Escuelas LibresComenzaron el 2009, en La Cisterna, población Aurora de Chile. El espacio, conocido por sus altos niveles de prostitución, drogas y vulnerabilidad social, fue la cuna de una iniciativa que pretende revertir las bases del modelo educativo neoliberal, patriarcal e individualista en Chile.

“Hemos ido construyendo un proyecto de educación alternativo, todavía muy embrionario, que tiene su principal vinculación dentro de lo que es el poder popular”, explicó Marco Álvarez, coordinador general de Escuelas Libres. Desde el levantamiento de la primera escuela, diversas sedes se han sumado en Puerto Montt, Punta Arenas, Valdivia, Los Ángeles, Valparaíso, Copiapó, La Serena y otros espacios del país.

Escuelas Libres funciona a través del trabajo de voluntarios que organizan asambleas, discusiones, talleres y otras actividades los sábados de cada semana. En los encuentros, los monitores propician el tratamiento de temas omitidos por la educación formal que apunten a cuestionar el sistema de mercado y sus reglas culturales, entregando herramientas que permitan a los niños imaginar otros mundos posibles y, de paso, ayudar a su construcción.

 

Responsables del presente

En las Escuelas Libres, cada una de las actividades es coordinada y programa por los monitores en reuniones mensuales. Los temas conversados con los niños abordan temáticas sociales como el feminismo y los derechos de los niños.

En la última asamblea vimos la exposición de la mujer en la publicidad, por ejemplo, y lo que ellos pensaban de los comerciales de alcohol y el rol de las mujeres”, contó Roxana Morales, monitora de la Escuela Libre de La Cisterna.

Los tutores de las escuelitas amplían sus convocatorias realizando batucadas y actividades callejeras que llamen la atención de los niños y sus padres. Con el paso del tiempo, las familias han logrado establecer relaciones de confianza con ellos, tal como detalla Morales: “Tenemos una relación súper cercana con las familias, yo entro a su casa, los voy a buscar, los visto a veces”.Escuelas Libres

Recientemente, en San Vicente Tagua Tagua, las escuelas libres de Chile vivieron un campamento de primavera. Durante la ocasión, una de las niñas que creció al alero del proyecto se transformó en monitora, algo que el coordinador general cuenta con emoción: “Ese es uno de los grandes objetivos”.

Además, señalan con orgullo –aunque pueda parecer una contradicción- que han logrado aportar al ingreso de varios niños a colegios y liceos emblemáticos, donde cuentan con mayores opciones para llegar a la universidad dentro de este sistema.

“No es que nosotros queramos fortalecer la educación formal, bajo ninguna circunstancia, pero también nos tenemos que hacer responsables del presente”, explicó Álvarez.

 

Tras la huella del pedagogo popular

Paulo Freire ha sido señalado como uno de los pedagogos más influyentes del último tiempo. Su largo trabajo teórico e investigativo respecto a la educación dejó un amplio legado de cuestionamiento a la pedagogía formal, sus métodos y motivaciones. Además, expuso una propuesta de modelo educativo democrático y liberador que ya muchos tutores han decidido seguir en todo el mundo.

Expulsado de Brasil, su país de origen, tras la dictadura, Freire logró participar durante algún tiempo de la Unidad Popular en Chile, compartiendo con dirigentes miristas y revolucionarios las alternativas de educación popular existentes hasta el momento.

EscuelasEn la actualidad, en el país, los miembros de Escuelas Libres han convertido a Freire en un gran referente, tomando ciertas máximas de su legado pedagógico y diagnósticos sobre la educación tradicional.

“La ideología que entrega la educación es militarista, autoritaria, lo que Paulo Freire llama educación bancaria: que entra por un oído y sale por el otro. Nosotros estamos en búsqueda de encontrar metodologías democratizadoras, que no exista el traspaso automático de conocimiento, sino un proceso colectivo”, explicó Álvarez.

Según el coordinador, dicho proceso colectivo no viene solamente desde la teoría, sino que tiene su espacio en la praxis revolucionaria. Como militantes, los miembros del proyecto se han sumado a las movilizaciones que cuestionan el modelo educativo en Chile, pero creen que no basta con educación gratuita y de calidad.

“Lo que se tiene que generar acá es una transformación radical del modelo educativo que genere nuevas metodologías y nuevos contenidos”, declaró. Y, respecto al objetivo final de la iniciativa, añadió: “Queremos construir una nueva educación para una nueva sociedad”.