Desde hace más de diez años se vienen realizando inversiones públicas mediante concesiones en nuestro país: primero de carreteras, luego en cárceles y finalmente en hospitales. Se señalaba que esta solución sería más rápida, y por tanto también más barata para el Estado. En acuerdo entre el MOP y Salud se estableció que sólo debía ser la infraestructura y la mantención de los hospitales y que se probaría el sistema con dos establecimientos completamente nuevos, como eran Maipú y La Florida.

Después de seis años de esta decisión podemos decir con responsabilidad que esta solución no era más rápida y que sale francamente más caro para Chile. Esta vía para la construcción no ha dado resultados. Hoy todavía no se logran inaugurar estos establecimientos que hace años ya debieron haber estado a disposición de más del 80% de los chilenos que se atienden en el sistema público de salud.

No conocemos que el Gobierno haya evaluado esta política. Difícil, por cuanto ni siquiera se han inaugurado. Pese a ello, ha anunciado que seguirá con ella, lo que parece francamente irresponsable. Se requiere un gran número de nuevos hospitales. No podemos como país darnos el lujo de gastar sobre el 30% adicional que sale esta construcción ni darnos tiempos que no tenemos para mejorar el sistema púbico. Salvo que lo que interese es tener que comprarle servicios al sistema privado.

Pero lo que francamente inconcebible es que se esté llamando a licitación ¡AHORA! Cuando quedan pocos meses de gobierno se llama a licitación los Hospitales Sótero del Río y Félix Bulnes y se  pretende dejar amarrada una inversión pública por cientos de millones de dólares. Pero además se hace francamente mal. Se está licitando sin tener la totalidad de los estudios técnicos previos completos, con apenas 2 meses para la presentación de los proyectos y con 17 días para la evaluación técnica de un megaproyecto. Francamente, no es la manera de hacer políticas públicas responsables.

Espero por el bien del país que las empresas pre-calificadas no postulen a este proceso completamente irresponsable.