PortavozAndi Ferrer Millanao es el nombre tras la chapa. 25 años, las calles de Conchalí y Recoleta y un amor fulminante de infancia por el ritmo y la poesía pueden ser la explicación al origen del verso combativo que hoy caracteriza al autor de Escribo rap con R de revolución (2011), uno de los discos más brillantes que el rap político chileno ha parido en los últimos años.

De link en link, más que de mano en mano, las rimas de Portavoz han traspasado las barreras del underground innato del hip-hop político para ascender, al alero de la protesta social, como pieza fundamental de la banda sonora del descontento. Violencia callejera y poder popular son algunas de las temáticas que dan vida a sus canciones, construyendo un verdadero manifiesto político que hoy musicaliza tomas y barricadas.

Para El Poblacional, como se reconoce a sí mismo en sus líricas,  la tarea de rapear la realidad se fue forjando en un espontáneo proceso de crecimiento político e identitario al interior de la población, paralelo a la militancia activa.

“Sólo haciendo canciones no vamos a transformar la sociedad”, explica Andi. “La militancia se da cuando comenzamos a insertarnos en los problemas sociales y a buscar soluciones concretas, cuando te comenzai a organizar con tus iguales y te olvidai de que soy rapero, músico o artista, cuando te ves con tus hermanos de clase”.

A la música de Portavoz no le cabe el conformismo. La crudeza de sus composiciones es reconocida en canciones como Al pueblo le asusta la revolución, un retrato incómodo del pueblo explotado y su fascinación por la farándula, la competencia y el consumismo. Una crítica que solo puede ser planteada con tal desfachatez desde una misma vereda y que desafía a la izquierda a reconocer una de sus realidades.

El rapero lo sabe: “Cuando yo hago esa crítica, es una crítica de igual a igual.  De hecho es una autocrítica, porque muchas de las cosas que critico en ese tema también son cosas que a mí me pasan, porque uno también está inmerso dentro de lo que es la dominación cultural, el individualismo y la competencia pa’ todas las hueás. Son cosas que todos tenemos y de las que nos liberamos a medida que vamos luchando”.

 

Mejor voy a hacer una hueá que haga falta

PortavozAndi opina que el arte neutral es una mentira y, por hoy, sustenta su vida en los pesos que dejan las rimas ágiles y militantes que escapan de su boca. No sabe si será para siempre, hace unos años estudió Pedagogía en Historia y el sueño no se ha oxidado.  “Quiero ser profe”, dice, dejando escapar una sonrisa.

Por ahora, sin embargo, la prioridad es el verso y el compromiso de éste con la realidad social. “Yo concibo al rapero con la cualidad periodística de informar”, señala y recalca que en la vida, ante cada situación, hay que tomar partido, que la falta de definición es peligrosa.

Como pez en el agua, dueño de la misma convicción que emana su rapeo de pobla, Portavoz identifica al socialismo como el horizonte político. Y explica: “La izquierda política en Chile está en una ambigüedad en torno a ese tema, y cuando no tenemos seguridad respecto a nuestro proyecto político, los ricos toman el poder o nos vuelven a meter sus proyectos, reformulando el neoliberalismo”.

Escudriñando su rap, pasando por aquellas canciones surgidas junto a su grupo Salvaje Decibel, la ausencia de los lugares comunes que han identificado durante años al hip hop chileno de industria es notoria. ¿Por qué no escribir de lo mismo? “Es necesario ocupar el rap como un arma de comunicación popular. Muchas veces quisiera también hacer temas de otras hueás, porque para mí también es entretenido, escribir sobre vacilar, pero también pensai: puta, igual es un arma importante y eso ya lo están haciendo una chorrera de raperos. Mejor voy a hacer una hueá que haga falta”.

 

Bachelet es la carta de los grandes empresarios

No hay algo más hipócrita que hablar de la violencia si ésta no toca tu puerta ni en las noches te despierta. Ven a dormir aquí en el guetto y dime si hay facetas de esta realidad concreta que yo no comprendo”, rapea Portavoz junto a su compañero Subverso, también conocido desde hace unos años por articular un verso combativo y con amplia habilidad en la redacción de la historia social chilena. El discurso presente en esta canción remite a una perspectiva sociológica sobre la violencia que el discurso oficial y de los propios dirigentes estudiantiles ignora. “La violencia de todos los días”, apunta. “Nunca se habla de ella”.

Hoy no cree que las transformaciones puedan articularse a través del voto, aunque no descarta que éste pueda ser utilizado como táctica en un futuro escenario de mayor organización social. Y tiene su opinión clara sobre la candidata del momento.

La Bachelet hoy día es la carta de los grandes empresarios. Yo creo que la derecha tradicional, la UDI, Renovación Nacional, van a desaparecer del escenario político por un tiempo. Hoy la carta de los grandes empresarios, de las transnacionales y del imperialismo es Michelle Bachelet, ellos lo tienen claro. Es la que mejor puede dar continuidad al modelo”.

A sus palabras, además, suma una advertencia: “Hay que tener mucho cuidado con ella. Va a ser un gobierno que jugará mucho con el populismo a nivel mediático, tratando de cooptar la organización, domesticando la movilización social”.

 

Uno más

Rap con R de revolución, reconoce, fue su último intento. ”Cuando hice el disco, o sacaba un disco bien hecho o me tenía que dedicar a hacer otra hueá en la vida y el rap era”. Y, aunque es modesto, es fácil reconocer el orgullo que le genera el éxito indiscutido de su último disco entre quienes escucharon rap por primera vez, rompiendo los límites del círculo cerrado de los amantes del hip hop.

La explosión de nuevos seguidores le ha dejado un sabor extraño, no sabe cómo enfrentarse a las costumbres de “la cultura de la farándula y la idolatría de los artistas”. Así,  aprovecha de enviar un mensaje: “Quiero decirle a los niños y jóvenes que puedan estar leyendo esta entrevista que soy uno igual como ellos, que vengo del mismo lado”.

¿Y por qué Portavoz?, le pregunto. Se ríe. “Es una hueá de cabro chico, coincidió ahora con mi pensamiento, pero fue solo coincidencia. Si me preguntai, me lo cambiaría. Me pondría Andi no más”.