La definición del gabinete que trabajará junto a Michelle Bachelet durante el próximo gobierno todavía es objeto de análisis. Por de pronto, la promesa de campaña de renovación se concretó solamente en algunas carteras. Entre todas ellas, y más allá de las que han generado polémica (como el conflicto de interés de la subsecretaria de Educación o la vinculación de Máximo Pacheco, futuro ministro de Energía, con Colbún), la dupla que toma forma en el Ministerio de Interior ha llamado la atención por constituir un diseño no ensayado antes.

Peñailillo fue Gobernador de la Provincia de Arauco entre los años 2002 y 2005.

Peñailillo fue Gobernador de la Provincia de Arauco entre los años 2002 y 2005.

Rodrigo Peñailillo fue el elegido por Bachelet para ser la cabeza de su gabinete. La decisión fue un acto consecuente con la relación entre la futura mandataria y quien fuera el Secretario Ejecutivo del comando, marcada por la lealtad de este último hacia la entonces candidata y el rol que jugó como jefe de su campaña, lazo construido durante el primer mandato de Bachelet, donde el dirigente ejerció como jefe de gabinete.

“Me parece interesante la apuesta que hizo Bachelet al nombrar a Peñailillo como Ministro del Interior. Es una apuesta alta y me parece importante que el poder formal coincida con el poder real y él tiene plena confianza de la nueva presidenta”, declaró el ex parlamentario, Carlos Ominami.

Sin embargo, el trabajo político que Peñailillo realizó operando la gesta presidencial sumado a su probada fidelidad para con la figura de Michelle Bachelet no fueron razones suficientes para que, antes de su nombramiento, los partidos políticos tradicionales cuestionaran su experiencia.

Y es que Peñailillo tiene 40 años, es parte de esta llamada “renovación generacional” que anunció la Nueva Mayoría. Ahora bien, esta supuesta impericia del joven ingeniero comercial en el campo de la política dura no se hizo notar mientras ejerció como Secretario Ejecutivo.

Su rol operando como jefe de campaña le otorgaba la tarea y responsabilidad de dirigir las reuniones del comité político, que estaba compuesto por los presidentes de los partidos convergentes en la Nueva Mayoría. Dicho período estuvo marcado por disputas internas entre los conglomerados y el militante del Partido por la Democracia (PPD), quien quiso darle un sello netamente ciudadano a la campaña presidencial, por sobre la imagen de los partidos.

Además, Peñailillo, siempre a nombre de Michelle Bachelet, sostuvo los primeros desencuentros con la Democracia Cristiana por el blindaje electoral que la otrora Concertación le brindó al ex dirigente estudiantil, Giorgio Jackson. En dicha oportunidad, el senador y presidente de la falange, Ignacio Walker, manifestó a la prensa su postura crítica frente a la decisión de no presentar contendores que pelearan el cupo a Revolución Democrática. De igual manera se mostró Osvaldo Andrade, presidente del Partido Socialista (PS), quien tuvo que conversar con Marcelo Díaz y dimitir a las pretensiones del PS en Santiago Centro.

Entonces, sumando y restando, el futuro ministro responde al pie de la letras las órdenes de Bachelet, es un buen operador político. Y el hecho de que “no tenga agenda propia” resulta como factor a favor al momento de coordinar gestiones con la mandataria. Pero un puesto tan importante y fundamental como Interior no podía quedar totalmente en manos de la voluntad de Bachelet. Eso por ningún motivo.

El operador de Escalona

Aleuy será el timonel de Interior.

Aleuy será el timonel de Interior.

Desde esa perspectiva es donde Mahmud “Francisco” Aleuy entra como acorazado del PS para “aportar con su experiencia política” al pleno desarrollo y cumplimiento de la cartera. “La combinación de alguna manera es la confianza en el espíritu de bacheletismo inspirado en Peñailillo y confianza en la capacidad de operación, la máquina política de Aleuy”, explicó el sociólogo Alberto Mayol.

El peso de Mahmud Aluey es indiscutido. Es el hombre fuerte de Interior. La fórmula de combinar  experiencia y renovación, en este caso, dejó las riendas del ministerio en manos de uno de los operadores políticos más hábiles del PS, quien en conjunto con Escalona y Andrade, ordenaron el partido para la llegada de Bachelet.

¿Qué influencia tendrá la cercanía entre Aluey y Escalona en la conducción que le corresponde a Interior? El ex presidente del Senado, que perdió su elección parlamentaria en noviembre pasado, fue parte de la lista de casi 20 militantes del PS propuestos por la colectividad para formar parte del gabinete de Bachelet y criticado tras la renuncia a la directiva de los congresistas Fulvio Rossi y Marcelo Díaz en 2012, lo que evidencio crisis al interior del partido. Antes, Escalona era un incondicional ¿por qué hoy no fue parte del plan? Con su brazo derecho dentro del gobierno, la pregunta queda abierta.

Me parece que hay un favor que se le hace a Escalona luego del desagravio que significa no estar en el gabinete, o al menos lo que él interpretaba como desagravio. Es evidente que hubo cambios del diseño original de Subsecretarios a ultima hora, no cabe ninguna duda de acuerdo a la improvisación que se notó. Seguramente gran parte de las concesiones que se tenían que hacer tienen que ver con este doloroso momento que se había vivido de no tener a Escalona dentro del gabinete“, sentenció el sociólogo.

Rol y trayectoria

El carrete del ex director de La Nación, diario público recientemente vendido al sector privado por Sebastián Piñera, es largo: por más de 20 años ha sido el experto y negociador electoral de su partido, según un informe elaborado en 2007 por el Instituto Libertad y publicado por El Mostrador.

Cuando ejerció el cargo de presidente del directorio de La Nación, no estuvo exento de polémicos episodios. En enero de 2001, Juan Pablo Cárdenas, entonces editor del periódico electrónico Primera Línea, fue despedido por “pérdida de confianza del directorio” (según constata el informe del IL), que significaba diferencias editoriales con las impuestas por el gobierno.

En 2003 las controversias se acentuaron, y en mayo renunció el equipo de investigación de La Nación Domingo por censurar el reportaje La Caja Negra de INDAP, trabajo periodístico que denunció malas prácticas al interior del Instituto de Desarrollo Agropecuario y publicado finalmente durante los últimos días del mismo mes por presiones encabezadas por el Colegio de Periodistas. En agosto de 2004 Alberto Luengo, director del medio, fue despedido.

Asimismo, la destreza política de Aleuy, muchas veces probada, estuvo puesta en práctica en su rol como Subsecretario de Desarrollo Regional, mientras era vicepresidente del Partido Socialista.

“El trabajo de Aleuy viene a complementar lo que Ximena Rincón va a ser con el Congreso. Si la conexión con el Congreso es Rincón, la conexión con los partidos es Aleuy. Lo que es llamativo es que no se haya comprendido la necesidad de articulación con la ciudadanía, de construir un vínculo fluido con la sociedad, no sólo con los movimientos sociales, pero también con ellos. El problema hoy no pasa por maquinaciones entre los partidos ni articulaciones con el Congreso, la cuestión es mucho más amplia que eso”, declaró Mayol.

Escalona, Andrade y Aleuy representan el ala más conservadora del PS.

Escalona, Andrade y Aleuy representan el ala más conservadora del PS.

La mano de Camilo Escalona se hará sentir en el Ministerio del Interior. Si bien desde marzo no estará en la primera línea de la política, sus redes y su poder de conducción al interior de su conglomerado lo convertirán en una figura influyente al momento de definir lineamientos, y los partidos no aguantarán ser excluidos de la toma de decisiones importantes.