileno, comprendo lo fuerte que son las ideas y lo valioso que resulta creer en ellas sobre todo para mantener la lucidez y la perseverancia. Téngase en cuenta que desde el inicio de su actual huelga ha bajado 22 kilos, además fue trasladado de recinto carcelario y que aún pareciera que sus demandas de no tener un doble procesamiento, no más Ley antirrerorista y no más criminalización al mapuche no fueran para nada escuchadas. Recojo las palabras de despedida de esta gratificante visita, “debemos seguir dialogando, debatiendo política, no solo apoyar al mapuche por ser mapuche sino que comenzar a comprender un proyecto político existente el cual se debe propagar como un germen de libertad”