Matthei

Evelyn Matthei flanqueada por Joaquín Lavín, hombre fuerte de la campaña.

Un festejo desenfrenado, exagerado, casi delirante.  Uno más cercano a un triunfo (uno de verdad). Una celebración  como la viven esos equipos de fútbol necesitados desesperadamente de una victoria, aunque sea sólo moral. De esos partidos con un descuento en el último minuto que les da un respiro profundo de cara a la finalísima. Ambiente tenso al principio, delirio incontrolable al final.

El hotel Intercontinental ubicado en Vitacura, centro de operaciones elegido para los cómputos electorales por el comando de Evelyn Matthei, fue escenario de un espectáculo político que tuvo de todo.

Las sonrisas forzadas de las primeras impresiones, pasadas las 18:30 horas, fueron cambiando paulatinamente, hasta llegar a un nivel impensado. De a poco fueron llegando distintos miembros del gobierno, entre ministros y subsecretarios, además de candidatos al parlamento. Hernán de Solminihac, titular de Minería; Laurence Golborne, postulante al senado por Santiago Oriente; y Rodrigo Pérez Mackenna, ministro de Bienes Nacionales, eran los primeros en salir a defender la consecución del balotaje como una victoria.

Al principio, palabras moderadas. “A lo menos nos va a dar la oportunidad de confrontar dos propuestas de aquí un mes más”, aseguraba Pérez Mackenna a poco andar el conteo. Al final de la jornada, Francisco Chahuán agitaba sus brazos como en una gradería del estadio nacional y gritaba desaforado “sí se puede” mientras un coro ABC1 lo secundaba con fervor. Casi como hooligans, por no decir barrabravas, un centenar de adherentes se fue entusiasmando de a poco con cada cómputo. La segunda vuelta asomó rápido en el horizonte pero aún faltaban los resultados de las parlamentarias.

En la pantalla gigante al costado del escenario central, los cómputos iban sacando algunos aplausos. La confianza inicial iba in crescendo a medida que varios resultados favorecían a la derecha política del país. Un silencio se apoderó cuando la tendencia mostraba que Camila Vallejo le sacaba casi el doble de votos a Gustavo Hasbún, o cuando Karol Cariola se imponía con claridad a Claudia Noriega.

Pero nada desanimaba ya a esas alturas a un comando ansioso de dar una señal: “vamos a salir a disputar tres cuartos de los votos de Parisi y dos tercios de los votos de Marco Enríquez”, analizó el senador Francisco Chahuán, el mismo jefe de barra que aleonó a “las huestes” de la derecha, como le gusta a Carlos Larraín llamar al electorado de derecha.

“Ahora vamos a poder confrontar las ideas” era el mantra repetido por todos los personeros de gobierno y parlamentarios. “Representamos un proyecto país que está por encima de la ideología”, señaló después la mismísima Evelyn Matthei a penas empezó su discurso.

Recibida bajo un mar de aplausos, y acompañada por Joaquín Lavín como el hombre fuerte de la campaña, la candidata aliancista defendió de entrada la idea del triunfo que significaba para su sector poder llegar a la segunda vuelta. Y sus adherentes aplaudieron a rabiar cada frase grandilocuente de la ex ministra. Flanqueada por Carlos y Hernán Larraín, Valdo Prokurica, Gustavó Hasbún, Patricio Melero, Lily Pérez, Gabriel Ruiz Tagle, Loreto Seguel, y un largo etcétera, llegó la hija del general de la FACH, y centró su alocución en el votante moderado. “Las segundas vueltas son buenas para Chile, porque llaman a la moderación y a centrar los discursos”, argumentó.

Para el corolario quedará el ofrecimiento de Matthei al resto de las candidaturas, dejando la puerta abierta para todos los que quedaron en el camino. Y si el delirio del balotaje no era suficiente, la candidata de la alianza terminó mencionando que buscarán disputar electores de la misma Michelle Bachelet. Un espectáculo político lejano, por harto, del escenario concreto que deja a la candidata de la Nueva Mayoría con el 46,68% de los votos, y a la abanderada de la derecha a 21 puntos con el 25,01% de las preferencias (dato con el 99,34% de las mesas escrutadas).

Una segunda vuelta que tendrá como gran interrogante si votarán de nuevo los 6 millones y medio de personas que concurrieron el domingo 17 de noviembre a votar por 9 candidatos, y no por dos como será en diciembre.