medioambiente 042Las licitaciones publicadas en diciembre pasado por el Ministerio de Bienes Nacionales (MBN) sobre la Concesión de Terrenos Fiscales para el desarrollo de Proyectos de Generación de Energía, apuntan únicamente al ámbito económico de la utilización del territorio, obviando la misión, establecida en la Ley Orgánica del Ministerio de Bienes Nacionales, de disponer los terrenos fiscales al  “servicio del desarrollo económico, social y cultural del país, con una mirada integral y en forma sustentable”.

Al parecer, el MBN prioriza obtener el máximo beneficio económico de cada sector ofertado. “Resultará adjudicado el oferente que ofrezca la mayor renta concesional anual para el Período de Construcción y el Período de Operación”.  Bajo esta premisa, da igual qué tipo de energía se quiera desarrollar, no se valorizan las buenas ideas, la sustentabilidad o la integración de la comunidad, sólo se busca a quien pague más por la tierra.

“Tendrá una mejor evaluación la oferta que proponga el valor más alto por el Sector de Propiedad Fiscal que oferte”.  Esta absoluta preponderancia de la oferta económica se traducirá en que los oferentes se preocuparan de generar la oferta más alta posible, y por ende tenderán a generar energías baratas y de alto retorno, lo cual implicará mayores barreras de ingreso para quienes buscan desarrollar energías de formas más sustentables y quizás, por lo mismo, menos rentables a corto plazo.

Sin limitaciones

Analizando las bases de las licitaciones, queda en evidencia la carencia de una visión integral del territorio, el cual se concibe sólo como una fuente de ingresos, sin importar el tipo de proyecto a desarrollar o las externalidades que el mismo pueda generar, la propuesta está constituida por los antecedentes generales y la oferta económica, sin ser necesaria una propuesta técnica.

Se plantea que la capacidad mínima a instalar no puede ser inferior a 350 MW y que del total del predio (El terreno más pequeño licitado es de 256,83 ha y el más grande 722,47 ha) deben seleccionar hasta 150 hectáreas, distribuidos en máximo tres polígonos independientes o conectados entre sí, quedando luego a disposición del MBN el resto del terreno.

Si bien, no se explicita qué tipo de energía se debe producir en estos terrenos, sí establecen que dichos terrenos poseen “características idóneas” para la generación, lo cual al menos llama la atención, ya que la idoneidad de un lugar está directamente relacionado con el tipo de energía a implementar. Al mismo tiempo, entre los datos proporcionados incluyen un estudio de batimetría, el cual ciertamente se relaciona con la generación termoeléctrica, pero no entregan estudios de viento ni radiación, por mencionar algunas energías alternativas plausibles geográficamente.

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Desde el MBN aclararon a ElPulso.cl que “se puede levantar cualquier tipo de proyecto de generación de energía de base, sin limitación”. Sin embargo, al analizar  los proyectos de energía termoeléctrica, fotovoltaica y eólica ingresados y aprobados  por el Sistema de Evaluación Ambiental (SEA) desde el año 2000 a la fecha, entre la decimoquinta y la tercera región, queda en evidencia que la única energía capaz de generar la potencia solicitada en una superficie tan reducida corresponde a la termoeléctrica.

En estos 14 años han ingresado – ya sea mediante declaración o estudio – más de 115 proyectos donde aproximadamente 60,9% corresponde a proyectos eólicos, 25,2% proyectos termoeléctricos y 13,9% a proyectos fotovoltaicos, presentado entre los tres notorias diferencias entre las superficies requeridas y la generación de energía.

En los últimos años ha habido un potente rechazo socio-ambiental frente a la aprobación de proyectos de energías convencionales-contaminantes en el norte del país, como los casos de Barrancones, Castilla o Punta Alcalde. Pero, al parecer, este manifiesto rechazo ciudadano, junto a la creciente demanda de llevar el país de una forma más sustentable, serán nuevamente ignorados.