baeza 2A los 82 años dejó de existir el sacerdote  Alfonso Baeza Donoso, monseñor que se hizo cargo de la Pastoral Obrera desde el momento de su creación en 1977 hasta el año 2000, y quien jugara un rol clave en la transición a la democracia y la lucha por los DD.HH. trabajando desde el Comité Pro Paz y la Vicaría de la Solidaridad, organizaciones en que destacó la labor de algunos clérigos en plena dictadura.

A su funeral concurrieron las autoridades de lglesia chilena como el monseñor Ricardo Ezzati, además del mismo presidente Piñera, quien recibió un escupitajo a su llegada a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en Estación Central.

La obra del sacerdote caló hondo en sectores populares de Santiago, como en la población José María Caro donde él decidió ir a vivir, y que justificó con la siguiente frase: “Estimé indispensable estar cercano a las vivencias de los obreros y pobladores; de sus condiciones de trabajo; de sus dificultades y anhelos”.

antonio-delfau2Para el sacerdote jesuita Antonio Delfau, director de la Revista Mensaje, “la figura de Monseñor Baeza se inscribe en una larga tradición en nuestra Iglesia de lo que algunos han llamado el catolicismo social chileno: Fernando Vives SJ, Clotario Blest, Alberto Hurtado SJ, Esteban Gumucio y tantos otros. Fue un leal colaborador del cardenal Silva Henríquez, quien le pidió formar la Vicaria de la Pastoral Obrera. También fue un leal colaborador de sus sucesores. Alfonso Baeza fue muy cercano a los trabajadores, hombre sencillo, simpático, supo mostrar un rostro amable y cercano de la Iglesia con el mundo obrero y estuvo a su lado en los duros tiempos de la dictadura militar. Era un sacerdote que a pesar de que le tocó vivir situaciones duras, fue siempre alegre”.

El apoyo que tuvo con el Cardenal Raúl Silva Henríquez es destacado como fundamental para entender el trabajo que desarrollo Baeza. Así lo reafirma el teólogo de la Universidad Católica Silva Henríquez Jaime Galgani, quien señala la tradición proveniente de Francia y que acogió el fallecido sacerdote. “La perspectiva del Monseñor Baeza, y no solo la suya sino la visión que él representa, es la de promover al hombre obrero, de hacerlo consciente de su dignidad, y que no aprenda a esperar algo de los demás, sino que aprenda a elevar su estatura. En una perspectiva pastoral, que tiene esta perspectiva de la promoción humana, significa una valoración de los derechos sindicales, y significa también una apertura a la dimensión más explícita del la evangelización cristiana y católica, que es la apertura de la trascendencia, la apertura a Dios y sobre todo a Jesucristo considerado como un ejemplo de obrero, hijo de un carpintero”, explica.

Para Galgani, la figura de Baeza como cura obrero “va en la línea de un tipo que se hace valer por su testimonio personal, como un sacerdote con autoridad personal , con respecto a las necesidades y objetivos que el mundo obrero quería sacar adelante”.

Un testimonio de la actual política enfocada a las periferias existenciales

De acuerdo al análisis del teólogo Jaime Galgani, Baeza encarnó el espíritu que hoy el Papa Francisco le está imprimiendo a la Iglesia, sobretodo por el concepto que acuñó en su último Exhorto Vaticano, donde señala que la misión sacerdotal debe acudir al encuentro de las “periferias existenciales”, concepto que habría mencionado en pleno cónclave y que resultó crucial para su nominación.

“Por ejemplo, Monseñor Baeza trabajó también otras áreas como la defensa de los DD.HH y fue cercano a muchas obras sociales de la Iglesia, pero el tema de fondo es que tanto la Iglesia del Vaticano, sobretodo la de ahora, es una que denuncia claramente que el neoliberalismo contiene estructuras que son inhumanas. Porque están basadas en relaciones de competitividad, y no necesariamente en lo que Maturana, nuestro pensador chileno, llama colaboración. Entonces, el tipo de Iglesia más horizontal, donde los vínculos con la sociedad entera se establecen en base a la solidaridad, no es el tipo de relaciones que favorece una sociedad neoliberal. Desde luego que es un modelo que va contra corriente, es contracultural”, expresa Galgani.

Antonio Delfau, director de la Revista Mensaje, coincide en que “El papa Francisco ha insistido que la Iglesia es para todos, que los curas no pueden ser “aduaneros” del amor de Dios o de los sacramentos que el Señor instituyó para ayudarnos en las vicisitudes de nuestra vida. Una Iglesia sencilla y cercana a los pobres, que acoge a las personas con sus vidas reales. No una Iglesia de ‘perfectos’ que se miran a sí mismos. Una Iglesia de todos y para todos. El padre Alfonso Baeza encarnó muchos de estos ideales que el Papa está proponiendo a todos los cristianos y hombres de buena voluntad”.

El Vaticano ante un desafío mundial de cambio

Para el mundo laico puede sonar extraño que ciertos sectores de la iglesia católica se planteen en un senda transformadora como lo hizo el fallecido Monseñor Baeza, sobretodo por el peso político que otras tendencias como el Opus Dei ejercen al interior de las esferas políticas, bloqueando demandas alrededor del mundo como el aborto o el matrimonio igualitario.

“no deja de ser curioso que respecto de temas como la sexualidad y la vida matrimonial, que se les llama ‘valóricos’, como si la justicia social, el salario digno no fueran temas valóricos también”

Por ello, para Galgani la discusión entre las distintas visiones de la iglesia católica está jugando un papel determinante en la actualidad y el futuro del Vaticano. “El punto está en que hay una realidad que se ha hecho presente desde hace muchas décadas, y es que al interior de la Iglesia Católica existen distintas iglesias, entonces muchas veces la iglesia que conoce la gran mayoría, que es la que aparece en la televisión o en los medios, y que está muy marcada por el signo de la normatividad o la prohibición, pero que no representa necesariamente a muchos miembros de la iglesia en otros sectores. Entonces, hay algunos que plantean que la interior de la Iglesia hay una especie de cisma no declarado, una división no declarada”, analiza Jaime.

Para el académico del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Jaime Baeza, el pontificado de Francisco está avanzando en una dirección clara contra la sociedad de mercado, y por lo tanto, desafiante ante los valores que promueve el neoliberalismo.

“El Papa Francisco plantea muy clara su oposición al neoliberalismo tal como se entendió, y en ese contexto, proyectos más alternativos al consenso de Washington en la región están en perfecta sintonía con el Evangelio. Ahí nunca se ha planteado que el neoliberalismo sea la solución, no es el evangelio de Jesucristo ése. Otra cosa es la libertad de las personas pero del evangelio de Jesucristo, desprender el neoliberalismo, por ningún lado. No lo veo, y lo que está haciendo el ‘Papa Pancho’ es poner a la iglesia en el lugar de evangelio de Jesucristo. Él lo dice así, con esas palabras”, comentó.

Aunque Jaime Baeza asegura que la conducción de Jorge Bergoglio en el Vaticano provocará importantes cambios, cree que éstos serán acordes a los tiempos de la Iglesia, es decir, mucho más lentos de lo algunos esperan. “Lo que pasa es que hay un cambio de generación, claramente. Un cambio que está vinculado principalmente con la salida de la gente que rodeaba a Juan Pablo II. Ahora, los tiempos de la iglesia son muy diferentes a las instituciones laicas. Entonces, no es blanco y negro, no puedes ver la administración de la Iglesia como la administración de un gobierno, es mucho más lenta, tiene otros ritmos. Va cambiando y ha cambiado mucho la iglesia a lo largo de los siglos, pero muy lentamente”, finaliza Baeza.

Por ello Galgani plantea que la única vía en que el cristianismo aporte a cambios sociales más veloces, será formando alianzas con otros sectores no seculares para influir en la dirección que plantea el Papa Francisco, y en la que trabajó el fallecido Monseñor Baeza. “La única vía de transformación es por la vía del testimonio, y sabiendo que nosotros estamos por una alternativa distinta, y que también nosotros tendríamos que aprender a formar alianzas con otros sectores de la sociedad, aunque no sean cristianos. Porque no deja de ser curioso que respecto de temas como la sexualidad y la vida matrimonial se les llame ‘valóricos’, como si la justicia social y el salario digno no fueran temas valóricos también”, finaliza Galgani.