FacebookDesde hace unos días comenzó a aparecer debajo de los posteos de Facebook, (fotografías, notas, estados) la palabra “divúlgalo”. Algo estaban implementando en las oficinas centrales de la billonaria transnacional del clickeo.

Hoy la implementación terminó. El cambio es radical.

Desapareció la opción “compartir” que era un símbolo de las rede sociales. Fue remplazado por “Promocionar” y “divúlgalo”. Esto es un cambio conceptual/paradigmático radical que abandona la emergente lógica del“Komein” de la comunicación como compartir mundos, intercambiar y crear comunidades” para regresar hacia el modelo del [emisor –mensaje – receptor] de la transmisión desde el que tiene el poder político, económico o institucional hacia “las masas”.

Una de las virtudes de la posibilidad de operación de los medios sociales es la igualdad de condiciones de creación y difusión de contenido. Es lo más parecido a una persona un voto”. Por ejemplo, en el Facebook antiguo cualquier ciudadano proponía una foto, una reflexión o un estado y estos eran compartidos en el “mundo virtual” en las mismas condiciones que los de un  presidente, un gerente, o cualquier “poderoso”. Cualquiera podía generar conversaciones, reacciones, activaciones, movilizaciones. El criterio era que su contenido fuera atractivo y que interesara a la comunidad. En ese sentido Facebook seguía el sentido “natural” del sentido de  la red social.

Pero claro, “natural” no existe en algo que es creación humana y menos si se ha transformado en una de las transnacionales tecnológicas más grandes del planeta (en número de usuarios). Hoy se incorpora el factor dinero como filtro de la circulación de contenido. “Promocionar” es un botón en el que aparece una tarjeta de crédito para que pagues si quieres que tu contenido sea visto. La consecuencia es obvia: cada uno no verá prioritariamente las publicaciones que los amigos de su comunidad compartan o lo que esté “sonando” más, sino las publicaciones de aquellos que hayan pagado, “promocionado”.

Esto implica que la “agenda” de Facebook, tu “inicio” será construido y establecido por aquellos que paguen para que los veas… no cuesta muchos imaginar quienes serán. En el Facebook de ahora un consumidor no aparecerá igual que un gerente, un ciudadano tampoco igual que un presidente. Primará el contenido de los conservadores del poder político, económico e ideológico.

De esta manera ese Facebook que “por error” imprevisiblemente se transformó en motor de la primavera árabe, de las movilizaciones estudiantiles, de los movimientos ecologistas y ciudadanos en Brasil y Turquía ya no será posible.

En el nuevo Facebook los creadores que no paguen por la difusión serán los actores de reparto de una obra dirigida desde la cima de la pirámide por actores principales con poder de pago.

Esto tiene consecuencias tanto o más graves que SOPA, PIPA o TPP. En la corta historia de las redes sociales es un retroceso lapidario desde el punto de vista de la creación de comunidad, de la creación de mundos compartidos, de la sinergia creativa que abre horizontes. Esta recuperación del control por el poder conservador es una enorme pérdida de la horizontalidad y la democracia.

¿Qué hacer?

1. Instalar y “divulgar” la conversación sobre el poder y el derecho a la comunicación considerando que los medios sociales posibilitan el ejercicio más democrático pero que lo mismo sucede con los grandes medios de transmisión masiva.

2. Avanzar en el aprendizaje conceptual y práctico del nuevo paradigma de la comunicación.

3. Migrar masivamente hacia Google+ y Twitter como medios sociales que ofrecen posibilidades más ricas y amplias de expresión horizontal, democrática y diversa.

4. Fortalecer y suscribirse a comunidades/medios como Sitiocero, pues cada vez menos  te llegará el anuncio de nuevas publicaciones a través de un compartir de Facebook.

5. Aprende (o vuelve) a conversar creativa, colaborativa y generativamente cara a cara.

6. Propón…

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