japi janeIr a un sexshop ya no es lo mismo de antes. Esa imagen de una tienda a oscuras, llena de películas porno, trajes de látex con látigos y un viejo rancio esperando quizás qué cosa, quedó en el pasado.

Desde que Japi Jane empezó vendiendo por internet hace 7 años el proceso ha sido lento, pero cada vez más queda claro que es un negocio en constante crecimiento. “Antes usábamos el recibidor de la tienda para las ventas y las piezas de atrás eran bodega. Ahora están ocupadas con más productos, más vibradores, libros, lencería, etc. y el departamento de al lado lo usamos como bodega”, comenta Francisca Pereda, encargada del local de Luis Thayer Ojeda 059.

Y es que para cualquier persona, hoy hablar abiertamente de prácticas sexuales más osadas ya no es tan polémico como antes. El bondage, el sexo anal, los disfraces, esposas y lubricantes varios son parte de las nuevas prácticas que los chilenos están poniendo a prueba sin vergüenza de poder comentarlo. Claro, siempre y cuando converses con alguien que también tenga su mente abierta a este tipo de intimidades.

Del silencio al destape

Magdalena Rivera es médico sexóloga de la Clínica Medical Sex Center, ubicada a pocos pasos de Japi Jane. Para la profesional que además es vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Sexología y Educación Sexual, los grupos de jóvenes son el principal protagonista de este proceso de destape, aunque hay parejas sobre los 40 o 50 años que no se quedan atrás. “La gente no se atrevía siquiera a ir a una tienda. Y ahora hay más curiosidad en personas que antes no eran capaces de preguntar o consultar por esas nuevas prácticas, y ahora sí lo hacen. Personas que ya están casadas, gente que ya no es tan joven que quizá nunca exploró con juguetes sexuales o prácticas distintas”, explica.

Como conocedora del área, asegura que la práctica más común hoy en los jóvenes es el sexo anal, aunque dice que antes se hacía igual, pero era menos frecuente. Hoy, los disfraces, el uso de vibradores y aceites de masajes son las novedades más comunes en las parejas que buscan vivir algo especial juntos.

bondage

El Bondage es una más de las nuevas prácticas.

Pero a la hora de buscar los factores que explican este fenómeno social, Magdalena asegura que, por una parte está el aumento en el acceso a la información, sobre todo por internet y la pornografía, pero por otra, un cambio respecto del rol en el sexo que asume cada género. “El hecho de que la mujer se esté haciendo más cargo de su sexualidad es importante, está siendo más activa. Muchas mujeres están buscando innovar, introducir juguetes, hacer cosas diferentes. Antes estaba la imagen social de que la mujer era pasiva y era el hombre el que proponía las cosas solamente. Entonces ahora las mujeres están más activas lo que da también más opciones de variedad”, señala.

Para la sexóloga, la única recomendación para quienes recién comienzan a explorar en el mundo de los juguetes y prácticas nuevas es informarse bien antes de hacer cualquier cosa. “Por ejemplo, todo lo que son consoladores y lo que se usa para estimulación anal, no necesariamente es lo mismo que se usa para estimulación vaginal, que deben tener una base más ancha, porque sino el riesgo a que se introduzcan es alto. El tema de vacío y la succión son un riesgo”, advierte.

Finalmente, Rivera hace un llamado a que las parejas siempre se informen bien acerca de prácticas más intensas como el bondage o el sadomasoquismo, principalmente para evitar accidentes o hacerse daño. Y, por supuesto, hacer todo lo que quieran mientras se sientan los dos cómodos. “Cuando se hacen cosas porque el otro lo quiere, la otra persona termina viendo afectado su propio deseo sexual porque se ve más por el deber que por complacer al otro, y no por gusto”, finaliza.

Siete años de más y mejores orgasmos

Jane Morgan es la empresaria estadounidense tras la exitosa tienda de juguetes para adultos. Vino a Chile a estudiar español, conoció a un compatriota y se casó. Pero cuando fueron a las tiendas que había en ese entonces, no les gustó nada. Por eso, cuando volvió de visita al país del norte, empezó a traer un par de productos que llamaron la atención del grupo de parejas amigas que tenían.

Francisca Pereda llegó a trabajar hace tres años con ella y cuenta que el secreto del éxito ha sido acercarse más al público femenino, las protagonistas del destape, público al que empezaron vendiendo en reuniones privadas. “Antes se llamaban Tuppersex, como los Tupperware, y eran demasiado entretenidos, y eran juntas de amigas, no necesariamente despedidas de soltera, para mostrar los productos que teníamos, podían tocar las muestras y todo era muy divertido. Y todavía se sigue haciendo como Japi Fiestas”, relata sobre los inicios.

Todo partió destinado a diferenciar del porno tan explícito que antiguamente circulaba en las tiendas para adultos, y hacer cada producto más amigable con las mujeres. “La idea es que las mujeres entren y se sientan súper cómodas, que no sea algo feo o tan explícito. Y nos gusta que la gente pueda venir, tocar y preguntar todo lo que quieran saber”, comenta Francisca.

Pereda confiesa que el tema de la masturbación femenina fue y sigue siendo una de sus banderas de lucha. “Promovemos su práctica donde vayamos, en las fiestas y acá en el local. Y que se hable de esto sin vergüenza porque siempre se ha hecho. Aunque yo estoy cada vez más sorprendida de encontrar mucha gente que nunca lo ha hecho, o que lo hace y no lo dice. Pero la idea es saber que no necesariamente tienes que estar en pareja, o esperar un año después de tener guagua para tener sexo y un orgasmo”, señala Pereda.

Actualmente, además de la tienda de Providencia, Japi Jane cuenta con una nueva sucursal en Monjitas 580, y la marca se ha convertido en representante de varios fabricantes en la región. Adicionalmente, han ido incorporando otras tendencias como productos para gay. “Nos reclaman que faltan más cosas para lesbianas, se quejan un poco. Pero la tienda es para que vengan todos a buscar lo quieran como pareja. Ya no está sólo destinado a las mujeres”, finaliza.

Fui a comprar por primera vez

Dicen que para todo hay una primera vez. Para mí, este reporteo fue la oportunidad por ingresar finalmente  a una tienda de artículos eróticos. Por supuesto, sirvió la aceptación del tema en reunión de pauta y estar oficialmente en pareja hace menos de dos semanas.

Japi Jane era el lugar perfecto empezar  y no me equivoqué. De partida, la tienda es suficientemente privada como para que uno no se vaya a arrepentir en el momento de cruzar la puerta. Y también por la amabilidad en la atención. Sirve mucho que alguien te hable abiertamente y de forma muy natural de los distintos productos que tienen para ofrecer, y además ver parejas jóvenes que miran juntos qué pueden probar.

anillo vibradorYa iba con la decisión más o menos tomada, porque el catálogo de la tienda es de fácil acceso y sólo quería aclarar unas dudas. Me decidí por un anillo vibrador de tres velocidades, y se lo propuse como tarea a mi polola. Y aceptó (win).

Era lo básico para los que no han probado nada, me dijeron. Y tampoco se equivocaban. Es muy fácil de usar. Basta con ponerlo en la base del pene y  probar con las posiciones que quieras. Tiene la ventaja de prolongar la erección por el efecto constrictor del anillo, que es de un material gelatinoso.  Como retarda la eyaculación, tienes al menos 30 minutos de carga para disfrutar.

Mi recomendación: que la mujer esté arriba porque si alcanza mayor estimulación en el clítoris de forma natural, imagínense si además hay una bala vibrando en aquella zona. Orgasmo garantizado.

PD: Así como en la Educación, orgasmos gratis y de calidad para todos debe ser la nueva consigna social.