La aplastante derrota que sufrió la Alianza a manos de la figura de Bachelet, la Nueva Mayoría y la Abstención fue sólo ápice coyuntural de le las disputas ideológicas profundas con las que termina el gobierno de Sebastián Piñera. Este período, marcado en principio por el mal manejo político y comunicacional del Ejecutivo, significó también múltiples quiebres al interior del oficialismo, impulsados y presionados por el fortalecimiento de los movimientos sociales que exigen cambios estructurales contrarios al pensamiento neoliberal, hasta ahora dominante.

En ese sentido, la Unión Demócrata Independiente (UDI) ha sido uno de sus mayores candados, en tanto no permite siquiera debatir respecto de algunos temas que han sido parte de la esfera mediática y ciudadana, como por ejemplo el matrimonio homosexual, el aborto terapéutico, cambios al sistema electoral binominal, reformas de fondo a la tributación e, incluso, el lucro en la educación.

udi-rn_151137En abril de 2012, tres proyectos de ley sobre el aborto terapéutico se presentaron en el Parlamento, para los cuales se rechazó la idea de legislar por parte de toda la bancada oficialista más algunos miembros del la Democracia Cristiana. Sin embargo, uno de esas iniciativas llevaba la rúbrica de Evelyn Matthei. Además, todos buscaban despenalizar la interrupción del embarazo por inviabilidades médicas, cuestión que según una Encuesta de la Universidad Diego Portales en 2010, un 53,1% de los ciudadanos aprueba en caso de riesgo vital de la madre.

Ahora bien, no solamente los debates actuales han arrinconado a la derecha. Este año, la figura de Pinochet reapareció con la conmemoración de los 40 años del golpe militar y la decisión de cerrar el Penal Cordillera adoptada por Piñera, le significó incluso ser tratado de “traidor” desde el pinochetismo, representado por exmilitares de la dictadura.

Es innegable que dentro del sector existe una batalla, marcada tanto por el fuego amigo como por las prioridades electorales de los comicios recién pasados. Las fichas nunca estuvieron puestas en Matthei, sino en asegurar los cupos parlamentarios previendo la debacle y con el incentivo siempre fratricida del Sistema Binominal. Ejemplo de ello fueron las disputas entre Allamand y Zalaquet y la bullada contienda entre Ossadón y Golborne.

Para el analista Roberto Meza, periodista y Magíster en Comunicación y Educación, la rearticulación de la derecha gira en torno a dos polos principales: “Hay uno que va a querer conservar lo que ha ido sucediendo en los últimos años, de manera tal de mantener sus posiciones de poder. Porque en el fondo, ven el mundo desde dichas posiciones, por lo tanto desde esa lógica sería suicida cambiar las cosas, sería entregar y perder ese poder”.

En entrevista para “El Patio de los Narajos”, programa de Mega, la exvocera de Evelyn Matthei y Senadora por Quinta Cordillera, Lily Pérez, recalcó la necesidad de generar un congreso ideológico dentro de Renovación Nacional, para zanjar  en profundidad temas que han sido ejes de diferencias al interior de la Alianza.

Justamente, existen sectores más liberales que entienden que han de ajustarse a los cambios de la sociedad chilena, o de lo contrario, según plantea Meza: “se pierde lo que se tiene y lo que se podría tener en una posición más de centro”.

Ambas lógicas se van a enfrentar durante el próximo período político. Sin embargo, el resultado de dicho encuentro no asegura una unificación de la derecha. Muchas fracciones de esta tendencia van a preferir esquivar la instancia, pues no haría otra cosa que acentuar las contradicciones.

“Desde esa perspectiva también hay mucho cuidado desde los sectores liberales en decir: vamos a un congreso ideológico, porque eso podría generar una discusión que en vez de dividir en dos la derecha, la puede dividir en cinco, seis o siete sensibilidades,  y ése no me parece que sea el interés de alguien, sería un resultado más bien inesperado”, sostuvo Meza.

“Mi impresión es que vamos a tener una salida de intermedia, los más liberales toman el paquete de Renovación y entonces desde ahí se trata de ajustar una posición para no generar una diáspora. Eso no va a ser, por lo tanto, ni quedarse con las posiciones de la UDI ni tampoco llevar esto a una discusión ideológica que es interminable”, sentenció.