BacheletCon resultados electorales en mano, ciertos mitos del panorama político de los últimos meses comienzan a derrumbarse. El primero de ellos, respectivo al apoyo que realmente concita la presidenta electa Michelle Bachelet ante el Chile de 2013.

Durante mucho tiempo, los partidos políticos de la Concertación y de la propia Alianza, además de diversas encuestas y estudios de opinión, consolidaron ante los medios de comunicación a la candidata de la Nueva Mayoría como un fenómeno político de grandes proporciones. Sin embargo, a la luz de las cifras, su figura no pareció alcanzar el sustento ciudadano esperado.

“El porcentaje de Bachelet es alto, pero hay una diferencia entre porcentaje de votos y número de votos. En lo primero, es la elección donde un presidente ha sido elegido con el mayor porcentaje de votos, pero no es la elección donde un presidente ha sido elegido con el mayor número de votos”, explicó Kenneth Bunker, miembro del Observatorio Electoral UDP y columnista de tresquintos.com.

En efecto, en las elecciones de segunda vuelta del 2005, bajo la modalidad del voto obligatorio, Bachelet obtuvo cerca de 3 millones 723 mil votos. En esta instancia electoral, en tanto, alcanzó a superar los 3 millones 400 mil votos. Por otra parte, la candidata sólo aumentó en un 10% su apoyo respecto a la primera vuelta, donde tampoco obtuvo la cantidad de votos logrados durante el 2005.

Bunker recordó la importancia los votos alcanzados, más allá de que el porcentaje –de un 62% frente a Evelyn Matthei- es lo que hace funcionar al sistema electoral: “Fue una paliza, pero no fue una paliza histórica porque la diferencia que sacó Frei en el 93 a Alessandri fue por una cantidad de votos mayor”.

“En primera vuelta, los partidos que apoyaron a Michelle Bachelet, obtuvieron una amplia mayoría en el Congreso y lograron más votos que ella”.

De hecho, como aseguró la cientista política Marcela Ríos, “en primera vuelta, los partidos que apoyaron a Michelle Bachelet, obtuvieron una amplia mayoría en el Congreso y lograron más votos que ella, por lo tanto esa idea de que era un fenómeno individual que no tenía correlato en los partidos no es tan así”.

En tanto, la Alianza vivió ayer una de sus jornadas más duras, registrada durante los últimos 13 años, en términos electorales. Sin embargo, Evelyn Matthei alcanzó a aumentar su votación en más de un 20% respecto a la primera vuelta.

“Aquí tiene que haber un ejercicio conjunto, responsabilidad hay en 360 grados, para donde usted mire”, reflexionó Patricio Melero, presidente de la Unión Demócrata Independiente.

Erráticas campañas presidenciales, un gobierno altamente cuestionado y un discurso político en baja sintonía con las demandas y necesidades del grueso de la población chilena son alguno de los factores que los especialistas indican al momento de hablar de la derrota de la derecha tradicional del país.

 

EleccionesEl protagonismo de la candidata abstención

Pese a que se prestó para oportunismos políticos, la abstención fue el tema obligado de las elecciones 2013, alcanzando un 59% del patrón electoral. En términos simples, en esta segunda vuelta, 6 de cada 10 chilenos no participó del sistema de elección presidencial.

Los especialistas aseguran que este es un fenómeno en crecimiento desde fines de los 90 y que, tras su implementación, la modalidad del voto voluntario sólo vino a potenciar. En tanto, el voto obligatorio –que algunos políticos como Camila Vallejo invocaron durante la jornada de ayer- mantenía el problema de la baja inscripción y el padrón electoral envejecido.

Hoy, los sectores que concentran la baja participación electoral son los jóvenes y los estratos sociales más bajos, algo que los expertos relacionan con los bajos niveles de educación y la apatía hacia la clase política tradicional.

Las comunas ricas votan más que las comunas pobres, las comunas donde hay un mayor promedio de educación, votan más que en las comunas donde hay educación baja. Existe un sesgo socioeconómico en el voto voluntario”, explicó Bunker.

Desde el otro extremo, en tanto, quienes más participan de las elecciones en Chile pertenecen a aquella generación que se inscribió para votar en el plebiscito del 88’, un segmento entre los 45 y 55 años. Según Ríos, ellos conforman “el grueso del electorado duro y tienen una tradición de participación”.

Arica fue una de las ciudades que registró el porcentaje de abstención más alto, alcanzando un 68% del padrón electoral. En la ciudad, sólo participaron 55 mil personas de un total de 173 mil chilenos habilitados para votar.

Las duras cifras de abstención en una elección presidencial auguran un complejo escenario para ganadores y perdedores, quienes deberán comenzar a reestructurarse, especialmente en la Alianza, donde además está pendiente la creación de nuevos liderazgos.

“Por el lado de la Concertación, todo está en veremos”, señaló Bunker. “Va a tener que ver cómo cumplirá su programa de gobierno en los próximos 4 años, sin eso es muy difícil saber lo que va a pasar”.