horvath-620x415La derecha vive una de sus peores crisis en décadas. La renuncia del senador por Aysén, Antonio Horvath, a la tienda política que lo acogió por 12 años, grafica el grave momento del sector político que acaba de vivir una contundente derrota electoral. Tras el alejamiento del senador ambientalista, la Alianza mira hacia dentro para analizar los problemas pero también hacia afuera para buscar la solución.

Por mientras, el representante de Aysén anunció la creación de un centro de estudios y movimiento político denominado “Democracia Regional”, en el cual uno de sus pares, el senador por Magallanes, Carlos Bianchi, será uno de sus principales aliados.

El escenario parlamentario vive así importantes cambios, pues la renuncia del senador Horvath a RN deja a la Alianza con la menor cantidad de legisladores desde el retorno de la democracia en 1990. En aquella ocasión, la derecha obtuvo 16 senadores, llegando a los 18 en las elecciones de 1998 y las de 2006. Tras la desvinculación a la tienda que encabeza Carlos Larraín, su sector político queda con 15 representantes en la Cámara Alta.

Las reacciones en el Congreso no demoraron en llegar y varios de sus colegas respondieron ante el nuevo escenario interno de la derecha. Uno de los más críticos fue Francisco Chauán, quien declaró en Radio Oasis su preocupación por una “decisión apresurada”. “Creemos que éste no es el momento de desgranar el choclo. Por el contrario,  este es  momento de generar unidad y en ese sentido claramente el Senador Horvath es un senador muy importante de Renovación Nacional”, expresó.

En tanto, el mandamás de RN, Carlos Larraín, señaló en el Congreso que tiene la expectativa de que Horvath “cuide su capital político, espero que lo use bien y espero que algún día vuelva a Renovación Nacional”. Su par de la UDI, Hernán Larraín, lamentó igualmente la decisión del senador por Aysén y expresó vía Twitter que espera que la Alianza reaccione. “Lamento la renuncia de Horvath a RN, aunque era previsible. No se va del sector, pero hay que abrir la Alianza para que tenga espacio”, escribió en la red social.

En tanto, Carmen Ibáñez y Hernán Larraín Matte también presentaron su renuncia a Renovación Nacional, quienes se sumaron a los ministros Pedro Pablo Errázuriz y Roberto Ampuero, que oficializaron su adhesión al movimiento Evolución Política (Evopoli), uno de los sectores que asoma con más fuerza dentro de la nueva derecha.

¿A qué centro apelar?

“Lo que hay hoy día es un proceso estructural, de fondo, pero que no tiene que ver con una cuestión política sino más bien con un desarrollo de las fuerzas productivas que nos ha colocado en un punto en que se hace necesario ajustar todo lo que teníamos como organización política”

Para el analista Roberto Meza, el centro político no existe. Así de categórico. Citando a Pedro Ibáñez, empresario y político que formó parte del Partido Liberal, el Partido Nacional y también en Renovación Nacional, recuerda que “él decía que el centro es un punto, y que de ahí a la derecha estaba la derecha y de la izquierda hacia allá estaba la izquierda”. Más allá de esta consideración, Meza plantea que situar el espectro político en estos tres sectores corresponde a una estructura muy antigua, “casi al periodo industrial, y hay un cambio de época que está marcando mucho cómo se van organizar las sociedades en lo sucesivo”, asegura.

Meza asegura que el progreso en materia tecnológica, como producto del desarrollo de las fuerzas productivas y el cambio en las relaciones sociales de producción -citando a Marx- ha provocado cambios estructurales. “Lo que hay hoy día es un proceso estructural, de fondo, pero que no tiene que ver con una cuestión política sino más bien con un desarrollo de las fuerzas productivas que nos ha colocado en un punto en que se hace necesario ajustar todo lo que teníamos como organización política y que respondía a un periodo de la historia del país donde se produjo la primera acumulación de capital fuerte. Ahora hay que adecuarlo a estas nuevas condiciones del siglo XXI en donde ya no se puede esconder nada y todo debe ser transparente”, analiza.

Para Meza, el lugar que ocupan movimientos como Evópoli, más cercano al liberalismo, y otros sectores ubicados en el centro, se relacionan más con un tema de gobernabilidad que de valores y convicciones políticas. “Eso responde a un mundo más del siglo XX y no del siglo XXI, porque lo que sucede el fondo no  es que la gente emigre al centro, sino que más bien la gente está en una opción de libertad y de seguir echándole para adelante con lo que hay, pero con mayor justicia social”, apunta.

¿Es necesario que la derecha busque apoyo hacia el centro? Meza reconoce que la derecha representada en el mundo privado dejó de lado esa discusión y tomó una decisión hace rato. “Tengo la impresión de que mucho de lo que ha hecho el empresariado con apoyar a Bachelet, es porque se dan cuenta que ahí no tienen peligro serio en la conformación de la estructura económica actual, pero tiene la posibilidad la posibilidad de manejar de mejor manera a los sectores populares que confían más en ella que en un gobierno propiamente de la derecha, un gobierno empresarial como el de Piñera”, finaliza.

El lugar estratégico que ocupará la bancada regionalista

Carlos-RuizJunto con renunciar a Renovación Nacional, Horvath dejó claro que ahora tendrá un importante papel en muchas decisiones al desmarcarse de la Nueva Mayoría, y en conjunto con el senador independiente Carlos Bianchi, buscarán empujar en la dirección de los cambios que varios sectores han expresado.

Allí, el apelativo de “bisagra” se hace recurrente para entender la estrategia tras la movida política de restarse de la tienda oficialista. La analogía, si bien no es de la preferencia de los senadores de “Democracia Regional”, sirve para ilustrar su posición actual. “La bisagra es para gobernar bien. Si hay un grupo que es centro izquierda y otro que es más bien de derecha, el centro va a ayudar. No es una bisagra, sino que una manera de equilibrar las cosas”, dijo el senador por Aysén en Última Mirada.

Por su parte, el nuevo gran aliado de Antonio Horvath, Carlos Bianchi, defendió el rol que jugarán como legisladores para los cambios que piden amplios sectores de la ciudadanía. “Si ser bisagra significa que con los votos nuestros, más todos los otros que se requieren, vamos a poder transformar lo que nos ha pedido Chile en materia de educación, en materia previsional y en otras tantas, bienvenido sea esa posición de bisagra”, expresó en el mismo programa.

Sin embargo, para el académico Carlos Ruiz, la crisis actual de la derecha los está forzando a reinventarse profundamente, pues bajo su perspectiva, ni el empresariado los necesita en el poder “¿Quién necesita a la derecha? La iglesia y los sectores conservadores no, y menos el gran empresariado que puso más plata para Bachelet que para la derecha. Entonces, ¿qué es la derecha ahora?”, plantea Ruiz.

Bajo el análisis del presidente de la Fundación Nodo XXI, la crisis de la derecha está generando un reordenamiento que no apela al centro liberal. “Hay algunos más vivos que están apostando por una reconfiguración. Ossandón también lo está haciendo, aunque en un sentido distinto al de Horvath, pero también se está desentendiendo de una burocracia que está a mal traer, y nadie quiere hundirse con ese barco. Todos corren ahora a apalear a Matthei, como si fuera ella responsable de todo el asunto, y no es que la defienda, pero es medio ridículo decir eso”, asegura.

Ellos están compelidos a reinventarse, y van a concursar diferentes opciones, pero es imposible saber quién va a ganar porque es un campo de lucha y estos campos de lucha son intrínsecamente inciertos. Ahí van a tener a Evopoli, Allamand va a jugar algún rol también.  Pero uno que ya empezó un proyecto para encabezar las cosas de otro modo es Ossandón, que cuestionó el discurso de la centroderecha y se asume como la derecha no más, sin apellidos, y eso es un discurso nuevo al que hay que ponerle ojo”, asegura.

Ruiz pone en duda el puente entre el liberalismo y la derecha, especialmente en el caso de Felipe Kast, al que vincula con su padre Miguel, “uno de los sectores más integristas de la UDI”. “Pensar que pueden coquetear con los liberales es pensar que se puede reconstruir la derecha de los 90. Es difícil que el mapa político en general, incluida la Concertación, vuelva a reconstituirse como era en los 90. Y ahí tiene el dato macizo que la Nueva Mayoría sacó menos votos que la vieja Concertación”, concluye Ruiz.