Camarón PacoCon más de cinco décadas de carrera y 25 discos editados, Paco ya era considerado en vida una de las figuras más importantes de la historia de la música. Afín y leal al flamenco en su expresión más pura, pero al mismo tiempo repleto de ideas que ampliaron enormemente sus fronteras, para todos los que vinieron después.

El deceso ha conmocionado a la península ibérica y a la patria más amplia de la música mundial. Su familia manifiestó que “no hay consuelo para los que le queremos y le conocemos pero sabemos que para los que le quieren sin conocerle tampoco. Por eso, queremos compartir con todos ustedes un abrazo y una lágrima pero también nuestra convicción de que Paco vivió como quiso y murió jugando con sus hijos al lado del mar”.

Agrega que “la vida nos lo prestó unos maravillosos años en los que llenó este mundo de belleza y ahora se lo lleva. Gracias por tanto y buen viaje amado nuestro”. En paralelo, el ayuntamiento (municipio) de Algeciras, Cádiz, ciudad natal del músico, ha decretado tres días de luto oficial.

El viaje de Paco de Lucía es homologable con el viaje de su vehículo artístico, el flamenco, que en pocas décadas pasó de representar una subcultura a la universalización y al reconocimiento como patrimonio de la Humanidad, según la Unesco. Es innegable que en aquella transmutación mediaron los oficios del guitarrista excelso, vinculado en sus inicios a un Camarón de la Isla a quien ungió como “la vanguardia, el revolucionario” y que, luego, juntó su guitarra a las de Al Di Meola y John McLaughin para mostrar las virtudes del instrumento desde distintas vertientes.

Su trabajo con Camarón se extendió desde mediados de la década del 60 a fines de la del 70 y dejó como legado una decena de discos. Con ellos ambos alcanzaron un reconocimiento que derribó las fronteras que separaban al flamenco de la alta cultura. Y también del público masivo.

Al cabo de los años, Paco de Lucía pasó de ser un niño prodigio a la gran referencia musical del flamenco para las nuevas generaciones que fueron incorporándose no sólo a través del toque, sino también del cante, el baile y hasta el cine. Desde esta última trinchera, un gran cronista del devenir de este arte fue Carlos Saura, quien siempre consideró un deber incluir a Paco. Aquello puede verse, por ejemplo, en Carmen (1983), Flamenco (1995) y la deslumbrante Flamenco, flamenco (2010), donde el guitarrista comparte en pantalla con José Mercé, Niña Pastori, Sara Baras y Eva Yerbabuena, entre muchos otros.

La muerte de Paco de Lucía debe impactar especialmente a los chilenos que le vieron en plenitud apenas ayer, el pasado 23 de noviembre, en aquel indigno peladero llamado grandilocuentemente Arena Monticello. A pesar del congelamiento y del ruido de los camiones transitando por la carretera al lado del escenario, Paco hizo un concierto memorable acompañado por su septeto y con la magistral incorporación de un sintetizador a su música, donde se espantó al frío con las ovaciones y donde incluso regaló Entre dos aguas, pieza que por súper conocida era esquivada por el guitarrista en sus presentaciones del último tiempo. En aquella actuación, además de su forma artística, se le vio en excelente forma física e incluso con la piel bronceada, debido a su residencia en una playa de México y a la práctica permanente de deportes submarinos. Ahí, lejos de su natal Algeciras, su corazón se detuvo esta madrugada.

Concierto Paco de Lucía