El inminente fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que se conocerá el 27 de enero próximo ha generado, entre tantas otras cosas, reacciones del más diverso tipo. Algunos, apegados a la sensatez y a la responsabilidad, llaman a acatar íntegramente el veredicto del Tribunal; otros, en cambio, desde una trinchera más agresiva, manifiestan que Chile no puede dejar su soberanía en manos de terceros, por lo que asumir el dictamen es materia de consulta ciudadana. En este último grupo entra el parlamentario Jorge Tarud Duccarett.

Su padre fue Rafael Tarud Siwady, fallecido senador del Partido Socialista quien fuera precandidato presidencial en los comicios de 1970, empresa que abandonó tras definir su apoyo a su correligionario y quien fue abanderado de la Unidad Popular, Salvador Allende Gossens. Su madre, Helene Ducarret Mobarec.

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Hoy, a sus 60 años, después de realizar actividades diplomáticas como embajador en Arabia Saudita, Australia y la República Popular de China, se posiciona como uno de los congresistas que pregona ideas nacionalistas más allá de los límites de la prudencia.

“No podemos seguir aceptando que unos caballeros en La Haya decidan el territorio chileno”, ha sido la tónica de sus últimas declaraciones. Ahora bien, no es la primera vez que Tarud denota en sus palabras un estilo cercano a los hostilidad.

En 2006, en Perú pidieron expresamente su expulsión del país tras ser acusado de querer inmiscuirse en la política interna. En ese entonces, Tarud afirmó que Ollanta Humala y el otrora presidente de Perú, Alejandro Toledo, querían “enturbiar” las relaciones entre Chile y la nación vecina.

Dichas declaraciones le significaron el inmediato rechazo por parte de sus homólogos peruanos, quienes expresaron: “A ese señor deberían prohibirle el ingreso al país… que lo saquen”, en palabras Daniel Abugattas, congresista nacionalista de Perú.

El año pasado, el parlamentario tuvo altercados con el Embajador del Reino Unido, al que acusó de involucrarse en la política interna del país y que “es necesario que envíen un embajador con E mayúscula”.

Hace unos días su llamado a desconocer el fallo de La Haya en caso de ser desfavorable para Chile, le significó incluso un comunicado de su propio conglomerado, el PPD, en contra de sus declaraciones, catalogándolo de “antiperuano” y de  defender posiciones peligrosas.

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Al respecto, Tarud dijo sentirse ofendido, en tanto nunca ha manifestado ideas que puedan considerarse antiperuanas ni atentatorias al pueblo de dicho país.

Sin embargo, dicho malestar no impidió que el diputado acusara una posible filtración del veredicto de La Haya en Perú, debido al ambiente triunfalista y provocador que supuestamente existe en el país vecino.

Por lo mismo, en una sorpresiva aparición junto al diputado UDI Iván Moreira, planteó revisar la permanencia de Chile en el Pacto de Bogotá, instancia en donde los países latinoamericanos acordaron resolver posibles conflictos limítrofes con el arbitraje de un ente válido para la materia, como en el caso de La Haya.

Las declaraciones del diputado Tarud, si bien han tenido una amplia cobertura mediática, han quedado como una excentricidad en la política chilena, junto a Moreira. El tono preferente en ambos países es el compromiso con respetar la solución que se anuncie y profundizar las relaciones comerciales, donde Perú tiene mucho que ofrecer a los inversionistas chilenos.