“Queremos pedir perdón y reiterar nuestro esfuerzo de reconciliación con todo los que de un modo u otro fueron heridos por los tristes eventos de estos años y por nuestras deficiencias”. Con esa línea los Legionarios de Cristo sentenciaron un comunicado publicado en su página web en donde le piden perdón a todos aquellos que sufrieron los graves abusos de su ex líder, el sacerdote mexicano Marcial Maciel.

La misiva salió a la luz solo a un día de que la ONU acusó al Vaticano de violar los derechos de los niños en reiteradas ocasiones y le exigió denunciar a los pedófilos que pertenecían a la institución. En un informe emanado desde la organización internacional, se critica duramente la política de rotación de sacerdotes por distintas parroquias, método utilizado para encubrir crímenes y evitar juicios a los mismos.

Maciel y Juan Pablo II, acusado de silenciar gran cantidad de abusos

Maciel y Juan Pablo II, acusado de silenciar gran cantidad de abusos

La congregación fundada en 1941, conocida por su tendencia ultraconservadora, pidió perdón por los “comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales del P. Maciel que merecieron sanciones en su momento”. A su vez, expresaron su “hondo pesar por el abuso de seminarista menores de edad, los actores inmorales con hombres y mujeres adultos, y el uso arbitrario de su autoridad y de bienes, el consumo desmesurado de medicamentos adictivos y el haber presentado como propios escritos publicados por terceros”.

A tres años y medio de la intervención de la Santa Sede, entonces encabezada por el alemán Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), la congregación religiosa decidió definir “de manera conclusiva” su postura frente a los actos cometidos por su padre fundador y ex Director General, Marcial Maciel. Este último, fallecido en 2008, fue blindado por el silencio de la Iglesia cuando las primeras alarmas de abuso se empezaron a encender.

Debido a estas situaciones, tal cual señala el documento, “El Papa (Ratzinger) consideró que la Legión de Cristo, en términos generales, era una comunidad sana, pero ha había que hacer correcciones”. Sin embargo, en términos amplios, al parecer la Iglesia no ha tomado las cartas necesarias para combatir estas prácticas.

Así lo aclaró en conferencia de prensa Kirsten Sandberd, presidente del comité encargada de la elaboración del informe de la ONU. Efectivamente, el Vaticano ha violado los compromisos asumidos en la Convención de los Derechos del Niño: “El comité está preocupado de que la Santa Sede no haya reconocido la amplitud de los crímenes cometidos y no haya tomado las medidas apropiadas para afrontar los casos de pedofilia y para proteger a los niños”.

Las acusaciones por abuso contra Maciel datan de los años cuarenta.

Las primeras acusaciones por abuso contra Maciel datan de los años cuarenta.

“El principal descubrimiento de la Comisión es que la Santa Sede ha adoptado políticas y prácticas que han llevado a la continuación del abuso y a la impunidad de los perpetradores“, sentenció duramente Sandberg.

Hasta ahora, con el silencio del papa Francisco solo queda esperar. La máxima autoridad de la Iglesia todavía no se pronuncia por las crudas acusaciones de la entidad internacional. Por lo mismo, el comunicado de los Legionarios de Cristo fue hecho público de forma muy astuta, pues en medio de tanta duda a la que es puesta su matriz, declaran: “La ayuda de la Santa Sede fue imprescindible para descubrir cómo la personalidad y el modo de actuar del P. Maciel estaban afectando a nuestra congregación religiosa”.