El Acuerdo de Asociación Transpacífico, más conocido como TPP -por sus siglas en inglés- continúa sus procesos de negociación rodeados de secretismo. Esta vez el escenario de las conversaciones es Singapur, donde se encuentran los representantes del Gobierno para intentar cerrar el trato durante esta jornada.

Tras la filtración publicada por Wikileaks el año 2011, donde se tuvo acceso al capítulo que trata la Propiedad Intelectual en el TPP, se encendieron las primeras alarmas. El documento desclasificado reveló los términos en que Chile estaría cerrando el tratado, cediendo una serie de derechos ciudadanos, propios de la comunicación y la interacción, a los intereses estadounidenses.

Según expertos anteriormente consultados por El Desconcierto, el TPP atenta contra la libertad de expresión, pues se establecen cláusulas de censura previa de contenidos en internet, se endurecen las penas contra quienes comentan supuestos delitos en contra de la Propiedad Intelectual y se permite a las compañías que entregan servicios de red monitorear el comportamiento y navegación de los usuarios. Además, ha sido fuertemente criticado por consolidar monopolios farmacéuticos y restringir el acceso a la cultura de múltiples maneras.

Luego de cinco años de negociaciones para concretar el TPP (iniciadas en 2008, siempre bajo confidencialidad), un grupo de parlamentarios emanó una declaración donde exige al gobierno transparentar las conversaciones, los puntos que se están negociando y, al fin, plantear este acuerdo bajo un debate abierto, accesible para el escrutinio de la sociedad civil.

El documento, publicado por El Mercurio el día domingo, está firmado por 34 diputados y 15 senadores de la República, entre quienes se encuentran tres diputados recientemente electos: Gabriel Boric, Giorgio Jackson y Maya Fernández. Asimismo, adhieren un gran número de premios nacionales, como la periodista Faride Zerán, y el sociólogo Manuel Antonio Garretón, más otros dirigentes como el director de la ONG Derechos Digitales, Claudio Ruiz, entre una serie de representantes de la academia y la ciudadanía en general.

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Tucapel Jiménez (PPD), congresista que firmó la declaración pública, declaró: “firmé este documento principalmente por un tema de transparencia. Este TPP debe ser abierto a la comunidad, porque no se han conocido las negociaciones que ha llevado adelante el Gobierno en nombre del país. Eso me parece que no se ajusta a lo que ha ocurrido en las firmas de otros TLC“.

El TPP ha estado blindado desde todo punto de vista. Todo el proceso en pos de acordar el convenio ha estado marcado por un profundo hermetismo, llevándose completamente a espaldas de la ciudadanía. El respecto, Jiménez afirma: “Yo creo que la sociedad civil merece saber qué se está negociando y qué beneficios va a tener el país con este TLC. Han transcurrido varios años y nadie sabe nada, entonces uno pide al menos que den luces de lo que están conversando”.

Chile ya posee Tratados de Libre Comercio con la mayoría de los 12 países que suscribirían el acuerdo, lo que produce una serie de interrogantes sobre los reales beneficio que traería para el país, tanto en términos comerciales como socioculturales.

¿Qué formas de presión ciudadana existen para demandar participación en esta materia? Francisco Vera, director de proyectos de Derechos Digitales, explica: “Nosotros tenemos una plataforma de activismo y campaña donde explicamos un poco los efectos del TPP. Se llama tppabierto.net  y se detallan las consecuencias que tiene para los usuarios de internet, los consumidores y para los pacientes médicos”.