Michelle-BacheletCon la confirmación de que la presidenta electa, Michelle Bachelet, anunciará su futuro gabinete después de la segunda quincena de enero, y previo al fallo de la Corte Internacional de La Haya programado para el 27 del presente mes, comenzó la sucesión de rumores y candidatos, donde confluyen las malas prácticas de la política chilena y la especulación sin fundamento de los medios de comunicación. La atención que genera tan importante decisión, y en la que al parecer algunos no están dispuestos a esperar, lleva a los autodenominados oráculos políticos a iniciar un pseudoanálisis de los posibles nombres que integrarían ministerios claves.

Algunos de ellos plantean supuestos bloques al interior de la Nueva Mayoría que deberían funcionar como grupo de presión para restar influencia a los sectores conservadores de la DC, como si pudiera borrarse de un plumazo el lugar estratégico que ocupa dentro de la misma coalición la tienda que dirige Ignacio Walker, quien, dicho sea de paso, hace pocos días fue nombrado nuevo vocero de la NM a partir de marzo.

Es interesante comprobar que para ciertos personajes del mundo académico y político, el nerviosismo de saber si sus nombres estarán entre las carpetas del escritorio de Bachelet, los lleve a pronunciarse de manera apresurada ante un escenario que genera altas expectativas.

Hasta el momento, lo único que está claro es que la mandataria electa ha declarado con elocuencia la exclusiva atribución a la hora de definir los nombres, y que por el momento sólo se están estudiando los criterios que deben cumplir los futuros ministros, antes que revisar currículums. “Las decisiones las voy a tomar yo. La coalición política que ha apoyado es una cosa, pero la constitución del gobierno yo la voy a definir”, señaló tras el categórico triunfo en segunda vuelta.

Las declaraciones de la mandataria electa fueron emitidas con especial énfasis en momentos en que Gutemberg Martínez lanzó duros cuestionamientos a la posibilidad de que el Partido Comunista, miembro de la coalición que logró el acuerdo político y programático de la candidatura de Bachelet, pudiera formar parte del Gobierno.

Por el momento, lo ojos de los medios y de los interesados están puestos en el trabajo que realizan los principales asesores durante el periodo de campaña, específicamente en el ex jefe programático del comando, Alberto Arenas (PS), y el ex secretario ejecutivo, Rodrigo Peñailillo (PPD), quienes son los directos encargados de definir en conjunto con las directivas políticas los más de mil cargos que asumen en conjunto con Bachelet el próximo 11 de marzo.

Sin embargo, al parecer, la tentación de personeros de partidos políticos por mover sus hilos para colocar a sus protegidos es más fuerte, y en varios portales de noticias circulan nombres de supuestos candidatos, notas donde las fuentes que entregan la información en exclusiva a los portales, rara vez -por no decir nunca- son identificables. Por lo general, y dejando fuera a quienes integraron el equipo chico de campaña de la presidenta electa, el nombre de Jorge Burgos es el primero en aparecer, seguido por el derrotado senador Camilo Escalona.

Más allá de las chances reales de cada uno de los nombres publicados en los medios, queda abierta la pregunta de quiénes son  los que están tocando las teclas políticas para incidir en el futuro gobierno. La duda quedará despejada apenas se conozcan los nombres, aunque sea anuncia que será de forma parcializada.

Así, se espera que en los próximos días, Bachelet designe primero a encargados de Interior, Relaciones Exteriores, Defensa, Hacienda, Secretaría General de Gobierno (Segegob) y Secretaría General de la Presidencia (Segpres). Luego, vendrán los nombres de los secretarios de Estado sectoriales como son el caso de Educación, Salud, Justicia, Obras Públicas, Economía y Vivienda. Finalmente, hará lo propio con los demás ministerios para más adelante a los jefes de servicio.