cannabisUn mercado estatal de marihuana podría inaugurarse en Uruguay a partir del próximo año. Luego de pasar por la aprobación de los parlamentarios esta semana, el Senado será el responsable de votar el próximo 10 de diciembre el proyecto de ley que lo consagrará como el primer Estado al mando de la producción y venta de cannabis.

En términos concretos, la norma uruguaya permitirá el autocultivo personal –bajo un límite de seis plantas por persona-, el cultivo en clubes de membresía y el acceso a la droga a través de farmacias, que podrán vender hasta 40 gramos mensuales por usuario. ¿Requisitos? Tener más de 18 años, residir en el país y estar registrado en un banco de datos respectivo a la causa.

La iniciativa del país gobernado por Pepe Mujica ha impulsado una serie de pronósticos respecto a lo que podría suceder en Latinoamérica en materia de despenalización. Desde Chile, país donde la marihuana está clasificada al nivel de drogas como la heroína y el éxtasis, usuarios y especialistas observan con atención y aventuran lo que podría -y debería- suceder en términos legales.

 

Historial de prohibiciones

Según un estudio publicado recientemente por la ONU, Chile es el tercer país consumidor de marihuana en Sudamérica. Luego de los casos de Brasil y Uruguay, un 4,88% de los chilenos aseguró fumar regularmente cannabis. Desde esta perspectiva, parece difícil entender la dura legislación nacional al respecto.

Según un informe de Carabineros de Chile, durante el 2012 se registraron más de 55 mil detenciones sujetas a la Ley 20.000 de drogas. En tanto, en el ámbito de decomisos de drogas realizados, la marihuana es la droga más incautada por los policías, alcanzando 111.921 casos durante el mismo año.

La actual legislación de drogas fue sellada durante el gobierno de Ricardo Lagos, mientras que el panorama para los consumidores de cannabis se complicó aún más en la administración de Michelle Bachelet, cuando la marihuana pasó a ser calificada en la llamada “Lista 1”, de drogas duras”.

La actual legislación de drogas fue sellada durante el gobierno de Ricardo Lagos, mientras que el panorama para los consumidores de cannabis se complicó aún más en la administración de Michelle Bachelet, cuando la marihuana pasó a ser calificada en la llamada “Lista 1”, que agrupa a “las sustancias o drogas estupefacientes o sicotrópicas, productoras de dependencia física o síquica, capaces de provocar graves efectos tóxicos o daños considerables a la salud”. Así, la marihuana en Chile es una droga comparada al opio, la cocaína y la heroína.

Al respecto, Davor Mimica, presidente de Red Liberal, aseguró que “la posición actual de Chile es tan increíblemente retrógrada que cualquier avance nos pondrá en el lugar de los países conservadores. El hecho de que tengamos a la marihuana considerada como droga de lista 1 hace que el tratamiento respecto al tema sea de tono más bien criminalizador, en lugar de un trato de seguridad pública”.

 

Gráfico de Qué Pasa.

La despenalización: un proceso incontenible

Tras los pasos de Uruguay respecto a la legalización de la marihuana, usuarios y especialistas comienzan a preguntarse si Chile logrará avanzar al respecto en los próximos años. Según una investigación de Qué Pasa, 58 diputados del parlamento chileno estarían a favor de despenalizar la droga, mientras que 52 se oponen y 10 se abstienen. En tanto, en el Senado, 18 parlamentarios se muestran a favor y 16 en contra.

Claudio Venegas, editor de Revista Cáñamo, asegura que la despenalización es un proceso inevitable en el continente “Esto va a ser más rápido con voluntad política, o se va a demorar más si no hay voluntad, pero va a llegar igual. En algún minuto va a llegar porque es incontenible, cada día se caen los argumentos que sostienen este modelo de prohibición, y cada vez es más la gente de los diversos sectores que plantea que es necesario utilizar otros mecanismos de regulación”.

Uno de los temores expresados por diversas autoridades vinculan la despenalización a un eventual alza desmesurada del consumo de cannabis y la falta de preparación por parte de la sociedad chilena. Según Venegas, esta desconfianza en la autorregulación implica subestimar a los usuarios de la droga.

MarihuanaHace 60 años decían lo mismo del voto de la mujer, que las mujeres no estaban preparadas para votar, hace menos tiempo decían lo mismo de mujeres presidentas, que Chile no estaba preparado y hace 500 años que la Tierra era plana. Ese es un prejuicio y básicamente elitista, por lo demás. Si no estamos preparados para despenalizar y no nos podemos autorregular y autogobernar, yo no sé qué hacemos eligiendo presidentes, por ejemplo”, argumentó.

Durante la semana, el capellán del Hogar de Cristo, Pablo Walker, encendió el debate al asegurar que “necesitamos despenalizar el consumo de drogas y abordar el problema como un tema de salud pública”. Walker, además, se mostró partidario de modificar el artículo 4º de la Ley 20.000, que instaura la figura penal de porte de drogas.

 

Tras los pasos de Uruguay: ¿Cómo legalizar?

De contar con la voluntad política del parlamento y el gobierno a futuro, Chile tendrá que prepararse para enfrentar un nuevo debate sobre qué tipo de regulación de la marihuana es la adecuada. Hasta el momento, diversas voces elogian el proyecto levantado por los uruguayos.

“Lo que está haciendo Uruguay es súper acertado, es súper simple la ecuación: allá el gramo de marihuana se venderá a un dólar y será marihuana de calidad. Y aquí, en Chile, lo mismo y de muy baja calidad, vale 20 dólares”.

“Lo que está haciendo Uruguay es súper acertado, es súper simple la ecuación: allá el gramo de marihuana se venderá a un dólar y será marihuana de calidad. Y aquí, en Chile, lo mismo y de muy baja calidad, vale 20 dólares. Entonces, para el traficante, ya no es negocio, tendrían que venderla a menos de un dólar para competirle al Estado y creo que a nadie le interese correr ese riesgo. Es la manera más eficiente de combatir el narcotráfico”, aseguró Venegas.

Sin embargo, aseguró que, en lo personal, no está de acuerdo con que el Estado sea el productor de marihuana. “No es su pega”, explicó, manifestando que éste podría proveer licencias de producción, regulando el mercado y evitando la creación de oligopolios de cannabis.

A su postura se une la de Mimica, quien manifestó que los liberales ven “con mucha atención casos como los del estado de Washington y Colorado, donde se tomaron caminos bastantes distintos, con mayor participación de privados, por ejemplo”.

En Uruguay, además de la producción y venta, el Estado se hará responsable de la fiscalización a los consumidores, llevando un cuidado registro de quienes cultiven y compren marihuana en las farmacias.

 

La marihuana en el próximo gobierno

En tanto, usuarios, investigadores y especialistas aseguran que los próximos pasos que Chile debería dar se remiten a la recalificación de la marihuana como una droga de uso recreativo y de tipo no adictivo y a la reevaluación de los marcos regulatorios que hoy tienden a criminalizar a los consumidores.

marihuanaAl respecto, Eduardo Vergara, director de Asuntos del Sur y del Observatorio Latinoamericano de Políticas de Drogas, aseguró que es tiempo de que las autoridades elijan entre “el camino de la prohibición y la represión, que cree que con mano dura va a reducir el consumo y borrarlo de la faz de la tierra, o el camino de la regulación responsable”.

Vergara manifestó estar confiado en que el programa de la candidata de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, entrega garantías al respecto.

“Si tú miras la propuesta en política de drogas de Bachelet, dentro de todo, si bien no abarca el tema de la regulación, reconoce que las políticas basadas en la represión y la prohibición están erradas. Y la segunda señal es la idea de volver a calificar correctamente la cannabis para no mantenerla en la lista uno, de drogas duras. Otra señal es que la política de drogas en adelante debe ser basada en la salud y no en la seguridad. Esas tres señales nos dan muchas esperanzas a que logremos avanzar”, declaró.

Su postura es rebatida por el editor de Cáñamo, quien aseguró que el futuro al respecto es más bien “oscuro”.

“Dicen que revisarán si sacarán la marihuana de la lista de drogas duras, pero aquí no hay nada que revisar, hay que sacarla y punto”.

El programa de drogas de Bachelet es simplemente vergonzoso. La Concertación es la principal responsable de esta Ley de Drogas, Lagos hizo la ley 20.000 y Bachelet metió en la lista 1 a la cannabis, lo que significó un aumento exponencial de detenidos por delitos de porte y consumo, ni siquiera tráfico. Siendo ellos los principales responsables, uno hubiese esperar una reflexión un poquito más profunda y jugada en la dirección a la que está yendo todo el mundo”, argumentó.

Según Vergara, el programa de Bachelet son “suerte son tres cuartos de página, cuando estamos hablando de un problema mucho más grande y que lo ayudaron a generar ellos. Los contenidos son básicos, por decir lo menos. Dicen que revisarán si sacarán la marihuana de la lista de drogas duras, pero aquí no hay nada que revisar, hay que sacarla y punto. No tuvo asidero científico antes, menos lo tiene hoy día. Y con la Concertación esto de lo vamos a ver, vamos a revisar… después no pasa nada”.