VinaLos comentarios partieron el domingo en la tarde, durante la conferencia de prensa del puertorriqueño Ricky Martin. En una sala llena de periodistas, y adelantándose a lo que diría más tarde sobre la Quinta Vergara, el artista señaló: “Son increíbles las imágenes que se están viendo (por televisión), ni una gota de sangre más por favor. Vamos a rezar por Venezuela“.

Sus opiniones han sido secundadas, desde diversas perspectivas, a lo largo de las jornadas del certamen. El lunes, en cambio, fue el turno de la italiana Laura Pausini, quien pidió el cese de la violencia en el país gobernado por Nicolás Maduro.

Se lo quiero dedicar a toda la gente que nos mira en Venezuela. Los recordamos todos, no es justo que la gente del pueblo sufra. Chile, Italia y todo el mundo está contigo Venezuela”, aseguró la cantante, antes de entonar la canción “Gracias a la vida”, de Violeta Parra.

Apenas un día después, la mexicana  Ana Gabriel tuvo un discurso más duro al momento de referirse a la situación política venezolana mientras era condecorada como la artista más popular del festival. “Esto es por la libertad de Venezuela, es lo que pedimos los países de Latinoamérica”, recalcó. Al igual que Pausini, la cantante cerró su presentación con “Gracias a la vida”, la, a estas alturas, manoseada canción de la compositora nacional.

En un tono tradicional por parte de los artistas, el mensaje expresado por Beto Cuevas, vocalista de La Ley, sumaría una mirada más ‘pacífica’ al respecto. “Cuando digamos manos, tiremos una energía muy importante, para que se vea la mano y se reconcilie Venezuela de una vez”, pidió Cuevas al público. Y continuó: “Nosotros los chilenos somos un país muy solidario, sabemos dar manos cuando la gente lo necesita, así que una vez más alcemos las manos para que les llegue a los venezolanos”.

Durante la última jornada, Paloma San Basilio se sumó al rito de esta nueva edición del festival dedicando su canción “Vida” “a quienes lo están pasando mal en el mundo. Allá en Ucrania, en Venezuela, en España, quiero dedicarla a quienes sueñan con que su vida sea mejor”.

Paz, solidaridad y otros conceptos han sido mencionados sobre el escenario del Festival Internacional de Viña del Mar como si de una canción aprendida se tratara, contando con la venia de la dirección del evento. En transmisión estelar para Latinoamérica, las palabras y mensajes expresados por los artistas han posicionado lo ocurrido en Venezuela tras la dimensión de un régimen dictatorial que “hace sufrir al pueblo”, según Pausini. La cobertura mediática al respecto, en tanto, ha sido de un 100 por ciento en la región. Como nunca, cuando de temas políticos se trata.

 

#PrayforVenezuela

De la mano de ritos, tradiciones y pomposas actividades de farándula, el certamen se ha convertido en el escenario perfecto para los artistas que han deseado expresar públicamente una postura ante el panorama venezolano sin hablar necesariamente de política. Además, los medios han secundado cada una de sus expresiones, en una actitud muy diferente al silencio de éstos mismos ante los mensajes que artistas como Jorge González, Manuel García o Los Bunkers han expresado previamente en la Quinta Vergara.

Hoy, el  gesto de los artistas de referirse a Venezuela utilizando el lenguaje de las redes sociales –#PrayforVenezuela, la frase a la que Ricky Martin hizo referencia durante su show, ha sido el trending topic de opositores del país-, armados de un discurso aparentemente pacifista y apolítico, elevando al tradicional espectáculo viñamarino al de una tribuna más de la articulación de los grandes medios de comunicación iberoamericanos en contra del gobierno de Nicolás Maduro. El mismo lugar que se prestó para vetos artísticos durante la dictadura y que durante años ha exhibido en vivo los los rasgos más lamentables de la identidad chilena, en las pifias a las presentaciones musicales de países vecinos como Perú y Bolivia.

En tanto, en Chile, desde las primeras filas del palco, una alcaldesa simpatizante de Pinochet y las últimas figuras de la farándula ha aplaudido con entusiasmo, noche tras noche, el llamado uniforme de los artistas a la paz y la democracia. Y aún queda una última jornada.