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Fotografía: Pablo Sepúlveda

(Nota de la Redacción: Esta entrevista fue publicada en el Número 7 de El desconcierto en su versión impresa, en Enero de 2013. La reproducimos ahora por el interés que reviste la situación del senador Horvath en la actual coyuntura política.)

 

Ha cumplido un rol destacado en la oposición a HidroAysén y luego en el levantamiento de la región, ocurrido en marzo de 2012. ¿Por qué?

Con HidroAysén se hizo muy evidente la concentración económica de muchos sectores del cual la energía es un claro ejemplo. Y como esa concentración económica influye en la política, en los partidos políticos en particular, y por lo tanto también en los medios de comunicación, entonces uno es testigo de cómo se tergiversa la verdad en forma tan sistemática y yo no puedo hacerme cómplice de esa situación. En el caso de HidroAysén, yo participé no sólo de testigo sino que de actor en las protestas del 9 de mayo del año 2011. El cúmulo de tergiversación a la verdad hace que tú finalmente tengas que tomar una decisión abierta, no puedes estar en medias tintas porque te haces cómplice. Hubo un cambio muy fuerte en HidroAysén al entrar Daniel Fernández como su conductor, con una política muy agresiva desde el punto de vista comunicacional, tanto a nivel regional como a nivel nacional. Eso de que “si no se hace el proyecto Chile queda a ciegas” es una desnaturalización de las alternativas verdaderamente escandalosa; la publicidad de la página en blanco donde sale un cuadradito azul con la proporción que se inundaría uno sabe que eso no es cierto… Y en forma paralela empiezan a ocurrir cosas extrañas, como que el director del servicio ambiental en la región renuncia por razones personales y traen a Bolívar Ruiz desde Concepción, que ya había tenido un protagonismo en la represa de Ralco, para él hacerse cargo de la evaluación… Eso fue en abril de 2011. Y empiezan a haber presiones a los integrantes del consejo evaluador, y a cambiarse los informes. Estamos en una zona donde todos nos conocemos y estas cuestiones se van sabiendo, además las redes sociales funcionan. Había que tomar decisiones, uno no puede estar allá y acá…

 “Son demasiadas cosas que se han sucedido. Un mes después de lo del 9 de mayo entran en mi casa, rompen todo, dejan un cuchillo en la mesa y no roban nada… En 2011 yo me separo de mi pareja, entro en otra relación y mi ex me ataca con un hacha en la casa, entrando por una ventana… Hace unos meses me incendiaron la casa que le construía a mi hijo. Y luego la casi caída del aviónveta.”

En otras palabras, ¿lo que lo lleva a esta posición es el mal manejo que hicieron del proyecto, pero no el proyecto en sí?

No. El proyecto es inviable desde el punto de vista técnico, económico y sobre todo porque hay mejores alternativas de energía para Chile. Lo que pasa es que esta concentración económica influye en la política y en los grandes medios de comunicación, que le hacen propaganda. Ahora, uno tiene una visión, un proyecto distinto de la Patagonia que no cuadra con un megaproyecto como éste. Por eso nos opusimos a Alumysa en su oportunidad, a Trillium en Tierra del Fuego… Desde el punto de vista de la manifestación explícita, en mi caso se produce el 9 de mayo, cuando la intendenta y seremis de Coyhaique aprueban el proyecto, porque ahí hay un quiebre demasiado fuerte.

UN CUCHILLO CLAVADO EN LA MESA

Ha sido opositor en temas de desarrollo y medioambiente a su propia coalición. La intendenta de Aysén, compañera de partido, lo considera su peor enemigo. ¿Qué le produce esto?

Me produce como una re-sintonía con respecto a mí mismo, porque trabajé en tratar de llegar a una suerte de coalición con ambientalistas y con ingenieros de energías alternativas en la campaña de Piñera, y de hecho coordiné el grupo Tantauco de las energías renovables. Y el primer año de gobierno empezamos a ver que todo eso no sólo no se iba a cumplir, sino que iba para otro lado. Yo estaba en una situación muy incómoda y el hecho de haberme manifestado es atreverse a mirarte en el espejo. Es un punto de inflexión para mí. La conclusión política es que uno se encuentra en un medio más adverso, con amenazas, pero también con un proyecto político que tiene una visión futura distinta… Además, la transversalidad de HidroAysén también es evidente.

Se ha visto que las reacciones para anular la oposición a HidroAysén pueden ser violentas. En su caso, ha sufrido incendios y otros atentados, incluida una acusación de violencia intrafamiliar. ¿Cómo ha vivido eso, porque estas amenazas vienen desde su propio sector político?

Claro. Uno sabe que está corriendo riesgos grandes y también pienso en mis cabros chicos, en la familia. Lo importante es que estamos armando un paradigma distinto, con más participación ciudadana, pero estas cosas a contrapelo en mi caso vienen de antes. Ya en el gobierno militar, ya en la Cámara también viví cosas así. Lo que pasa es que lo de HidroAysén es como la guinda de la torta. Son demasiadas cosas que se han sucedido. Un mes después de lo del 9 de mayo entran en mi casa, rompen todo, dejan un cuchillo clavado en la mesa y no roban nada. Obviamente que la denuncia se hace y la Fiscalía la archiva. Luego, son varias más: a la casa han entrado tres veces, la última fue hace menos de un mes, y volvieron a romper todo, mis pinturas, porque pinto, las rajaron, con un nivel de destrucción que no había visto. El fiscal y los detectives no lo podían creer… y no roban nada. Este último año fue particularmente duro. En 2011 yo me separo de mi pareja, entro en otra relación y mi ex me ataca con un hacha en la casa, entrando por una ventana. Es una mujer alemana fornida y trata de pegarme un hachazo y esa cuestión la publicitan como que yo la habría atacado.

“Evidentemente es gente afín a mi sector la que está detrás de mí. Son enemigos políticos y económicos. Hay gente vinculada o que estuvo vinculada a inteligencia”.

Ella le hizo una denuncia de violencia intrafamiliar.

Claro, y me pregunto: ¿quién le prestó ropa, de donde sacó el abogado y dónde armaron toda esta parafernalia? Detrás de esto y lo otro hay alguien que está interesado en que yo sea liquidado. Después, se hace una denuncia por algo parecido a Wikileaks que se llama Anonymous que genera prensa, pero ¿por qué? Porque además mi hija, la Valentina, con mi yerno, Mauricio Daza, llevaban la defensa de un acusado por el Caso Bombas y consiguieron desmantelar el caso… Entonces pillaron el billar perfecto: matarnos a los dos. Él es abogado y asesor legislativo mío, de antes de que se casara con mi hija. Al comité de ética del Senado se le pregunté si podía tener un pariente, aunque no sea sanguíneo, trabajando y me autorizaron. Pero trataron de hacer ver como que yo estaba usando mal fondos públicos, y él también, para destruirnos. Y sucedió que los de Anonymous desmintieron que habían sido ellos los que hackearon mis correos. Era un “anonymous” hecho por alguien de la inteligencia de Chile. Claramente les estábamos pisando los callos a personajes muy grandes. Después participo activamente en el movimiento social por Aysén y estábamos construyendo una casa con mi hijo y la queman y al tipo lo pillaron, lo identificaron, pero ahí anda suelto dándose vueltas todavía. Supuestamente alguien lo mandó, él no es el autor intelectual, sino que lo contrataron para hacer este tipo de desmanes. Y, por último, ahora, hace menos de un mes, vuelven a entrar a la casa y la vuelven a destruir con un ensañamiento que no te lo imaginas: llegaron hasta a arrancar las piezas del baño, entre otras cosas… Yo sospecho de quién o quiénes viene esto, pero si no voy con investigación y tomo las huellas, al final dicen: “esto es una banda juvenil que la tenemos más o menos identificada”, pero se sabe que hay peces gordos que mandan. Es sabido que me han tratado de bajar de candidato varias veces.

¿De quién sospecha?

De mis enemigos o adversarios, a quienes les piso los callos, porque también dentro de mi sector político hay gente que tiene procederes obscuros. Es algo que voy a decir en los tribunales, estamos en pleno proceso. Evidentemente es gente afín a mi sector la que está detrás de mí. Son enemigos políticos y económicos. Hay gente vinculada o que estuvo vinculada a inteligencia, porque alguien que se pueda meter a hackearte email o cosas por el estilo tiene que tener aparatos bastantes sofisticados. Esto ha llegado a tanto que amigos de ONGs están planteando el tema en organizaciones de derechos humanos porque en el fondo hay un escalamiento en el grado ya no de amedrentamiento sino en el daño que me tratan de hacer. Hay que decir que además sufrí un cuasi “accidente” aéreo hace poco, que también se está investigando. Sospecho que es parte de lo mismo. Nos dejamos caer de emergencia de una avioneta en Los Ángeles. Íbamos sólo el piloto y yo de Concepción a Temuco y falla el tren de aterrizaje eléctrico y después falla el hidráulico y termina él piloteando y yo bombeando. Finalmente nos tiramos de guata en la pista, chocó un ala y salimos por el ripio para afuera como 300 metros. Esto fue como en julio del año pasado. Hay un hilo conductor que hay que pillarlo y en eso estamos, no me pidas decir más. Ya es demasiado, y todo tiene una secuencia lógica.  En los próximos meses tendría que haber novedades en la investigación. Yo creo que van a ser sorprendentes por la gravedad de los hechos.

¿Está diciendo que pueden llegar a matarlo?

Hubo una amenaza de muerte que también quedó medio archivada. Uno de los abogados míos, que no es mi yerno ni mi hija, hizo la denuncia porque se enteraron a través de un organismo que esa posibilidad existía. Eso también está en proceso en Fiscalía. Lo del avión es una “coincidencia” sospechosa, por así decirlo. No puede ser mera coincidencia que en menos de dos años me pasen tantas cosas. Si unimos a eso la molestia porque mi hija y yerno defendieran con existo a un joven inculpado del caso Bombas, aumenta el grado de presión y de riesgo. Mi relación con La Moneda no ha sido precisamente fluida, pero me siento más consistente conmigo mismo en la posición que tengo, que no la he cambiado.

“Mi oposición a HidroAysén llega hasta que no se haga. La carretera eléctrica es un bote salvavidas para HidroAysén. E HidroAysén es la punta de lanza de 10 proyectos más en la zona: las centrales de Energía Austral; y después viene Cisnes, Palena, Futaleufú, río Puelo… Es la ‘guitarra eléctrica’, más que la carretera eléctrica. Habrá un efecto dominó. Por eso es tan importante que no se apruebe”.

“LA CARRETERA ELÉCTRICA ES UNA LOCURA”

¿Muy desilusionado del gobierno?

Diría que tratando de evitar que estos megaproyectos se hagan. Voy a contar esto: yo fui testigo ocular de un seminario internacional de ingeniería eléctrica a cargo de Ricardo Rainieri, antes de que fuera ministro de Energía, donde había veedores de OCD, y cuando todavía era candidato Piñera. Ahí él hizo la promesa de que el año 2020 el 20% (es decir, 20/20) de la energía de Chile iba a provenir de energías limpias. Hasta los de la OCD quedaron sorprendidos cuando lo dijo, y después en el grupo Tantauco, en el que participé, hicimos el programa de cómo llevar a cabo eso… Con la ley aprobada en el Senado, ahora está en la Cámara de Diputados en este minuto el proyecto del 20/20, y el gobierno, Golborne a la cabeza, ha hecho lo imposible para que esto no prospere… Basta con contar eso…

¿Qué va a pasar con HidroAysén? ¿Está muerto, como dijo Allamand?

Es un proyecto inviable. Y Allamand tiene que tener información muy directa porque es muy íntimo de Bernardo Matte. Con todos los antecedentes que tenemos, HidroAysén es inviable: está muerto. Y que se pretenda financiar una carretera eléctrica con cargo a todos los chilenos para hacerles a ellos la franja me parece impresentable.

¿Hasta donde llega su oposición a HidroAysén?

Mi oposición a HidroAysén llega hasta que no se haga. Y a cambio se hagan las energías renovables no convencionales que son soluciones para cada una de las regiones de Chile. Tenemos un proyecto escrito, con alternativas. HidroAysén se debe paralizar: por los daños que produce y porque no es solución para la energía en Chile. Porque es un daño irreversible que hace en la Patagonia y en Aysén y porque además es un proyecto malo que no resuelve el tema de la energía en Chile. Es bueno para la empresa solamente.

¿Y cuál es su opinión del proyecto de ley de la carretera eléctrica del gobierno, recién aprobado de legislar en el Senado?

La carretera eléctrica es una locura, un grave error. Hace tiempo que se evalúa lo que hay que hacer para empoderar la transmisión eléctrica, dónde reforzarla, dónde meter proyectos para que la transmisión no se caiga y no tenga riesgos, y esos proyectos fueron entregados al Ejecutivo a fines del 2011. Y están licitándose los tramos que hay que hacer y la interconexión entre el sistema norte y el sistema central… Por tanto, no se justifica la carretera eléctrica. Sí hay que empoderar la red, pero con los programas que tenemos funcionando. Lo único que pretende este proyecto es que le entrega a un consultor definir la franja, declarar la utilidad pública y saltarse todos los procedimientos de consulta y los servicios competentes para imponerla y después, además, financiarla con cargo al Estado en más de un 60%. Impresentable.

Pero hoy mismo la comisión aprobó la idea de legislar por 4-1. Votó a favor Isabel Allende. Y se abstuvo José Antonio Gómez.

No entiendo cómo Isabel Allende votó a favor. Pero espero que no se apruebe. Estamos trabajando para ello. Yo sé que hay muchas presiones, sobre todo en un año electoral y me llama la atención profundamente la votación de hoy. La carretera eléctrica no se justifica por razones técnicas; sino que es un bote salvavidas para HidroAysén. E HidroAysén es la punta de lanza de 10 proyectos más en la zona: están las centrales de Energía Austral, que va pegadito y tienen un memorándum de entendimiento para compartir la franja por las torres; y después viene Cisnes, Palena, Futaleufú, río Puelo… Es la “guitarra eléctrica”, más que la carretera eléctrica. Habrá un efecto dominó. Por eso es tan importante que no se apruebe.

NO REPETIR LA EXPERIENCIA DE PIÑERA

Hay descrédito de la política tradicional y la consolidación del poder ciudadano. Pero existe un vacío de liderazgo de esta política emergente. ¿Usted podría jugar un rol en ello? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar, al recoger estas demandas ciudadanas?

Lo importante es mantener cierta consistencia en los temas, en los proyectos que uno tiene, pero que eso te lleve a un liderazgo no lo tengo tan claro. Tenemos grupos de trabajo con los que nos reunimos periódicamente en temas como energías alternativas, pesca… Tratamos de hacer este grupo de ciudadanos, que no es fácil articularlo, porque además Renovación Nacional, mi partido, está manejado por un sector ultraconservador. Los liderazgos hay que compartirlos. La gracia que yo capto en el movimiento ciudadano de Aysén, que fue una cosa muy potente y lo sigue siendo, es que es muy de base… y de repente los voceros terminan siendo candidatos a diputado legítimamente, pero la gracia es que la base sigue funcionando.

Con el empoderamiento ciudadano se rompió la legitimidad del poder político. La gente no espera conseguir nada importante de parlamentarios, gobierno o partidos, pues sabe que la única forma de lograr algo es saliendo a la calle: la acción política directa. Están los casos de Magallanes, Aysén, Calama, Santa Rosa de Pelequén, Freirina, los estudiantes…

Esa es una de las razones e la inviabilidad del proyecto de HidroAysén, porque la región fue capaz de cortarse durante casi dos meses y eso habla de la vulnerabilidad del proyecto. Ahora, esto tiene solución: la participación ciudadana vinculante. No la participación ciudadana legal que tenemos hoy, que sólo es formal, porque tu opinión vale hongo. Pero si la opinión ciudadana con harta anticipación a un posible proyecto es vinculante, cambia todo y eso no significa necesariamente plebiscito ni asambleísmo: significa que área por área, la gente decida adónde va.

La pregunta es de qué lado está usted, senador. En los hechos ha estado del lado de la ciudadanía, lo que irrita a su gobierno…

Todos estos movimientos, aparte de la participación ciudadana real, son transversales políticamente y esa es la clave: vi a gente de derecha metida en el movimiento hasta las masas. La gente no está disponible para seguir en lo mismo.

¿Le gusta Laurence Golborne, el más probable candidato presidencial de su sector?

Golborne no es una alternativa. Independiente de su simpatía, es una persona que está en la vereda de enfrente a la mía: propicia un puente para la isla de Chiloé y nosotros estamos por el túnel, que es un tercio más barato y resuelve muchas cosas además; él nos ha puesto obstáculos para cumplir con la promesa del 20/20; y además está a favor de HidroAysén…

¿Usted no será un soldado del próximo candidato presidencial de la Alianza?

Para nada. No soy un soldado: sólo soy un buen soldado por una buena causa. Yo espero como parlamentario decirle a don Andrés Allamand: “Mire, energía, medioambiente, participación ciudadana: eso es lo que nosotros propiciamos”. Esa reunión la he tenido con Franco Parisi también.

El único candidato presidencial con una postura definida contra HidroAysén y en el tema de la energía es MEO.

Sí, aunque nadie entiende su asociación con el diputado Alinco, porque él está a favor de HidroAysén.

Ahora, la ligazón con MEO es de gente con la cual participamos en el grupo de las energías renovables. Al final, la posibilidad de una segunda vuelta hace que estos dos candidatos que se conocen hasta la fecha, como MEO y Parisi, ayudan en un punto de inflexión. Ya tenemos la experiencia de Sebastián Piñera y no queremos repetirla.

¿Y que va a pasar este año, de elecciones, a nivel ambiental y, por ejemplo, con la carretera eléctrica?

Independientemente de que pasen por el sistema institucional o político, se van a caer por el rechazo ciudadano, porque no son viables.

¿Qué cree usted que se debe hacer con el agua?

El agua hay que regionalizarla; hacer un manejo integrado de cuencas hidrográficas. En cada cuenca, los actores que allí viven deben decidir qué se va a hacer y se definen los caudales. Y si esos caudales tienen dueños, se le expropian. No se trata de nacionalizar, sino de regionalizar. Y entonces es la gente local organizada, no el Estado, la que se queda como dueña del agua.

“Le dije a Hinzpeter: ‘Vas a ser tú el responsable de lo que está pasando y de los muertos que van a haber en Aysén, sean ciudadanos o carabineros’”.

LA GUERRA DE AYSÉN

Usted no debe ser muy bienvenido en La Moneda.

No soy invitado frecuentemente, por decirlo de otra manera. Pero a La Moneda cuando hay que ir voy. Por ejemplo, para el desembotellamiento del Movimiento Social por Aysén, a principios de 2012. Esta torpeza de mandar al GOPE y creer que con fuerzas especiales resuelven los conflictos, como hicieron (el senador) Espina, la intendenta y compañía… Fui testigo ocular de cómo pudo haber muertos de lado y lado. Se llegó a un nivel insólito. El 14 de marzo, todavía me acuerdo, hubo una “operación tenaza”. A nosotros nos mantuvieron encerrados en una escuela de Puerto Aysén. En un minuto dado estaba todo el movimiento social y se fueron las autoridades, subsecretarios y ministros, y en forma paralela los del GOPE empezaron a atacar a la gente en Puerto Aysén, estando todos los dirigentes del movimiento en Coyhaique. Eso produjo indignación. La gente se devolvió a Puerto Aysén y empezamos a recibir información de que empezó Carabineros a atacar de noche a la población Pedro Aguirre Cerda; entraron a las casas con bombas lacrimógenas, balines, etcétera… Y la respuesta ciudadana fue a un nivel que ni se imagina. Fui para allá: estaban las calles con cables de acero atravesado, regado de piedras, en la Pedro Aguirre Cerda había una clínica donde a los heridos los iban a curar, enfermeros, médicos… El guanaco se les dio vuelta en el puente; después vimos cómo la gente hizo retroceder a la micro del GOPE, se metió en una cuneta y la quemaron. La intendenta llamándome a mí para que les dijera a los dirigentes que dejaran salir a los carabineros, porque la gente los tenían emboscados. Yo le dije: “Estás loca, yo estoy físicamente en otro lugar”. Y ella insistiendo para romper el movimiento. Finalmente la gente fue tan consciente que sacaron a los carabineros del bus antes de quemarlo. O sea: podría haber muerto mucha gente. En paralelo le hacía ver a La Moneda que las peticiones eran justas, que todas tienen solución, pero la autoridad regional comandada por la nacional decía que no, que eran demagogos y que pedían cosas imposibles, encrispando la cuestión. A Hinzpeter, entonces ministro del Interior, le digo: “Oye, estás haciendo llegar más fuerzas especiales y hoy día con las redes sociales estoy viendo las fotos en twitter, donde embarcan en Quellón los móviles, los guanacos, los zorillos y las fuerzas especiales, y los hacen bajar en Puerto Cisnes, y ahí los atajan en Amengual los cabros, pobladores, después lo mismo en Mañihuales…”. Entonces le hacemos ver que esta cuestión no tiene nombre, que guarden estas fuerzas especiales, porque se estaba haciendo de noche y la gente los esperaba en Aysén o Coyhaique para enfrentarlos. Le dije a Hinzpeter: “Esto es como las fuerzas alemanas entrando a París, compadre. No tiene otra lectura,”. Y entraron a Coyhaique y quedó la escoba: fue ahí que por primera vez escaló a otro nivel. En Coyhaique salieron a esperar a los buses y los enfrentaron en la entrada, en el puente. Los pobladores pasaban al lado del regimiento con máscaras antigases, les importaba un comino, hicieron un desbande en la ciudad y rompieron todo. Fue un verdadero saqueo y una rotura de todo, pero discriminaban: rompían las vitrinas de una farmacia nacional o un banco, pero si era una tienda más grande regional no la tocaban. Bueno, esto finalmente se les hizo ver a estos tres ministros políticos (Larroulet, Chadwick y Hinzpeter) y logramos hacer de puente para llevar a los dirigentes a La Moneda, y parar el levantamiento. Fue un trabajo bastante difícil lograr convencer a los dirigentes que fueran a La Moneda. Le dije a Hinzpeter: “Vas a ser tú el responsable de lo que está pasando y de los muertos que van a haber en Aysén, sean ciudadanos o carabineros”. Fue una de las cuestiones más significativas en que me ha tocado participar.