El Colegio de Profesores de Chile A.G. es, entre otras cosas, un bastión. Desde la vieja época de las grandes organizaciones de masas, y hasta el actual contexto donde el sistema está hecho para acotar la articulación de los trabajadores, este gremio es un superviviente. Como los de antes: con una burocracia de decenas de funcionarios, con casas de veraneo, centros de eventos y con una presencia nacional real, como ya no la tienen ni los partidos políticos.

Es además, la organización que más ha resistido las tendencias atentatorias contra la educación pública, desde mucho antes que éste se volviera el tema que es hoy. Es por principios, pero también por un asunto de sobrevivencia, puesto que la mayoría de sus 52 mil afiliados se desempeñan en este sector. Ahora que la matrícula cae y la curva incluso alerta sobre la desaparición de este tipo de establecimientos, lo natural es que el Colegio vea también mermada su base militante. Incluso hay quienes creen que el objetivo no declarado de algunas de las políticas aplicadas es hacer desaparecer al gremio de los profesores.

Una de las cosas que se discuten en esta elección es cuánto de esa caída es atribuible a la inercia del modelo y cuanto a sus actuales dirigentes. Con esa pregunta instalada, siete listas compiten por la conducción de un gremio que, otrora, era capaz de tumbar a ministros del ramo, pero que ahora aspira a re-perfilarse en un escenario donde la educación será el principal karma del próximo gobierno.

Todos los postulantes con posibilidades reales de acceder a la presidencia son dirigentes nacionales desde hace más de diez años, en un gremio donde el tiraje a la chimenea ocurre con relativa lentitud. El actual mandamás, el profesor comunista Jaime Gajardo, un dirigente que se perfiló desde el activismo callejero, aspira a un tercer periodo luego de reemplazar al estilo más ponderado de Jorge Pavez. En esta postulación cuenta con la réplica de la alianza de la Nueva Mayoría y el apoyo de sus partidos, más la presencia en la lista de la actual presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, cuyos votos en un sistema de lista repartidora pueden ser muy importantes para las posibilidades de Gajardo.

Quienes critican a la actual conducción enfatizan, fundamentalmente, en la pérdida de incidencia política del Colegio (junto con la reducción de afiliados y de presupuesto), además de haberse debilitado en la solvencia técnica justo cuando se requería una voz categórica en educación. La lista “Movimiento Amplio por un Nuevo Colegio” es encabezada por Darío Vásquez, profesor normalista de Fuerza Social y Democrática (cuyos adherentes son fundamentalmente ex comunistas e integrantes de la vieja AGECH) quien es reconocido por su seriedad y conocimiento de los temas, pero al que podría afectarle su comparativo bajo perfil. Su lista propone la refundación en todos los niveles del Colegio, pues estiman que en las actuales circunstancias podría acelerarse el camino hacia la desaparición.

El profesor humanista Mario Aguilar encabeza la lista A, llamada Refundación, quien a pesar de su militancia critica que el actual estilo dirigencial dependa de la “digitación” de los partidos políticos. Por ello, plantea la autonomía de las organizaciones sociales y un involucramiento activo en el movimiento social que viene manifestándose en Chile desde 2011.

En este especial de El Desconcierto llevamos sendas entrevistas a Darío Vásquez y Mario Aguilar. No incluimos, como hubiéramos querido, al actual presidente Jaime Gajardo, puesto que a pesar de que originalmente acordamos la entrevista y de nuestras múltiples insistencias a su teléfono y con sus asesores, finalmente no se concretó.

Señor profesor, señor profesora, he aquí el debate de ideas.