Un Asco

Piñera pide prorrogar por 20 años subsidio a plantaciones de pino

Don Clorofilo (o sea yo) es un viejo de la calle que sólo conoce el Congreso Nacional porque ha visto imágenes de los congresales aprobando, por lo general, leyes que no son de su agrado. Por estos días el Presidente ha enviado a ese feo edificio un nuevo proyecto de ley para que los parlamentarios lo aprueben: se trata de prorrogar el famoso Decreto 701 que en 1974 un señor mucho más viejo que yo (al parecer ya muerto) apellidado Pinochet impuso, sin preguntarle a nadie, para bonificar la plantación de pinos y eucaliptus. Este subsidio que pagamos todos los chilenos permitió el auge de las grandes empresas forestales y fábricas de celulosa de las familias Angelini, Matte y otras, que gracias a ello hoy están entre las mayores riquezas del planeta. Además, esa bonificación también ha permitido reemplazar miles (¿o millones?) de hectáreas de prístino bosque nativo por estas especies foráneas que han destruido el suelo y los ecosistemas. Esto ocurre porque, vaya, el bosque nativo no recibía subsidio alguno. Aunque no he hablado del tema con mi inteligente sobrino Alacrán, que tiene una lógica implacable y el sentido común fino de los niños (que los adultos vamos perdiendo con el tiempo y con la mala yerba que nos empieza a consumir bajo la justificación de “pragmatismo”), de seguro me preguntaría: tío, ¿por qué los pobres tenemos que pasarle plata a los ricos para que sean todavía más ricos? Y me dejaría callado. Por lo demás, es lo mismo que pasó con la nueva Ley de Pesca. Yo agregaría otra pregunta: ¿no es más razonable que nuestra plata subsidie cosas que les hacen bien a todos, como la proliferación de plantas de energía solar o eólica, por ejemplo? No sé por qué me tinca que nuestros parlamentarios van a aprobar también ahora esta prórroga, pese a que la Confederación Nacional de Trabajadores Forestales pidió su rechazo. Pero que el pequeño Presidente que tenemos ya haya pedido esa prórroga, y por ¡20 años!, me parece un asco. Indecente Lampa y Otras Ocho Comunas con Agua Envenenada El vejete Clorofilo Menares (yo mismo) acaba de leer un informe oficial de la Superintendencia de Servicios Sanitarios que lo dejó con los pelos de punta: el agua potable es tóxica en nueve comunas del país. Esa era la conclusión. El veneno de esta agua se debe a que contiene altas concentraciones de arsénico, sulfatos y nitratos. Esto significa que en las ciudades del norte llamadas Arica, Alto Hospicio, Copiapó, Caldera, Tierra Amarilla y Chañaral sencillamente no se puede beber el agua ahora mal llamada “potable”. Pero también ocurre igual cosa aquí mismito: en Lampa, Región Metropolitana, cuyos habitantes no sabían (aunque algo sí, porque tiene un sabor pésimo) que se llenaban la guata con el líquido elemento cargado de arsénico. El hecho se hizo público y generó protestas de los lampiños (¿así se les dice a los habitantes de Lampa?). Sin embargo, la señora doctora de lentes y entradita en años que es la autoridad sanitaria de este gobierno en la región (y que aparece seguido en la tele denunciando pescados descompuestos o caca de ratón en restoranes de mala muerte) fue al lugar de los hechos y dijo que el agua era lo más potable que hay. No se le vio, en todo caso, que actuara en consecuencia, zampándose un litro del vital elemento que consume la gente de Lampa. Ni menos se le vio horas después con una diarrea del carajo, como la que suelen acusar los desgraciados consumidores locales. La escena, la toxicidad del agua “potable” y el rol de esta señora son la misma cosa: indecentes. Me Saco el Sombrero Giorgio Jackson Quiere Revertir Ley de Pesca ¿Te acuerdas, querido Alacrán, de ese chiquillo rubiecito de barba que encabezaba las marchas con la Camila Vallejo esos meses en que parecía que los estudiantes iban a cambiar el mundo, o al menos Chile? Eso le pregunté a mi sobrino. Y se acordaba perfectamente. Pues ese mismo chavalete ahora irá como candidato a diputado por Santiago Centro y una de sus primeras promesas de campaña es propiciar, si llega al Parlamento, la anulación de la impúdica Ley de Pesca aprobada en diciembre pasado con la ayuda de personajillos como un tal Rossi (que dice ser socialista y nadie sabe por qué) y varios senadores que se dicen cristianos y demócratas. “Quiero revertir una ley tan desfavorable como la Ley de Pesca”, le escuché decir. Y este viejo rezongón lo apoya y lo alienta, porque todos los chilenos decentes sabemos que no es decente que el gobierno le entregue a perpetuidad los recursos marinos a seis familias de Chile, que son además las mismas que han expoliado nuestros recursos del mar durante años. Entonces cuando escucho a jovencitos como este Giorgio, y a pesar de que lo calzaron con semejante nombre de nacimiento, se me alienta la frente porque digo: aún tenemos patria, ciudadanos. Y, como conservo las formas que me enseñó mi abuelo, me saco el sombrero. La Raja Colbún se baja de Lollapalooza Garcias a Alacrán Pérez Menares, mi eterno sobrino, me enteré que en estos días se llevará a cabo un megaconcierto con la crema de la crema del circuito rockero que la lleva en el mundo. Y que esto es en Santiago de Chile. Él quería ir, pero el precio por ese capricho zanjó toda discusión. Como soy curioso, me metí a internet y vi que la tristemente célebre empresa de la familia Matte llamada Colbún (tristemente célebre por ser, junto a Endesa, la responsable del proyecto HidroAysén) era una de las auspiciadoras. No alcancé a lanzar el primer improperio al viento cuando pude enterarme que, por razones de “prudencia estratégica–empresarial”, el negocio de la familia Matte (estos están en todas, porque ya aparece en otro comentario mío en este número) decidió “bajarse” de tal evento, ante la posibilidad cierta de que los miles de muchachos y muchachas provocaran una verdadera manifestación en su contra en esa coyuntura. Ante esa amenaza, los asesores de los Matte recomendaron mejor pasar piola, pues justamente en esos días podía reunirse el tan retardado Consejo de Ministros para dar el visto bueno definitivo a ese megaproyecto impresentable y la indignación ciudadana les hubiera cobrado toda su ira por ello. Es probable que el mismo gobierno (integrado por compinches de los poderosos Matte) haya enviado un emisario a una comilona en alguna de sus casas para hacerles la recomendación de mejor omitirse porque les iba a salir el tiro por la culata. No es para entusiasmarse tanto, pero igual me parece la raja que ese bicho llamado Colbún no se aparezca ni de asomo en conciertos que valora tanto mi tan musical sobrino Alacrancito.