¿Cuál es la característica principal que tiene tu candidatura a la federación?

La apuesta estratégica de la multisectorialidad. El escenario que se viene para el 2014, con un gobierno de la Nueva Mayoría, tiene la particularidad que, a diferencia de la Concertación, empieza a hablar en un lenguaje que es cercano al movimiento social. Se empieza a hablar de gratuidad, se habla de fortalecer instituciones públicas, pero cuando uno mira en detalle el programa de Michelle Bachelet, primero, hay muchos vacíos y muchas ambigüedades aún; segundo, el problema no es la gratuidad como consigna sino quién financia la educación, y si ese financiamiento va a permitir efectivamente tener una redistribución de la riqueza en Chile que disminuya la desigualdad. Eso para nosotros es una transformación radical para el financiamiento de las universidades en Chile, de la educación en general, que sea un mecanismo de redistribución de la riqueza.

Melissa Sepúlveda, candidata a la Fech.

Melissa Sepúlveda

¿Qué rol tiene la Fech en el fortalecimiento de los vínculos multisectoriales?

La Fech históricamente y desde su nacimiento en esta misma facultad a principios del siglo XX ha tenido el rol de aliarse con el movimiento obrero, con las diferentes expresiones del mundo trabajador, de los pobladores, y ese rol no puede ser desconocido. Efectivamente es una de las vocerías sociales más importantes a nivel nacional.

 

¿Se ha cumplido ese rol durante los últimos años?

Creo que a partir de las movilizaciones del 2011 ninguna dirigencia pudo haber obviado esa función. Justamente una de las ganadas que ha tenido el movimiento estudiantil ha sido posicionar sus estructuras orgánicas como referentes a nivel nacional, como un actor válido que es capaz de interpelar a un gobierno, capaz de tener una postura que sea escuchada.

Con Bachelet en el poder y con un Confech cuyas divergencias resultan en grandes obstáculos para la toma de decisiones, ¿tienen alguna estrategia para llevar la conducción?

La Fech es una voz importante dentro del Confech porque es una universidad que tiene discusión en sus bases, a diferencia de muchas otras universidades que lo conforman que tienen muy poca organización y son solamente las federaciones con una lógica mucho más representativa que directa. Creemos que una de las falencias que ha tenido la Fech en estos últimos años después de la movilización del 2011 ha sido que le ha faltado una perspectiva de construcción estratégica, que para nosotros es la multisectorialidad. Ahí se instala una lógica de tener voceros o representantes estudiantiles muy bien posicionados mediáticamente, que salen en la prensa, que tienen 45 segundos dentro de los noticieros, pero que no generan mayor impacto. También la realización de marchas casi rituales que no pasan más allá de eso.

Bachelet tiene un 47% de las intenciones de voto, a pesar de los cuestionamientos hacia su sector y de las críticas que se le atribuyen por la profundización del modelo heredado de Pinochet. ¿Por qué crees que es vista como opción para la transformación del país?

Hay un nivel de legitimidad y también de temor a las transformaciones radicales por parte de la sociedad chilena que es innegable, y eso muestra la legitimidad que tiene Michelle Bachelet. Ella le da una imagen de estabilidad y gobernabilidad a Chile, pero a su vez no toca los aspectos que justamente le han dado esa inestabilidad y han generado la reacción de los movimientos sociales. Hay un temor grande al cambio y a desconocer la institucionalidad, a desconocer lo que se instaló en dictadura, pero de a poco yo creo que eso también va calando la necesidad de cambiar la sociedad y nuestra forma de vida.

Hoy en Chile no se habla de feminismo, menos de la emancipación del hombre y la mujer como tú lo planteas. ¿Cómo posicionas en la esfera pública el discurso feminista y lo priorizas?

A pesar de que no es mencionado desde el feminismo hay palabras que aún son muy lejanas, como el concepto de patriarcado, aun así la última CEP mostraba el nivel de apoyo que tiene al aborto terapéutico  o el aborto en todos los casos mayor a un 40%. A mí me sorprendió porque también tengo la noción de ese Chile ultraconservador, pero hay una cuestión de impacto mediático en el cual la derecha ha jugado muy bien en decir esto de que “Chile no está preparado” o que “la sociedad chilena no está lista para una ley de aborto”. Termina siendo su último recurso cuando ya no quedan argumentos morales. Ahí hay una tarea que desde el feminismo y La Alzada también ha querido abordar y hacerse cargo de la necesidad de llevar este diagnostico y demostrar en qué se traduce el patriarcado. Hoy día no es una cuestión  que uno reivindique de forma discursiva, sino que hay cosas concretas como disparidad de sueldos, condiciones laborales precarizadas para la mujer por su condición de mujer, que hoy se permita que las isapres discriminen a las mujeres en edad fértil y eso al alero de la Constitución, del Estado y de todos aquellos grupos que hoy no quieren combatir las condiciones de discriminación y de presión.

Desde la universidad, empezamos a discutir cómo se vive esto dentro de la institución, cómo tenemos una educación con perspectiva de género. En el tema de la salud no da lo mismo un profesional que tenga o no tenga perspectiva de género, porque eso puede cambiar radicalmente una conducta terapéutica. Eso tiene que ser incorporado en las mallas curriculares y por supuesto también se debe incluir la demanda de una educación no sexista dentro del nuevo proyecto educativo que queremos levantar.

“Yo creo que hoy día falta vislumbrar una alternativa de empoderamiento y de la capacidad que tenemos de autogobernarnos”.

Existen exdirigentes estudiantiles que optan por la vía institucional para impulsar proyectos y lograr ciertas reivindicaciones. ¿Cómo ves estas candidaturas?

Creo que la acusación de traición hacia los exdirigentes estudiantiles que hoy postulan al parlamento es errada. Siempre las fuerza política que representan, no ellos, han planteado la parlamentarización de los conflictos, que es necesario tener un pie en el parlamento y otro en la calle. Esa es la lectura que tiene el Partido Comunista, es la lectura que tiene la Izquierda Autónoma y,  frente a eso, nosotros creemos que hoy día el cierre institucional que existe en Chile y que se representa en el sistema binominal, en las leyes de quórum calificado, en el Tribunal Constitucional, impiden que exista alguna posibilidad de realización de las transformaciones que el movimiento social ha puesto en la agenda nacional.

Hay que hacer una distinción entre el PC y las otras fuerzas políticas que están postulando al parlamento. El PC apuesta por tener ese quórum para poder cambiar la Constitución. Primero, es cuestionable que lo vayan a lograr, y segundo, es cuestionable que dentro de un conglomerado donde la Concertación conservadora es mayoría,  ellos puedan ganar condiciones favorables para el pueblo chileno. Es muy difícil, si no imposible.

¿Tienes cercanía con alguna candidatura? ¿Vas a votar el 17 de noviembre?

No. Creo que el cierre institucional que existe en Chile impide que una candidatura parlamentaria y menos una presidencial signifiquen transformaciones a favor pueblo de Chile.  Yo creo que hoy día falta vislumbrar una alternativa de empoderamiento y de la capacidad que tenemos de autogobernarnos. Y esa cuestión yo creo que subjetivamente aún no se logra en términos masivos. Es necesario ir dotando de mayor herramientas las diferencias organizaciones, las apuestas políticas que van en ese sentido como el control comunitario que plantea la ACES, de que somos capaces y que requerimos hoy día un proyecto de educación y de sociedad que responda a las propias necesidades de esos territorios y de esas comunidades. Y ahí las federaciones y las apuestas políticas también tienen que ir esa dirección y juegan un rol fundamental.