psu2011Fueron más de 95 mil los alumnos que postularon a través del Sistema Único de Admisión, y los datos que arrojaron este año cobran especial relevancia para medir cuál fue el efecto de la aplicación del ranking de notas, lo que entregó mayor ponderación a los estudiantes que superaban la media de notas en sus colegios.

Aunque no fue el primer año en el que se aplicó, sí era la primera vez en que varias universidades le otorgaron una relevancia mayor en su proceso de postulación respectivo, por lo que de alguna manera se esperaba que su efecto fuera más notorio. Y no fue así, ya que la proporción de estudiantes de liceos municipales que logró ingresar a la educación superior se mantuvo estática en comparación al año anterior, lo que equivale a un 26% de los 95.568 postulantes seleccionados.

Incluso, hubo un pequeño descenso en la cantidad de egresados de la educación pública, registrando el año pasado 24.681 alumnos, mientras que este año la cifra alcanzó los 24.417.

Otro dato que llamó la atención es la baja influencia que mostró la aplicación del ranking en los liceos municipales en comparación con el año pasado. Según datos comparados del CRUCH, si el año pasado, 22.173 estudiantes del sector público resultó beneficiado por el ranking, en 2014 esa cifra disminuyó en un 13,8%, llegando a los 19.106 alumnos. El contraste con los estudiantes de liceos privados llama más la atención, pues la variación en este campo fue la única positiva y aumentó un 22,9%, pasando de 9.711 estudiantes que resultaron beneficiados por el ranking en 2013, a 11.939 en 2014.

Pese a todos estos números, una cifra es la que más les interesa a los miembros del CRUCH: un 2,4% logró ingresar a la universidad gracias a este método de ponderación, cerca de 5 mil estudiantes que antes no habrían quedado en la educación superior sino es por este sistema.

Investigadores analizaron el impacto del ranking

juan-eduardo-garcia-huidobroPara Juan Eduardo García-Huidobro, investigador del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE) de la Universidad Alberto Hurtado, la aplicación de esta medida ha permitido poner en evidencia los niveles de segregación existentes en la educación chilena, y asegura que para medir el real impacto de aplicar el ranking de notas se verá cuando se conozcan datos más específicos de los que se conocen hasta ahora. “Hay mucha letra chica por analizar, que no significa que vaya a mejorar, pero creo que hay que hacerlo de todas maneras”, señaló.

De todas maneras, el académico valoró que se esté usando este mecanismo pero lo calificó de insuficiente. “Es una medida que va en la línea correcta pero que al parecer es insuficiente, lo que nos obliga a seguir pensando cómo buscamos fórmulas que sean más equitativas, vale decir que realmente premien el talento y el esfuerzo, y no el colegio donde se estuvo y la clase social a la que se pertenece”, analizó García Huidobro.

“Es una medida que va en la línea correcta pero que al parecer es insuficiente, lo que nos obliga a seguir pensando cómo buscamos fórmulas que sean más equitativas”

El investigador en educación señaló que el 2,4% de estudiantes que lograron ingresar a la educación superior gracias a este sistema, “Es un primer paso cortito, no es una gran diferencia, pero es importante. Es el comienzo de un camino más largo. (…). Esos chiquillos y chiquillas no solamente por ellos debieran haber accedido, sino que por todos porque vamos a tener un país mejor cuando tengamos una clase dirigente muchísimo más plural, desde que sean los más inteligentes y que provengan de diferentes clases sociales. Desde ese punto de vista, Chile está perdiendo muchos talentos. Con este sistema, ni Neruda o la Grabriel Mistral hubieran entrado a la universidad”, comentó García-Huidobro.

El ranking es una medida interesante pero mucho menos radical en su efecto de lo que uno hubiese querido, y por lo tanto hay que saber cómo seguimos buscando la meta que queremos, que es que todo chiquillo o chiquilla que tenga las condiciones para ser universitario, lo pueda ser. Entendiendo a su vez que cada carrera es un sistema de selección”, concluye el académico de la UC.

Por su parte, Jesús Redondo, director del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (Opech) y miembro de la directiva del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, comentó que “los resultados que entregaron ayer muestran que hay una mejora, incluso para los propios liceos emblemáticos”, aunque la calificó de “pequeña”, pero lo valoró de todas maneras porque “se está aceptando de todas maneras a un montón de personas que antes no tenían posibilidades de ingresar a las universidades del Consejo de Rectores y ahora sí”.

Redondo señaló que este tipo de medidas podría ser complementado por otras que midan aspectos relativos a la vocación y liderazgo de los postulantes, además de la profundización del ranking. Sin embargo, aclaró que para él todas estas decisiones sirven para atenuar las profundas diferencias del sistema educativo en Chile. “Creo que todo esto son medidas paliativas, evidentemente aquí el asunto es mejorar la calidad de la educación”, sentenció.

Para Jesús Redondo, “aquí hay que hacer un trabajo de fondo para que los liceos públicos entreguen la calidad que todos los jóvenes del país necesitan”.

Ante las críticas que ha recibido el sistema en los liceos emblemáticos, Redondo apuntó que “lo que el ranking hace es compensar ese déficit a través de añadirle un puntaje que hace referencia a cómo aprovechó las oportunidades que tuvo”, finaliza el investigador.