El revuelo que causó la temprana renuncia de Claudia Peirano a la subsecretaría de Educación terminó. La cuestionada economista decidió “dar un paso al costado” en medio de fuertes críticas en contra de su rechazo a la gratuidad y su trayectoria profesional, donde figuraba como dueña de una agencia de Asistencia Técnica Educativa (ATE), la consultora Grupo Educativo, que habría prestado servicios a una cadena de colegios de su ex pareja, el demócrata cristiano Walter Oliva.

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Su dimisión, recibida entre señas de respeto entregadas por ex dirigentes a través de redes sociales, no cambia nada realmente. Si bien el movimiento estudiantil no dejó pasar el conflicto de interés de Peirano, el perfil economista de aquellos que conforman la cartera de Educación se mantiene tal cual empezó: Nicolás Eyzaguirre continua como futuro ministro y la recientemente nombrada Subsecretaria, Valentina Quiroga, ingeniera civil especializada en Economía Aplicada, entra al gobierno como una de las personas que armó el cuestionado programa educacional de Bachelet.

Pero ¿dónde poner atención? Durante los últimos días, las críticas disparadas en contra de Peirano y el mismo Eyzaguirre pusieron en duda si estas personas son las adecuadas para seguir los lineamientos del programa. Sin embargo, como aclararon en reiteradas ocasiones algunos dirigentes, es el programa mismo el que produce desconfianza, debido a su contenido ambiguo, poco claro y enmarcado en un concepto de gratuidad muy distinto al propuesto por la ciudadanía en su conjunto.

“Durante las últimas semanas, especialmente después de los nombramientos, se ha ido desviando el foco de lo más importante: el programa que se estableció. Se ha ido generando una crítica hacia las figuras y la Nueva Mayoría ha hecho un aprovechamiento. Todo el tiempo se ha dicho que Peirano y Eyzaguirre no tienen perfiles coincidentes con lo que plantea en el programa, pero efectivamente coinciden. En éste no se han integrado las críticas que hace tiempo viene haciendo el movimiento estudiantil y se ha hecho creer a la gente que el documento sí las contiene“, sostuvo el presidente de la Federación de Estudiantes de la U. de Concepción (FEC) y militante de la Unión Nacional Estudiantil, Javier Miranda.

La salida de Claudia Peirano vino de cierta manera a calmar las aguas. El bloque mediático se ha encargado principalmente de centrar los análisis en las personas que conforman el gabinete de Bachelet, que por cierto puede ser puesto en duda desde muchísimas aristas (empresarios que pasan a ser Ministros, conflictos de interés, entre otras situaciones), pero ya poco se habla de la hoja de ruta con la cual la otrora Concertación llegó al gobierno.

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¿Fue el cambio de subsecretario de Educación una garantía para la ciudadanía y el movimiento social? Para la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech) y militante del Frente de Estudiantes Libertarios, Melissa Sepúlveda, el escenario es claro: “estamos esperando conocer cuáles son las opiniones de la subsecretaria, lo que sabemos es que ha trabajado en fundaciones como Educación 2020, pero sabemos que ella también participó directamente en la creación del programa de Michelle Bachelet, con el que nosotros hemos marcado profundas diferencias“, declaró en Radio Cooperativa.

Y es que el documento presentado por Bachelet para encausar su próximo período como Mandataria resulta confuso y poco preciso al momento de analizar cómo se llevará a cabo la rimbombante Reforma Educacional que promete. La gratuidad (que sólo se menciona 6 veces en las 198 páginas de Programa) no se explica de forma clara, tanto en detalles técnicos como tipo de gratuidad: “Avanzaremos gradualmente en la gratuidad universal y efectiva de la educación superior, en un proceso que tomará 6 años. Durante el próximo período de Gobierno, accederán a la gratuidad al menos los y las estudiantes pertenecientes al 70% más vulnerable de la población, abarcando extensamente a la clase media”, reza el texto.

“La gratuidad que se pretendía por parte de Michelle Bachelet era aumentar los créditos y las becas en un porcentaje de hasta un 70 por ciento durante sus cuatro años de Gobierno y eso no es gratuidad, eso es aumentar las becas y los créditos“, recalcó la presidenta de la Fech.

Por lo tanto, ¿importa quién esté a la cabeza del Ministerio cuando la reforma educacional que se promete responde una vez más a la matriz neoliberal que creó el modelo? El currículum y los vínculos que tiene Eyzaguirre  dicen que al parecer eso no es relevante. Directamente relacionado con el grupo Luksic que respaldó desde un primer momento la candidatura de Bachelet, y es uno de los responsables directos de la implementación del Crédito con Aval del Estado (CAE), medida que hoy tiene a miles de estudiantes endeudados.

En ese orden va nuestra opinión, de que en definitiva podríamos poner a un estudiante endeudado de Ministro o subsecretario y de todas maneras el programa no cambia. Aquí las cosas no las hace la persona designada en particular, sino todo el conglomerado, el equipo y los intereses que hay detrás de la Nueva Mayoría“, sentenció el presidente de la FEC.

La postura de Quiroga

Desde su designación, Quiroga ha preferido guardar silencio. Sus lineamientos en materia educativa, que los estudiantes esperan pronuncie, se pueden conocer más profundamente a través de su trabajo en Educación 2020.

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La fundación dirigida por Mario Waissbluth es reconocida internacionalmente por su investigación educativa y planteamientos en pos del fin de la segregación en la educación. A su vez, ha sido cuestionada por distintas organizaciones que critican su despreocupación por la orientación del conocimiento que se impondría en una reforma educacional, y que se centra más bien en argumentos técnicos que no incluyen concepciones culturales y propias de las relaciones humanas en lo caminos de inclusión educativa y mejoramiento de la calidad.

El Observatorio Chileno de Políticas Educativas (Opech) ha sido sumamente crítico frente a los planteamientos de Educación 2020. En un documento titulado  “La visión “pedagógica” de Educación 2020 y sus actos fallidos”, postulan lo siguiente:

“El modo en que opera el sentido común neoliberal apela a fórmulas tan efectivas comunicacionalmente, que terminan  generando  las mismas reacciones  estereotipadas  que los finales de los reality shows. Los ministros dan las mismas respuestas que ante los asesinos seriales inventados: gestos aprendidos que incitan a la “emoción” en el telespectador. Pero, así como la farándula ha chabacanizado las emociones, permitiendo que emerja la falsedad de la televisión; así, las propuestas del tipo 2020 permiten que la indignación se instale a nivel más que moral, material: es la evidencia de que el espíritu ingenieril es ineficaz para comprender los complejos fenómenos que implica la materialidad cultural en que habitan los seres humanos.

La buena fe que acompaña el eslogan vacío de realidad: la igualación material de las condiciones de realidad que hacen posible el aprendizaje de conocimiento, y más difícil aún, lo que posee sólo el 20% más rico: vidas “culturalmente” distintas a las del 80% restante. No sólo más, y en ningún caso mejores, sino fundamentalmente distintas, al resto de la sociedad. Pretender traducir las condiciones de realidad de un lado a otro, es como haber diseñado el Transantiago desde un auto.

Es una reverenda idiotez en su sentido griego más original: es comprender la realidad social desde el desconocimiento de ella, desde el prejuicio, y en este caso, el peor de todos, el de casta”.

Waissbluth ha manifestado públicamente que el programa de Michelle Bachelet propone las reformas más importantes de los últimos 30 años, y que adhiere plenamente a sus propuestas.

La columna publicada en El Mostrador de de María Angélica Oliva, del Instituto de Investigación y Desarrollo Educacional (IIDE) de la U. de Talca, plantea: “la Propuesta Educación 2020, merece reparos al asociar la calidad de la educación con el uso de conceptos, tales como: entrenamiento, certificación y re-certificación y competencias, que es muestra de un lenguaje eficientista propio de una cultura empresarial, de la empresa industrial y militar y que representa, desde hace ya bastante tiempo, un mecanismo usado por el mercado en su colonización de la institución educativa.”.

Los ojos del movimiento estudiantil siempre han estado sobre el programa de Michelle Bachelet. Más allá de los cuestionamientos a quienes han sido designados ministros y subsecretarios, es la hoja de ruta definida por la Nueva Mayoría la que no entrega ningún tipo de garantía.

Según las dirigencias secundarias y universitarias, las autoridades deben pronunciarse con claridad y detalle respecto de los caminos a seguir en la reforma, desde los aspectos técnicos y económicos hasta la orientación de la enseñanza y el conocimiento.

Las señales hasta el momento no han sido de confianza, ¿qué esperar de la Nueva Mayoría?

 Validación de las vocerías

A raíz del conflicto que surgió con la designación de Peirano, se dio un fenómeno que resulta delicado para las dirigencias estudiantiles: “quienes han salido hablando durante las últimas semanas no son sólo dirigentes estudiantiles, sino que son también los futuros diputados. Han hablado Jackson, Vallejo, Boric, y de todos ellos Boric es el único que no tiene compromisos con la Concertación“, declaró Miranda.

El dirigente enfatizó que esto es algo con lo que tendrán que aprender a convivir (la “bancada estudiantil”) y que de todas maneras, más allá de que los hoy parlamentarios electos hayan tenido cargos representativos en federaciones, las voces del movimiento estudiantil “son precisamente sus representantes actuales, tanto secundarios como universitarios”.