Barticciotto(Entrevista publicada en la edición impresa de El Desconcierto, en abril de 2013).

Aunque Marcelo Barticciotto toma distancias con el uso de la palabra “política”, para evitar un lenguaje que pueda distraer la unidad de los fanáticos del club, entiende que el juego de sus adversarios, los accionistas de Blanco y Negro S.A., es fundamentalmente el del dinero, la política y el poder. “Ni siquiera son hinchas” afirma, como una forma de denunciar el modo en que Colo-Colo ha sido instrumentalizado para otros fines, por personas como el actual presidente de la República, Sebastián Piñera, y por el subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz-Tagle.

Por ello, desde hace un par de años, Barticciotto decidió bajar del Olimpo de los ídolos de Colo-Colo para organizar a los hinchas y enfrentar a Blanco y Negro. Los controladores del club, en respuesta, han borrado su nombre y su imagen de todas las menciones históricas, pero lo que persiste en la calle es impresionante. En una hora y media con él, primero en el Quitapenas y luego en el Mausoleo de los ex cracks de Colo-Colo en el Cementerio General, fuimos testigos de: la dedicación de los garzones a la célebre visita, la negativa del administrador a cobrar la cuenta, el caos en un funeral que era solemne hasta su paso, decenas de fotos y el regalo de una rosa roja que le hizo una pergolera.   Y eso a pesar de que hace diez años jugó su último partido profesional.

 –          Los clubes de fútbol, especialmente los grandes, se van colmando de valores que van mucho más allá de jugar a la pelota. En tu opinión, ¿Cuáles son esos valores de la sociedad chilena vinculados con la identidad de ser hincha de Colo-Colo?

–          Este club empezó aquí en el Quitapenas, de la nada, con un grupo de muchachos que se juntaron para hacer un club y luego para darle alegría a la gente. Ese partir de cero la gente lo fue entendiendo como que era el equipo del pueblo, el de los más pobres. Los chilenos se identifican con este equipo que lucha, que es guerrero,  que no era nada y que después le ganaba a todos. Y, bueno, la historia lo fue sosteniendo, en la medida que se convirtió en el más ganador y el más popular.

 –          Esta comprensión de lo que significa Colo-Colo y la capacidad de sintonizar con los hinchas ¿cómo ha ido variando, desde que fuiste jugador, luego entrenador del equipo y ahora vocero de Colo-Colo de Todos?

–          Yo me identifiqué mucho con este club, es lejos donde mejor me he sentido. Y yo siempre pensé en la gente, siempre. Se lo decía a  mis compañeros, y a algunos le daba lo mismo, intentaba comprometerlos para que la gente se fuera contenta a su casa. Ese fue un discurso que lo dije toda mi carrera en el camarín. Después, como entrenador, lo mismo y quizás me afectó ser tan hincha, cuando el equipo no ganaba y no veía compromiso en algunos me volvía loco, me enfermaba ¿viste?  Era mi equipo, yo sabía lo que sentía la gente. Y ahora, con el Movimiento Colo-Colo de Todos fui conociendo más la historia, me fui empapando, fui conociendo la pasión de los hinchas, no sólo de Colo-Colo, de todos los clubes. Más que ser un movimiento, nosotros somos representantes de todos los hinchas.

La quiebra y las Sociedades Anónimas

 –          Recordemos cuando Colo-Colo quebró. En esa época todo el mundo decía que el modelo de administración de los clubes no funcionaba, que era irresponsable. Mirándolo retrospectivamente ¿sigues teniendo esa misma opinión sobre lo que había antes? Porque ése fue el principal argumento que se usó para impulsar las Sociedades Anónimas en el fútbol.

–          Lo que pasa es que la quiebra vino muy de golpe y nos sorprendió a nosotros y a los hinchas también. . A los jugadores, si bien teníamos algunas deudas de parte del club, siempre se nos pagó. El otro día, conversando con mi señora,  me decía “nunca te dejaron de pagar, nunca”. Recién en 1999 empezamos con algunos problemas, pero nosotros como jugadores jamás paramos, jamás dejamos de jugar ni le pusimos presión a los dirigentes, porque sabíamos que ellos estaban comprometidos para pagarnos.

–          Y desde el punto de vista de las condiciones para desarrollar un proyecto deportivo, ¿Cómo era?  Porque también se dijo que con las sociedades anónimas habría mejor infraestructura, mejores equipos, mejores campeonatos y más competitividad internacional…

–          La infraestructura que tiene hoy Colo-Colo es obra del modelo anterior. El Estadio Monumental también. Y la última gran generación de jugadores del club – Vidal, Valdivia, Bravo, Matías Fernández, etc.- también fue gracias al modelo anterior. Entonces, criticaron tanto a los ex dirigentes, pero a mí me parece que Colo-Colo llegó al punto que llegó porque ellos pensaban en el hincha, porque se reforzaban los equipos, se le pagaba bien a los jugadores, traían figuras. Es cierto que desde 1999, cuando estuvimos tres años sin ir a la Copa Libertadores, empezó a producirse una descompensación grande. Pero dicho todo esto, la quiebra está muy poco transparentada.

–          ¿En qué sentido está poco transparentada?

–          No se sabe cómo quebró Colo-Colo, por quién quebró, no se sabe cuánto era el dinero por el cual quebró. Blanco y Negro nunca transparentó cuánto pagó a los acreedores ni nada.

–          ¿Y tú tienes alguna hipótesis?

–          Y bueno, dicen que hubo un complot para hacer quebrar a los equipos más grandes.

–          ¿De quién?

–          De la misma gente que ahora está manejando los equipos grandes. En la década del 90, en la época de Frei, empezaron a discutir que este modelo no funcionaba y surgió la idea de que lo mejor era privatizar y hacer sociedades anónimas, pero ya viste como fue en España: un fracaso en la mayoría de los equipos. Y en Argentina también, porque la gente entiende, sobre todo en los clubes grandes, que éstos son de los hinchas y que se tienen que preocupar de la parte social. Porque es obligatorio, porque nacieron para eso.

–          Una de las cosas que no se dicen, y que es súper obvio, es que el mejor equipo de la historia, el Barcelona, no es sociedad anónima y sus dirigentes son elegidos democráticamente por los socios.  

–          Es el mismo caso del Real Madrid, que debe 700 millones de dólares, pero es imposible que el gobierno español lo haga quebrar ¿me entendés? Incluso pide préstamos al banco y se lo dan, porque saben que los va a pagar y se sigue reforzando el equipo con grandes jugadores. Eso a mí me extrañó, porque lo que debió haber hecho el Gobierno es ayudar a Colo-Colo y a la U también, pero fue al revés. Y ahora tenemos este modelo que ha fracasado totalmente, sobre todo en Colo-Colo.

 La pasión de los hinchas, incompatible con las S.A.

 –          Esos jugadores de Colo-Colo que nombraste y que ahora están en la selección fueron vendidos después en cifras millonarias…

–          Si empezás a sumar la plata que vendió Blanco y Negro, que son casi 40 millones de dólares, tranquilamente, si el modelo anterior los vendía, podría haber pagado la quiebra.  Porque esos son activos del club,  las canchas de entrenamiento, el estadio, la sede que se perdió.  El club tenía mucho más activos que pasivos, pero en ese tiempo no lo pensamos porque fue muy rápido, no se le dio tiempo a los colocolinos para defenderse.

–          ¿Y cómo lo vivieron ustedes, los jugadores?

–          Mirando hacia atrás no estábamos muy informados. Se nos mintió, se nos dijo que el club iba a desaparecer ¡Y jamás va a desaparecer! Hay millones de personas dispuestas a impedir que eso suceda. Los hinchas no lo iban a permitir. No estábamos informados en ese momento, pero ahora el hincha sabe un montón de más cosas, se ha ido preparando y estudiando el tema. Por eso hay tanta presión y repudio a Blanco y Negro.

 –          Hemos hablado de las razones pragmáticas, pero también hay quienes dicen que no todo tiene que transarse en el mercado y que la pasión por el fútbol es una de las cosas que deberían quedar fuera…

–          Me he convencido, al menos en el caso de Colo-Colo, que la lógica de los accionistas es incompatible con la lógica de los hinchas. Para los seguidores del club es algo más de la pasión, del corazón, que de lo pragmático. Pero también me he convencido que los equipos grandes no deberían ser sociedades anónimas, porque un club bien administrado, con la plata de los auspicios, con estadios llenos y con campañas de socios, además de gente responsable que lo dirija, tiene todo lo necesario para ser exitoso en lo deportivo y en lo económico. Es decir, todo lo contrario de lo que ha pasado, porque en Chile con las sociedades anónimas los equipos no se refuerzan y el futbol es cada vez menos competitivo.

Piñera, Ruiz-Tagle y los señores políticos

–          Controlar los clubes grandes implica mucho poder. Y más allá del fútbol. Un poco antes de la quiebra de la U, su presidente, el doctor Orozco, dijo que había una operación para que sectores vinculados a la derecha se hicieran cargo de los clubes grandes, y le dijeron que estaba loco ¿Cuál es tu opinión, pasado el tiempo?

–          Que tenía razón. Estoy completamente de acuerdo con él, la mayoría de los accionistas que controlan los clubes grandes son de derecha. Y es una verdad tajante, eso no lo va a discutir nadie.

–          ¿Y cuál sería el objetivo?

–          Más poder político, dinero y también ansias de protagonismo, porque algunos de ellos tenían mucha plata, pero no los conocía nadie. A las personas les encanta que las reconozcan y muchos lo usaron como un trampolín político. Esto te lo pueden demostrar casos que van desde el presidente Piñera hasta Gabriel Ruiz-Tagle, que es subsecretario de Deportes. Pero hay muchos más.

 –          ¿Cuál es tu opinión del paso de Sebastián Piñera por Colo-Colo?

–          Piñera utilizó su paso por Colo-Colo para hacerse más masivo y para que la gente lo conociera más. Él ya tenía la intención de ser presidente de Chile y eso a nosotros nos molesta, que se use a Colo-Colo para otros fines. Él y varios lo hicieron, además uno sabe que no son colocolinos. Entonces si viene una persona de otro club a trabajar acá la única motivación que podría tener es el interés.

–          El principal impulsor del proyecto de Ley de Sociedades Anónimas en el fútbol durante la década del 90 fue el entonces senador Sebastián Piñera ¿Qué te parece eso, mirado retrospectivamente?

–          Que estaba todo estudiado. Esto fue una maquinación para hacerse cargo de los clubes.  Y nos vendieron un modelo, sobre todo en Colo-Colo, que es totalmente inverso a lo que nos habían dicho. Nos hablaron de una gestión transparente, pero se comprobó la relación oculta de Gabriel Ruiz-Tagle con las barras; de una administración económica mejor, pero no es así. De un modelo más competitivo, de un equipo que iba a ganar la Copa Libertadores, y en cambio me parece que esta crisis futbolística es la peor de la historia del club.

–          Tú fuiste entrenador del equipo cuando estaba Piñera, ¿Cómo fue esa experiencia?

–          Yo lo vi dos veces. Una de ellas en un directorio donde nadie hacía nada. Discutían quién le había hecho contrato a un jugador por cuatro años, quién le había pagado lo que cobraba, cosas de ese tipo. Nadie tenía idea y bueno, el club está así por eso.

–          O sea que Omar Labruna, el entrenador recién destituido, tenía razón cuando decía que los accionistas no conocen a los jugadores.

–          Sí, mucho. Uno puede decir lo que sea de la presidencia de Eduardo Menichetti, pero cuando él o Peter Dragicevic entraban al camarín, nosotros sabíamos quién era el jefe y no volaba una mosca (N de la R: ambos fueron los presidentes de Colo-Colo entre 1986 y 2002, el periodo deportivo más brillante de la historia del club y que culminó con la quiebra).

Bonus:

El Gol Triste, el día que nació el ídolo

Marcelo Barticciotto hizo el primer gol en la historia del Estadio Monumental. Ganó la única Copa Libertadores del fútbol chileno con Colo-Colo, una Recopa, una Interamericana y siete campeonatos nacionales. Pero a pesar de eso, y extrañamente, no ve en ninguno de esos triunfos el inicio de su romance con la hinchada, sino en la vez en que, jugando por Universidad Católica, le hizo un gol a Colo-Colo. Los hinchas bautizaron ese episodio como “El Gol Triste” o “La derrota más linda”, ocurrió el 15 de abril de 1995 y estos son los recuerdos de Barticciotto:

En la semana antes del partido toda la gente en la calle me decía Barti, no nos vayas a hacer un gol. Yo en teoría quería no complicarme y no pensar en lo que iba a hacer. Si me daban a elegir yo decía ojalá que no me quede ninguna pelota “chanchita” para pegarle al arco. Pero si me quedaba lo tenía que hacer. El día del partido, cuando yo salgo a la cancha y dan las formaciones, la barra de Colo-Colo insultó a todo el equipo de Católica pero cuando me nombraron a mí fue una ovación increíble. En ese momento dije si hago un gol yo no lo puedo gritar. Y ojalá no lo haga. Luego, ya en el juego, Javier Margas y Coca Mendoza me decían Pollo, no nos vayas a hacer un gol hueón. Y bueno, ganábamos 1-0 y vino un centro de Gorosito que me quedó justa, estaba solo. La agarré de volea, le pegué cruzado, fue gol…y fue terrible para mí. No sólo no lo grité sino que la actitud corporal mía fue demasiado triste. Eso molestó a los dirigentes e hinchas de Católica y precipitó mi salida del club, pero con el tiempo entendieron. Al año siguiente volví a Colo-Colo.

(*El Desconcierto agradece la gentileza de los garzones y del encargado del Restaurant Quitapenas (Avenida Recoleta 1485), por la acogida y porque cuando quisimos pagar la cuenta se opuso contestando “¿Cómo se le ocurre que yo le voy a cobrar a Barti?”.)