elecciones-ecuadorEste domingo habrá elecciones municipales en Ecuador. Si bien a nivel general se prevé un triunfo nítido de los candidatos de Correa, Quito será el centro de la atención: la disputa será voto a voto entre Augusto Barrera, actual alcalde y dirigente de Alianza País, y Mauricio Rodas, joven político exponente de la “nueva derecha” ecuatoriana, quien busca ganar la alcaldía como plataforma para proyectar sus ambiciones presidenciales. ¿Qué proyectos se ponen en juego en la elección? ¿Por qué Rafael Correa se puso a la cabeza de la campaña en el tramo final? ¿Quiénes están detrás de Rodas?

Mucho se ha escrito en los últimos dos años sobre la emergencia de una “nueva derecha” en nuestro continente: más versátil discursivamente y menos confrontativa con algunas acciones de carácter social de los gobiernos posneoliberales, estos actores apelan a ser la representación de una supuesta “renovación política” -cuando sin embargo terminan apelando a rejuntar, aunque sin querer mostrarlo públicamente, exponentes de la política tradicional que los “antecedió”, y que les asegura territorialidad y base social-. Así, en nuestros países aparecieron figuras que, aún con algunos matices y diferencias, comparten un horizonte común y una estrategia similar para intentar llegar al poder: Henrique Capriles (Venezuela), Eduardo Campos (Brasil), y Sergio Massa (Argentina).

Ecuador vive en estos días la construcción simbólica de ese candidato. El elegido es Mauricio Rodas, joven promesa de la oposición conservadora que, en su primera irrupción electoral en las presidenciales de 2013 alcanzó el cuarto lugar entre ocho candidatos -logrando, además, una banca en la Asamblea Nacional-. Diversas encuestas lo ubican en una intención de voto que oscila el 40% de cara al domingo, similar al promedio que también ostenta el actual alcalde oficialista, Augusto Barrera. Es decir: hay un empate técnico según los sondeos, en una elección crucial por la magnitud del distrito capital y la “caja de resonancia” que significa la ciudad en términos de debate político nacional.

Sin embargo, detrás de la fachada de “lo nuevo” aparece más de lo mismo. Rodas fundó un “think thank” con base en México: la fundación Ethos, una ONG creada en 2008, que cuenta con un presupuesto aproximado de unos 8 millones de dólares anuales. De acuerdo a información brindada por la agencia de noticias Andes, uno de los miembros del consejo asesor de Ethos es nada menos que Moisés Naim, también miembro del directorio de la NED (Fundación Nacional para la Democracia, de acuerdo a sus siglas en inglés).

Naim es más bien un exponente de la “vieja derecha” latinoamericana: fue, además, miembro de la Junta Directiva del Banco Mundial y Ministro de Industria y Comercio bajo el gobierno de Carlos Andrés Perez en Venezuela. Para intentar escapar a estos nexos, que la prensa ecuatoriana comenzó a divulgar con fuerza días atrás, la estrategia de Rodas fue la confusión: así, alegó que también el ex candidato presidencial chileno progresista Marco Enríquez Ominami había sido miembro del consejo asesor de Ethos. ¿Quién lo desmintió? Nada menos que el propio Ominami, quien negó esa versión y manifestó su apoyo al gobierno de Correa.

Sobre la candidatura de Rodas, y un posible cambio en la alcaldía de Quito, fue el propio presidente quien, con contundencia, declaró “entendamos lo que está en juego: no es el servicio a la ciudad, es la punta de lanza para tratar de parar a la Revolución Ciudadana”. Es Correa, también, quien viene advirtiendo sobre cierta desaceleración en el proceso de integración regional, y un avance de esa “nueva derecha” que también se puede graficar en el realineamiento que significa la Alianza del Pacífico, bloque conservador regional promovido por México, Perú, Colombia y Chile. Agencias como USAID y la propia NED han promovido el financiamiento de Ethos desde su nacimiento, y tratan de impulsar ahora a Rodas como un “presidenciable” que pueda vencer al gobierno de Correa -conocido precisamente por enfrentar la injerencia de estas agencias vinculadas a Washington en nuestro continente-. El resultado del domingo será un puntapié para conocer el futuro de la Revolución Ciudadana.