La seremi de salud del Bío Bío se vio obligada a retirar todos los pollos de Agrosuper en la región, en sus sedes de Los Ángeles, Chillán y Penco. Se informó que más de 900 kilos de pollo fueron detectados con dioxinas, los que fueron llevados al relleno sanitario Copiulemu.

Del total de las aves retenidas, 668 kilos estaban presentes en las bodegas de Agrosuper de la comuna de Penco, 60,9 en Los Ángeles y 173,72 en la ciudad de Chillán.

La empresa Agrosuper del grupo Vial ha sido denunciada en varias ocasiones por sus pésimas prácticas desde lo ocurrido en Freirina, lugar en el cual cerraron su fábrica luego de las movilizaciones de los pobladores, además también se ha reclamado por sus formas de operar en la comunidad pepiukelén en Pargua y por la instalación de diversas pisciculturas contaminantes en diversos puntos cordilleranos

Los pollos provenían de la fábrica ubicada en el sector San Pedro de la Región de Ohiggins, lugar en el cual los pobladores del sector denunciaron la masiva contaminación. Se denunció por parte de la población y el alcalde, que esta empresa se instaló en el sector hace más de 20 años solo con declaraciones ambientales ni siquiera se realizó un Estudio de Impacto burlando la legalidad, pues las declaraciones tienen un límite de cien mil unidades de producción, por lo que han generado planteles uno tras otro como parches, hasta llegar, en el 2012, al número de 400 mil cerdos en La Estrella y San Pedro.

El dioxinas son de elevada toxicidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) pueden provocar en el ser humano problemas de reproducción y desarrollo, afectar el sistema inmunitarios, e interferir con hormonas, por lo tanto, causar enfermedades degenerativas como el cáncer.

Esta producción masiva de alimentos, en este caso de carne, solo favorece a los monopolios comerciales. Así como denuncia la investigadora Silvia Ribeiro “La cría industrial e intensiva de animales está controlada por oligopolios trasnacionales, que venden a quienes puedan pagar, mientras sus métodos de cría y ocupación de tierras y aguas, desplazan a la producción de pequeña escala, basada en la diversidad y que realmente llega a los que necesitan alimento”

Los monopolios empresariales se ven en todas las áreas involucradas en esta producción: la industria de la genética animal, la producción de piensos y forrajes, y la cría y los productos derivados. Como denuncia Ribeiro “Solamente unas 4-5 empresas dominan el sector de genética animal (Hendrix Genetics, Tyson, Genus, Erich Wesjohann Group); Las 10 mayores empresas de forrajes, entre ellas Cargill, Tyson, Purina, Brasil Foods (fusión Sadia y Perdigão) y otras asiáticas, dominan 52 por ciento del mercado global”

Por lo anterior, el mito de que se produce estas cantidades de alimentos para satisfacer las necesidades alimenticias de la población se ha develado, pues así como aumenta la producción industrial de carne aumentan los hambrientos en el mundo, más de 925 millones de personas padecen hambre, mientras otros mil millones padecen malnutrición y otros mil millones son obesos.

Fuente: Agencia de Noticias