J AguirreEn noviembre, la entonces candidata a presidenta de la FEUC, Naschla Aburman, en uno de sus videos de campaña señalaba que en Chile “se ha manoseado el término público, y estamos acostumbrados en este país a que lo público es para los que sobran”.

El Hospital Clínico de la Universidad de Chile, más popularmente el “J. Aguirre”, vive hoy una crisis de financiamiento, generada por las masivas deudas que ha acumulado el centro hospitalario. Esto llevó a las altas autoridades de la Universidad a proponer un ‘leaseback’, es decir, una privatización de la infraestructura hospital, entregando su propiedad a un Banco, con la posibilidad de recuperarlo si se cancelan oportunamente las deudas.

La Comunidad Universitaria de ‘la Chile’, sus funcionarios, docentes y estudiantes, han manifestado su oposición al plan, con toda razón. La situación que vive el ‘J. Aguirre’ hoy es un sinsentido más de la crisis de la educación. Demuestra que hoy ninguna universidad es pública: todas están sujetas a la necesidad de autofinanciarse a través de los aranceles de los estudiantes. Toda función universitaria que se aleja de la formación de pregrado y postgrado, se ve constreñida por la escasez de financiamiento.

El ‘J. Aguirre’, un hospital que es estatal, puesto que su controlador es una universidad propiedad del Estado, se ve obligado a participar como si fuera una institución privada en el sistema de salud. Es decir, así como la Universidad de Chile ha sido obligada a ser una institución más que compite por recursos y estudiantes con los privados y las otras instituciones públicas, su Hospital Clínico corre la misma suerte.

La pérdida del ‘J. Aguirre’ en caso de ser privatizado sería enorme. No solo por lo que es hoy, sino por su potencial: es un campo clínico de alta complejidad, en que existe una función docente y de investigación que podría ser una referencia a nivel nacional si se le incluyera como parte de la red pública.

La recuperación del Hospital Clínico de ‘la Chile’ solo es posible a través de la recuperación del rol verdaderamente público de la Universidad de Chile y las universidades del Estado y con rol público, en general.

La recuperación del Hospital Clínico de ‘la Chile’ solo es posible a través de la recuperación del rol verdaderamente público de la Universidad de Chile y las universidades del Estado y con rol público, en general. Una Universidad no debe ser un espacio donde solo se imparta formación de pregrado y postgrado, sino también un centro de excelencia ciudadana donde existan instituciones asociadas que entreguen a la sociedad conocimiento aplicado, como el caso del ‘J. Aguirre’.

Para hacer posible esta visión de Universidad que forma, investiga y se compromete con la sociedad, se necesita cambiar el paradigma de cómo se financian las instituciones de educación superior públicas. Incluso si se entrega gratuidad a los estudiantes, manteniendo el sistema que entrega financiamiento por el número de estudiantes en determinadas carreras, seguiríamos en el mismo paradigma actual. El desafío es pasar a un paradigma en que se subsidia la oferta de las instituciones de educación superior pública, a partir de un proyecto institucional, que abarca más que la formación de pregrado y postgrado, y considera todas las áreas que pueden hacer de una universidad un centro de excelencia ciudadana y comprometida con la sustentabilidad.

Por lo tanto, el rescate del ‘J. Aguirre’ es más complejo que integrarlo en la red pública de atención de salud, lo que es necesario, sino que necesariamente requiere que el Estado entable un nuevo tipo de relación con las universidades públicas en que reconozca su rol social y entregue fondos para desarrollar un proyecto institucional que tenga como centro las necesidades del país.

La postura que tome el nuevo gobierno de la Concertación ante la crisis del ‘J. Aguirre’ nos mostrará su verdadera voluntad de recuperar el sentido de lo público más allá de los eslogans de campaña. Será ahí cuando veamos si la nueva mandataria estará dispuesta a enfrentar en su propia coalición a quienes poseen intereses en la educación, y la salud, con fines de lucro. El tiempo de las lunas de miel ya pasó, serán los primeros 100 días donde se tendrán que tomar decisiones claves, puesto que la educación pública no soporta un día más de abandono.

Hago propias palabras de Naschla Aburman en el video que citamos anteriormente: “si logramos cambiar el paradigma de lo público, que lo público no es lo que sobra, sino que es algo que es de todos, vamos a dar un paso gigante”.