OliviaMaría Olivia Monckeberg, directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Periodismo 2008 conoce a fondo la situación de lucro al interior de las universidades en Chile. Durante sus investigaciones, ha profundizado en los montos y los nombres involucrados en el negocio gestado al alero de la Educación Superior.

En esta entrevista, la periodista se refirió al rechazo de acreditación de numerosos planteles universitarios por parte de la Comisión Nacional de Acreditación.

 

¿Cómo cree que se ve el escenario para las universidades privadas, considerando el rechazo de acreditaciones por parte de la Comisión Nacional?

Después del gran escándalo y de todo lo que se está viviendo, en la Comisión Nacional de Educación, que está siendo investigada por la actuación de Eugenio Díaz Corvalán, se advierte una preocupación mayor con respecto a las acreditaciones institucionales. Eso es un tanto interesante. En el fondo se puede observar un mayor nivel de exigencia que evidentemente no ocurría, no había una fiscalización en los años anteriores.

La Universidad Gabriela Mistral es una universidad muy chica en cuanto a número de estudiantes, no es comparable a los del grupo Laurate, por ejemplo. Un dato a considerar es que fue la primera universidad privada y que la Alicia Romo, que era su dueña y fundadora, está desde los 80. Lo que  se plantea es que la comisión habría tenido en cuenta el hecho de que las matrículas iban disminuyendo y también, aparentemente, los docentes.

 

Ante las decisiones de la Comisión Nacional de Acreditación, ¿es posible afirmar que las universidades tendrán más dificultades para funcionar fuera de la ley?

Yo creo que sin duda se ve un escenario más riguroso, pero hay que tener en cuenta los problemas propios de la formación de la comisión. De todas maneras son cosas que debieran revisarse y mejorarse, ahora que se emprenderá todo esto de la mirada del cambio. Tu sabes que hay representantes de las propias universidades e institutos en la comisión y con el escándalo de Eugenio Díaz eso se volvió el centro de la conversación. Ahora, desde luego está actuando con un criterio diferente al que operó en los tiempos de Eugenio Díaz. Eso hace prever un escenario donde la gente que no está haciendo universidad en serio pudiera tener problemas.

“Hubo un minuto en que cualquiera podía acreditarse y podía acreditarse por mucho tiempo”.

Sin embargo, hay gente que no quiere aceptar aún el bochorno de lo que ocurrió con esta comisión hasta el 2011. A partir del 2006, cuando se creó el Crédito con Aval del Estado, se dio el pie para todas las actitudes y problemas, pero además de eso, lo que uno ve es que hubo un minuto en que cualquiera podía acreditarse y por mucho tiempo.

Cuando la mano se puso más dura y presidió la comisión Iñigo Díaz, con Patricio Basso como secretario ejecutivo, Basso trató de incluir el criterio de las minutas financieras y de ver la situación financiera de las universidades y fue entonces cuando él entró en controversia con varios de los comisionados, aunque ya no estaba Eugenio Díaz, por ejemplo, con el asesor de la Santo Tomás, que antes había sido rector, que es Darío Vial Echeverría.

Durante mucho tiempo todos tuvimos la impresión de que ya no había qué hacer con la comisión y ahora da la impresión de que están intentando cumplir con una tarea, al menos en este tiempo donde se adecúa o se reforma más profundamente todo el sistema.

 

“Esto de la no acreditación evidentemente es un obstáculo para los lucradores. Por lo que me han dicho, los miembros del grupo Laureate están bastante preocupados”.

¿Qué piensa que sucederá con el lucro en Chile y el rumbo de la educación  en el gobierno de Bachelet?

La mayoría de las universidad privadas han estado y van a seguir lucrando, porque no se han tomado las medidas ni ha habido una mayor fiscalización. Esto de la no acreditación evidentemente es un obstáculo para los lucradores. Por lo que me han dicho, los miembros del grupo Laureate están bastante preocupados por lo que pasó con la Universidad de las Américas y creo que tampoco les fue tan bien con la Andrés Bello, que tiene como 40 mil estudiantes y una publicidad que la trata de poner como universidad top, y no lo es.

En ese escenario, yo creo que uno no puede ser pitoniso, pero qué es lo que uno ve: que las condiciones que enfrenta el segundo gobierno de Bachelet son bien distintas al pasado, porque uno ve un respaldo ciudadano expresado en varias cosas, como el 62% que obtuvo en la elección.

Hay un apoyo a un programa que plantea lo del cambio a la educación, acabar con el lucro y fortalecer la educación pública. Hay un respaldo a un parlamento que está por los cambios a la educación, tanto como en los parlamentarios de la Nueva Mayoría, como en los independientes y los dirigentes estudiantiles. Yo creo que hay muchas señales de que se va a poder avanzar.