El escenario sociopolítico al que se enfrentará el gobierno de Bachelet dista de la calma y la inacción. Se presenta más bien como un período que promete movilizaciones importantes y multisectoriales, donde las demandas por transformaciones profundas y estructurales pasarán a ser un eje central de la discusión pública, levantadas por la voz de miles de personas que utilizarán la calle como tribuna política.

En ese sentido, la Nueva Mayoría recibirá el mando de un país totalmente diferente al que administró durante 20 años y Bachelet estará a la cabeza de una ciudadanía mucho más empoderada que cuando salió del poder. De esta manera, las preocupaciones de la otrora Concertación estarán concentradas en cómo contener la crecida de protestas que, en base a la polarización que significó el gobierno de la derecha, se intensificarán de manera progresiva.

Marchas y violencia

Los ciclos de movilización a nivel macro siempre generan dinámicas que tienen lógicas de acción diferentes. Una de esas formas dice relación con el uso de la violencia callejera para manifestar el descontento social, o bien para incurrir en actos vandálicos sin un trasfondo más profundo en algunos grupos ¿Cómo hará frente el gobierno entrante a estas expresiones de protesta?

En este ámbito, Piñera destacó en general por cometer errores comunicacionales y políticos. Su manera de enfrentar la fuerza del movimiento estudiantil fue priorizar los focos de violencia, pidiendo marcha tras marcha concentrarse en los encapuchados, en vez de pronunciarse sobre las exigencias que levantó la ciudadanía con más de un 80% de respaldo.

Represión a marcha estudiantil

Represión a marcha estudiantil

Así es. Muchas veces se le escuchó condenar fuertemente a los rostros cubiertos que aparecían una vez concluidas las manifestaciones, e incluso responsabilizó a las dirigencias de no poder controlar las convocatorias. ¿Cometerá Bachelet los mismos errores?

Marcelo Shilling, diputado del Partido Socialista, es claro es marcar diferencias con el actual oficialismo: “Las definiciones del programa de Michelle Bachelet hacen una separación radical, tajante y absoluta entre lo que son los problemas de la seguridad pública relacionados a la delincuencia común y lo que son el diálogo y el respeto a los movimientos sociales y sus demandas”.

“Bachelet va a entender que la mantención del orden público y todo el discurso vinculado a él, no puede ser el tema prioritario que ellos pongan en la agenda una vez que emerjan las movilizaciones estudiantiles”

A su parecer, lo único que intentó hacer el gobierno de Piñera fue “confundir ambas cosas, hacer una especie de simbiosis a través de la llamada Ley Hinzpeter“.

Dichos intentos de girar la agenda en torno a los problemas de seguridad pública fue una estrategia que terminó en un fracaso rotundo. En primer lugar porque no se redujo la cantidad de desórdenes post-marchas, ni tampoco se logró instalar el tema por sobre las demandas del movimiento.

Carlos Durán, Sociólogo y Doctor en Ciencia Política, aventura ciertas proyecciones en esta materia: “Bachelet va a entender que la mantención del orden público y todo el discurso vinculado a él, no puede ser el tema prioritario que ellos pongan en la agenda una vez que emerjan las movilizaciones estudiantiles“.

En definitiva, el camino sería adoptar tácticas más eficientes que las del actual gobierno. Si bien condenar actos de violencia será la tónica, esto no se verá acompañado de un discurso político que ataque también las legítimas demandas de los movimientos sociales.

“Lo que harán es bajarle el perfil a ese tipo de expresiones,  tildarlas de minoritarias y alojarlas en un tema exclusivo de orden público. Intentando al mismo tiempo establecer diálogo con las organizaciones estudiantiles”, agregó Durán.

lklk

Rol de Carabineros

Determinar cuáles son los límites a los que puede llegar un manifestante, si bien es una medida impopular, resulta necesaria si se quieren adoptar criterios conocidos para mejorar el actuar de las Fuerzas Especiales, reconocidas hoy por su actuar represivo que linda en prácticas brutales en contra de la ciudadanía en su conjunto.

“Ahí hay un tema de eficiencia. Yo creo que a todo evento, la forma en que actuó la policía en las manifestaciones estudiantiles no fue de lo más eficiente en términos del objetivo que nadie les puedes negar, que es el orden público”, declaró Durán.