La trata de personas es una realidad en todo el mundo. Los habitantes de países con altos niveles de pobreza son incapaces de mejorar su calidad de vida en tanto el desempleo, la falta de alimentos, vivienda y la carencia de servicios básicos resultan obstáculos prácticamente insuperables, sobre todo cuando el escenario nacional es de guerra civil o gran inestabilidad gubernamental y política.

Muchas familias se ven obligadas a buscar alternativas en otros países más desarrollados, donde esperan acceder a un trabajo y ganar suficiente dinero para llevar una vida digna. Pero emigrar a otro Estado no es sencillo, los costos son altos y el dinero no alcanza, o nunca estuvo.

Varios casos resultan tremendamente dramáticos, pues debido a la falta de recursos, no pueden optar por la emigración legal y regulada, por lo que deben recurrir a métodos ilegales e incluso al  tráfico para cruzar la frontera. En Estados Unidos, el número de inmigrantes indocumentados alcanza los 11,2 millones de personas (Fuente: Pew Hispanic Center/CECIES, Argentina), siendo cerca del 75% hispanos o latinos. España alcanza una cifra no precisa de entre 400 mil u 800 mil personas.

Si determinar el número de extranjeros sin papeles regularizados resulta complejo, establecer cuántos de ellos son niños o niñas es, por cierto, mucho más engorroso. Es evidente que los infantes no son ajenos a esta situación. Es más, en varias ocasiones son utilizados como pasaporte para llegar a la zona de destino.

Así ocurrió en España, donde según informó el diario ElPaís.com, la Guardia Civil rescató a 10 pequeños que las mafias usaban como verdaderos pasaportes humanos para entrar a Melilla. Luego de dos años de procedimientos, la Operación Herodoto culminó con 12 personas imputadas por ingresar al país diciendo ser padres de niños que, tras un examen de ADN efectuado por la Universidad de Granada, resultaron no ser sus familiares.

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En este caso, la tenencia de un hijo significaba llegar a España con un salvoconducto. Los inmigrantes, en su mayoría subsaharianos, pagaban entre 1.500 y 2.000 euros para comprar un niño o niña, y después eran transportados todos juntos en una patera, corriendo altísimos riesgos por la falta de seguridad. Repetidas veces se encontraron pequeños ahogados que habían caído de las endebles barcazas.

Francis Valverde, directora Ejecutiva de la Asociación Chilena Pro Naciones Unidas (ACHNU), explicó: “En términos globales, los niños y niñas no son considerados todavía sujetos plenos de derecho, no son considerados personas. Socialmente tienen un valor menor que un adulto, pero también existe un tema de facilidad de acuerdo a las situaciones de contexto de cada país. Si hay mucha pobreza, guerras, o muchos niños y niñas huérfanas, las situaciones de trata se facilitan“.

En México, la vulneración de los derechos del niño también es frecuente en las líneas fronterizas. Los carteles los utilizan para transportar droga a Estados Unidos, o los reclutan como espías o guardias para personas secuestradas. Según constata RedPolítica.mx, familias enteras son contratadas por los narcotraficantes y, dentro de objetos o del mismo cuerpo de las personas, mueven cantidades medias de estupefacientes en el borde fronterizo de Tijuana. La paga fluctúa entre los 500 y 1.000 dólares, dependiendo de la actividad que se realice.

¿Es esta agresión en contra de niños y niñas una conducta causada por parámetros culturales, o influenciadas por la permisión legal? ” Cuando no hay rigurosa legislación, también se dificulta la prevención de la utilización de niños en cualquier tipo de explotación, trata o abuso. Entonces, desde esa perspectiva, es muy relevante plantear si en estos países existen políticas públicas y legislación acorde con los parámetros de la Convención para los Derechos del Niño”, afirmó Valverde.

Los países de la Unión Europea (UE) tienen un mandato en relación a la legislación que debe tener cada país para velar por la protección de los niños y niñas. Hace poco más de una semana, justamente en Rusia, que no es parte de la UE, se descubrió una red de venta de niños y jóvenes a familias estadounidenses. Engañados bajo la excusa de que serían adoptados, al menos 26 menores habrían sido tranzados mediante perfiles de Yahoo y Facebook .

¿Cómo miramos la infancia en Chile?

Chile es el único país de América Latina que no tiene una legislación acorde con la Convención de los Derechos del Niño, ni una ley de protección integral de derechos. Por lo tanto, como las normas jurídicas se hayan dispersas y no robustecidas en un solo cuerpo, se corre el riesgo de facilitar casos de tráfico, maltrato (70% de los niños son maltratados en sus casas según cifras UNICEF), abuso laboral o explotación.

“Ahí hay un tema que tiene que ver con lo estructural, y  un segundo nivel tiene que ver con la valoración social y las medidas de protección que tiene la sociedad hacia los niños y las niñas. El nivel de respeto a sus derechos debe existir de modo tal que la valoración social sea acorde al respeto que ellos merecen en tanto personas. Y eso en general todavía está muy en débil. Falta para que los niños no sean considerados propiedad de los adultos, sino que sujetos plenos de derecho”, declaro la directora de ACHNU.

Para el año 2002, según datos del Departamento de Extranjería y Migración, se estimaba que la cantidad de extranjeros indocumentados en Chile estaba entre las 15.000 y los 20.000 personas. ¿Cuántos de ellos eran niños?¿Cuántos están en esa situación hoy? Si bien el contexto nacional dista mucho de realidades como la que se vive en el Congo, donde ejércitos infantiles son entrenados por grupos paramilitares, la vulnerabilidad de los pequeños es un hecho.

¿Qué esperan las autoridades?¿Deben detectarse redes de trata de niños y niñas para, de una vez, fortalecer los marcos de protección?