El Acuerdo de Asociación Transpacífico, más conocido como TPP por sus siglas en inglés (Trans Pacific Partnership), es un tratado de libre comercio que involucra la participación de 12 países de la región Asia-Pacífico cuya negociación se ha mantenido bajo políticas de reserva y secretismo, impidiendo a la ciudadanía conocer y opinar respecto a sus consideraciones y consecuencias.

Hace seis meses atrás, el presidente Sebastián Piñera informó al país con bombos, platillos y con la Casa Blanca de fondo, que desde 2014 los chilenos podríamos ingresar a Estados Unidos sin visa durante 90 días. Lo que no mencionó, sin embargo, es que en dicha reunión junto al Secretario de Estado, John Kerry, convinieron en la necesidad de acelerar la concreción del TPP.

“según las filtraciones que hemos conocidos, única forma de salir del secretismo con que se negocia, presenta algunas disposiciones que afectan gravemente Derechos Humanos (…)”

Gracias a una filtración publicada por Wikileaks en 2011, se tuvo acceso al borrador sobre el capítulo que trata la Propiedad Intelectual en el TPP. El documento, bajo cláusula de confidencialidad desde los inicios de las negociaciones en 2008 -según declaró el canciller Alfredo Moreno-, revela los efectos que este nuevo Tratado de Libre Comercio (TLC) tendría sobre el país en materia de derechos de autor, tratamiento y uso de tecnologías digitales y navegación por internet.

Francisco Vera, director de proyectos de la ONG Derechos Digitales, se refierió a las transgresiones en contra de la ciudadanía que traería consigo la firma del acuerdo : “según las filtraciones que hemos conocidos, única forma de salir del secretismo con que se negocia, presenta algunas disposiciones que afectan gravemente Derechos Humanos. Por ejemplo, en relación con la libertad de expresión, se discuten aspectos como un régimen de remoción de contenidos de internet, que en la práctica significa censura previa de contenidos por requerimientos privados de supuestos afectados”.

En Estados Unidos se ha visto que las políticas que tienden a limitar la difusión de ciertos temas generan graves problemas, específicamente cuando se habla de censura previa, precepto que está prohibido por diversos pactos internacionales, entre ellos la Convención Interamericana de Derechos Humanos.

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A su vez, los apartados del capítulo filtrado denotan una importante vulneración a la privacidad de los usuarios de la web, en tanto se llevaría a juicio a quienes violen la propiedad intelectual. ” Hay disposiciones que pueden obligar a las personas a revelar  con quiénes trabaja o qué hacen, todo sin que siquiera exista un fallo al respecto. Pero también en tecnologías de candados digitales (Digital Rights Managment), en el fondo lo que se está habilitando es que exista un nivel de control sobre lo que hacemos en internet o con cualquier dispositivo tecnológico, lo que atenta directamente la privacidad,  pues estos dispositivos van a tener incorporados mecanismos de monitoreo de nuestra actividad online, y bloquearlos va a significar automáticamente estar frente a un delito“, explicó Vera.

Las libertades al momento de navegar por internet, en consecuencia, también se verán comprometidas. El quebrantamiento de la privacidad de los usuarios implica que los proveedores de internet tengan que trabajar de la mano de la industria de contenidos (copyright), lo que en términos concretos deriva en el empleo de medidas ya aplicadas en otros países conocidas como políticas de Three Strikes: ” esto significa que cuando existan más de tres infracciones en internet, éste se va a desconectar, es decir, va a afectar nuestro derecho al acceso a la información y el conocimiento“, agregó.

Negociación a espaldas de los chilenos, ¿estrategia política?

“No sabemos cuáles serán las consecuencias técnicas del nuevo tratado. Aquí se está tomando una decisión entre el gobierno y grandes empresas, la sociedad civil queda fuera de esa conversación y se crea este desconcierto en relación a qué es lo que se está negociando, cuáles son las consecuencias que va a tener. Eso es absolutamente dramático”

La firma del TPP tendría consecuencias directas en la vida cotidiana de todos los ciudadanos, tanto en la ley de derechos de autor, el conocimiento, la educación, los medios de comunicación e incluso el ocio, ¿Por qué el gobierno insiste en no incluir a la sociedad civil en las negociaciones, tal como ocurrió con otros TLC?

Resulta evidente la dificultad que supone generar una opinión determinada si no se tiene información en la que basar dichas apreciaciones, más aún tomando en cuenta lo engorroso de la materia en términos técnicos y legales.

Mauricio Tolosa, presidente de la Fundación de la Comunicología y director del think tank Mayanadia, fue enfático en la necesidad de abrir el debate: ” No sabemos cuáles serán las consecuencias técnicas del nuevo tratado. Aquí se está tomando una decisión entre el gobierno y grandes empresas, la sociedad civil queda fuera de esa conversación y se crea este desconcierto en relación a qué es lo que se está negociando, cuáles son las consecuencias que va a tener. Eso es absolutamente dramático“.

La desinformación conlleva la imposibilidad de reaccionar frente a esta medida, pues se tendrá conciencia de ella una vez resuelto el acuerdo. “Todas estas discusiones de dan desde el marco de la protección de la industria, y no en el contexto de la protección de los derechos de comunicación de los ciudadanos. Ése es el gran problema”, declaró Tolosa. Por cierto, en tanto las autoridades no consideren a las organizaciones sociales ni a la sociedad en su conjunto para trabajar el TPP, la industria moldeará, diseñará y fijará los límites del desarrollo de la red en base a sus propios intereses. “Los tratados internacionales comprometen a los países y los países no son sólo los gobiernos, no son sólo las empresas. Evidentemente somos todos y hoy no tenemos derecho a mirar esos temas. Ahí está el gran problema, independientemente que el tratado sea bueno o malo”.

Para Patricia Peña, académica de Periodismo Digital  e investigadora del Programa Libertad de Expresión y Ciudadanía del Instituto de la Comunicación e Imagen Universidad de Chile, “hasta la fecha el contenido del TPP es secreto porque sus rondas de negociaciones así lo han sido y no han permitido la participación de los distintos sectores y actores que pueden estar interesados en saber qué se está negociando y cómo, así como de quienes serían afectados por sus disposiciones, que serían atentatorias en materia de derecho a la comunicación, especialmente en relación a cómo vemos finalmente que también se da el uso social de Internet  y en relación a  nuestra propia legislación sobre neutralidad en la red”.

Ganancia de las farmacéuticas

El TPP no trae consigo solamente restricciones al libre uso de internet, sino también a la fabricación y venta de medicamentos en el marco de la protección de la propiedad intelectual. Según señala el sitio CIPER Chile, dada la alta complejidad del borrador, sólo se conoce el análisis de la ONG norteamericana Public Citizen, que concluye que “la propuesta de la administración Obama es la más dañina para la salud que se haya hecho hasta ahora en un TLC“.

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De esta forma, escudados en la defensa de las patentes de ciertos medicamentos para tratar el cáncer, el VIH y otras patologías, se impediría la producción de equivalentes genéricos a menor precio. Esto no haría más que fortalecer los ya poderosísimos monopolios de la industria farmacéutica.

Contención de Movimientos Sociales

Internet es sin duda una de las herramientas democratizadoras más influyentes del mundo. Su desarrollo, específicamente con la llegada de las redes sociales, tuvo una aceleración superior a la capacidad de reacción de todos los gobiernos a nivel mundial. Ejemplo de ello fue el rol que jugaron dichas redes tanto en la Primavera Árabe como en Chile durante la movilización estudiantil.

Mauricio Tolosa interpreta el fenómeno y el cometido del TPP en este ámbito: “Hoy pasa que el poder y las empresas están tratando de montarse sobre la ola para ver cómo logran controlar esta cosa que es bastante incontrolable. Han habido reacciones bastante absurdas, como leyes que homologan la red social con medios de comunicación, entonces pueden demandar a ciudadanos por difamación o echar a correr rumores dentro de la web.  O leyes de protección basadas indirectamente en el derecho de autor u otras que al final lo que van haciendo es tratar de ponerle cortapisas a la circulación de información libre, democrática y horizontal”.

Fines geopolíticos

El análisis de la poca información que se tiene del TPP puede derivar en múltiples interpretaciones en lo que a sus intenciones refieren. Si bien podemos inferir que el acuerdo atenta contra los derechos de la comunicación en su conjunto, sugerir posibles metas a nivel macro resulta más complejo.

Manuel Riesco,  vicepresidente del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA), plantea la siguiente observación en esa perspectiva: “El TPP aparece inscrito en la estrategia estadounidense de aislar a China, que es la segunda gran potencia del Pacífico, y sin embargo, la única que no se ha invitado al acuerdo. Desde el punto de vista latinoamericano, Brasil la ha apreciado, a mi entender de manera acertada, como un intento de rivalizar con el Mercosur, digitado desde el Norte. Ambos intentos están destinados, a la larga, al más rotundo fracaso, a mi juicio, puesto que van a contracorriente de los intereses nacionales de los países involucrados, a excepción de los propios Estados Unidos“.

Tomando en cuenta el escenario de América Latina, agregó: “la estrategia adecuada es la que se viene impulsando por los Estados desde la época desarrollista, y que el nuevo desarrollismo del siglo XXI ha retomado con toda fuerza: la integración latinoamericana. Desde allí, la región necesita construir una relación estrecha, precisamente con las potencias emergentes, especialmente China, y también con Europa, para compensar de algún modo la atracción fatal de la gran masa de más al Norte, que constantemente atrae a los países individuales del sur a su órbita”.

“Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Ése es el problema”. 1984 – George Orwell

Para más información sobre el TPP:

– Sitio tppabierto.net

Capítulo filtrado por Wikileaks (en inglés)

Análisis de la ONG Derechos Digitales