Por: Juan Mihovilovich

La pereza de pensar, podría ser el sustituto al programa de Cristian Warnken, quien durante décadas a dado muestras de ser una suerte de adalid de nuestra cultura, porfiado en la búsqueda de la belleza, certero en desentrañar las virtudes de un alma nacional que no está, claramente, en las vidrieras, tiendas ni en los supermercados.

Dotado de una agudeza inusual para descubrir las vicisitudes internas de cada invitado, por años Warnken desmenuzó la necesidad de ser “otros” a partir de ser uno mismo.

Centró parte de su discurso en discurso alguno, sencillamente incursionó en esa rara avis que es el pensamiento propio y decidió que las palabras no sólo sirven para denostar o hacer gárgaras políticas, sino para encontrarle un sentido más profundo a una vida banal y simplona.

En tiempos de naderías, donde las bagatelas del progreso a ultranza mediatizado por esa fanfarria del libremercadito como la panacea de la historia, en mitad de la negrura ambiental donde el buen discurso se asocia de inmediato con el crecimiento perca pita y la felicidad del tener por sobre el ser, programas como el de Warnken resultan odiosos, “lateros”, desfasados de la vida mundana y carentes de la inmediatez del facebook o del twitter, esas deformaciones del cerebro humano que sintetizan en diez palabras la absoluta ausencia de ideas o reflexiones.

El mundo de la televisión se haya entronizado en las mediciones del rating y la televisión pública (¿?) como TVN se entretiene con programar idioteces faranduleras que nutren la esencia de la mente ciudadana. Y al día siguiente, los votantes ciudadanos apuestan en qué capítulo del reality la heroína de la silicona es despachada a casa para ser sustituida por otro maniquí, que ríe o solloza según las circunstancias reprogramadas por la penetrante dirección televisiva. Pues bien, si de eso se trata, ¿cómo podría sorprendernos que TVN relegara a un programa de culto extenso a la trastienda? ¿Habrá algún sesudo parlamentario que postule la “ley Warnken” para colocar programas sensatos en un horario prime?