FUTLos próximos años continuamente son situados en un escenario de cambios, siendo la reforma educativa uno de las de mayor notoriedad. Sin embargo, y tal como lo han señalado desde la Nueva Mayoría desde junio del año pasado, todas las reformas están condicionadas a las medidas que se tomen en el sistema tributario. Sin dudas, la iniciativa que concitó el interés del sector económico privado fue el anuncio de la eliminación del Fondo de Utilidades Tributables, más conocido por sus siglas como FUT.

¿Qué es el FUT? De manera sencilla, este mecanismo permite a los dueños o accionistas de las empresas tributar sólo por el retiro de utilidades que realicen, con el objetivo de reinvertir las ganancias no retiradas. Dicho sistema, creado en 1984 como dispositivo para incentivar la inversión, de ser eliminado, generaría una recaudación cercana al 1,5% del PIB nacional, aproximadamente la mitad de lo que se pretende percibir por pago de impuestos.

Según informó el Servicio de Impuestos Internos (SII), el FUT acumulado a fines de 2013 alcanzaba la impresionante cifra de US$ 266.792 millones, cercano al 100% del PIB.

El otro punto que debiera significar un aumento en las arcas fiscales dice relación con el aumento del impuesto de primera categoría, es decir, el que pagan las empresas. Dicho gravamen aplicado al sector privado pasaría desde el actual 20% a un 25%.

Dicha medida, sumada a la eliminación del FUT, generaría un cambio aparentemente estructural en el sistema de tributación que rige a las empresas desde hace ya 30 años. Los defensores de este particular sistema tributario -no existen otros países hayan aplicado dicho mecanismo- acusan que el principal efecto sería una baja en las inversiones, por lo que desde el equipo económico de la presidenta electa rápidamente surgió una propuesta que busca reemplazar al FUT.

Se trata de la depreciación instantánea, mecanismo que profundizaría a la depreciación acelerada que ya es usada por las empresas, y que funciona como dispositivo para sumar a los gastos de una empresa el valor que van perdiendo sus activos fijos. El economista de la Fundación Sol, Gonzalo Durán, ilustra este sistema de la siguiente manera. “Por ejemplo, los aviones de una línea aérea son su principal activo, son lo que ellos tienen para generar su negocio. Ese activo, como un avión, puede costar miles de millones, pero cada año que pasa va perdiendo valor.  Eso es la depreciación. Entonces, en términos contables, ese menor valor las empresas lo pueden incorporar dentro de sus cifras negativas, transformándolo en gasto. Con eso, las utilidades disminuyen y por lo tanto también los impuestos”.

Para Durán, el mecanismo de reemplazo que plantea la propuesta tributaria de Bachelet resulta confuso, puesto que actuaría de manera contraria al espíritu de eliminar el FUT. “No se tiene claro bien cómo va a funcionar esto porque claro, por un lado, al eliminar el FUT va a aumentar la recaudación, pero por otro, con el mecanismo de la depreciación instantánea, actuaría en el fondo en el sentido opuesto”, comenta el economista.

Si bien esta compensación por la implementación de la depreciación instantánea reduciría el efecto en las recaudaciones, se espera que de todas maneras el alza en las tributaciones de las empresas genere los recursos que harían falta para financiar los gastos en Educación. “Allí hay que hacer el ejercicio matemático, porque si por un lado se elimina el FUT, eso obviamente aumenta la recaudación. Pero por otro lado se plantea este mecanismo de depreciación instantánea y con esto las empresas van a pagar menos impuestos. Entonces, cuál de estos efectos es mayor, eso es lo que falta por estudiar pero para hacerlo se necesita exactamente la letra chica del mecanismo que plantea Bachelet”, analiza Durán.

 

FUT: ¿incentivo a la inversión o paraíso tributario para la acumulación?

En la Fundación Sol han disparado cada vez que pueden contra el sistema tributario que afecta a las empresas porque consideran que gonzalofundacion_301x301ha permitido una acumulación libre de los que tienen más recursos, porque configura casi una zona franca en donde ellos pueden pagar sin consumir impuestos”, según comenta Gonzalo Durán.

El anuncio de su eliminación es una buena noticia, estiman. Sin embargo, miran con cautela el anuncio que contaría con el visto bueno de los privados. Por ello, Durán asegura que si bien al analizar la iniciativa tributaria de Bachelet da la sensación de una confrontación con los privados, lo cierto es que anuncios como el de la depreciación acelerada dan cuenta de un acuerdo con sus representantes. “Existen ciertos acuerdos que están puestos sobre la mesa, y sin duda que algo de eso hay, y por eso la eliminación del FUT tampoco ha causado tanto revuelo en el empresariado, como uno esperaría”, analiza Durán.

Sin embargo, para el economista hay otros factores que explican la relativa tranquilidad del sector privado con las propuestas tributarias de la Nueva Mayoría. El principal es que el sistema de integración de impuestos no se toca ni un ápice.

¿Qué es la integración de impuestos? En simple, las empresas no pagan directamente impuestos sino sus dueños. “Este mecanismo, que es único a nivel internacional, es una cuestión que antes no existía. Todas las empresas pagaban impuestos por su cuenta y luego, los dueños de esas empresas, también pagaban impuestos. No existía esta figura de que uno fuera el crédito o un adelanto de los impuestos de las personas. Pero todo  esto no se toca, no es debate”, analiza el economista.

Por ello, más las dudas de cómo operará la depreciación instantánea en los gravámenes al sector privado, es que el economista pone en tela de juicio que la reforma tributaria esté a la altura de las circunstancias.

“Las verdaderas reformas tributarias no se hacen todos los gobiernos, ni todos los años, sino que son procesos que toman 15 o 20 años para que sean de verdad. Uno esperaría que después de todo lo que ha pasado, éste era el gran momento para por ejemplo, desactivar estos dos dispositivos que son el FUT y la integración de impuestos, ambos vienen de la Dictadura.  Uno será reemplazado por la depreciación instantánea y nadie sabe si el remedio será peor que la enfermedad, y del otro no se toca. En sentido, uno queda con gusto a poco, y da la sensación de que la reforma podría transformarse en una reformita”, reflexiona Durán.

No obstante, Durán descarta un error a la hora de calcular lo que recaudarían las medidas en la estructura impositiva del país y más bien lo circunscribe al escenario político que lo sustenta. ”La estimación de los recursos  que requieren para las reformas está en la medida del programa político que ellos han planteado. Hay que recordar que plantean la universalidad y gratuidad en el acceso de la Educación no como algo inmediato sino como progresivo. (…) Sin duda que la estimación que hacen está de acuerdo a lo que ofrecen. Queda la duda si eso es insuficiente”, con concluye el economista.