Sergio MillamánSergio Millamán es comunicador social del equipo de Mapuexpress, uno de los más importantes medios contrainformativos del pueblo mapuche. Además, es egresado de derecho y ha seguido de cerca los diversos conflictos que hoy afligen a su pueblo.

 

Recientemente, la directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos señaló que no existe el terrorismo en Chile. ¿Qué opinas de sus dichos?

Estoy muy de acuerdo con esas declaraciones que, además, no son exclusivas de ellas, porque hay distintos organismos nacionales e internacionales que velan por el respeto de los derechos humanos y han señalado que en Chile no existe terrorismo.

Lo que sí existe es violencia estatal y prácticas estatales que vulneran derechos humanos, como es el caso del debido proceso y juicios justos a propósito de la aplicación de la Ley Antiterrorista. Lo que sí existe y que el gobierno de turno y los anteriores lo tratan de presentar como terrorismo es protesta social y reivindicaciones sociales de parte del pueblo mapuche.

 

Existe una postura desde el poder que parece no saber distinguir entre reivindicaciones territoriales y actos terroristas y esto logra confundir a la opinión pública. ¿Qué te parece?

No hay una confusión de parte de las autoridades, ellos tienen claro cuáles son las reivindicaciones mapuche y las organizaciones y comunidades. Lo que pasa es que ante la negativa de las personas que están en el poder de satisfacer esas demandas que son legítimas, que son justas, se buscan otras vías para desvirtuar esas demandas y una de esas es la criminalización. Es innegable que en las comunidades hay protesta social, pero de parte del gobierno hay indiferencia y luego violencia.

Ellos lo hacen a propósito para desvirtuar y confundir a la opinión publica. Para gran parte de la sociedad chilena, los problemas del pueblo mapuche pasan por la aplicación de una figura legal como la Ley Antiterrorista y el problema real y de fondo es la reivindicación territorial.

 

“… en todos los casos donde ha habido condena, esas condenas han ocurrido en virtud de esos testigos. Si no es por esos testimonios, ellos no son condenados, no había ningún otra prueba más que esos testimonios”.

Respecto a los facilidades de dicha ley, por ejemplo, está el caso de Héctor Llaitul y Ramón Llanquileo, que fueron condenados gracias al testimonio de un testigo protegido…

Respecto a los últimos casos de condenas por testigos protegidos, hay dos cosas que señalar: lo primero es que en todos los casos donde ha habido condena, esas condenas han ocurrido en virtud de esos testigos. Si no es por esos testimonios, ellos no son condenados, no había ningún otra prueba más que esos testimonios. En la gran mayoría de casos, el decir que existen esos testimonios, ha permitido que durante largos periodos de tiempo personas que después son declaradas inocentes estén bajo prisión preventiva.

En virtud de la declaración de Castro Antipán, se permitió que personas, incluso menores de edad, fueran perseguidos judicialmente o estuvieran en prisión preventiva. Han permitido este tipo de vulneración de derechos que se traducen en condenas anticipadas y sin fundamento.

 

Las declaraciones de Castro Antipán fueron una gran sorpresa para la opinión pública, pero ¿era algo esperado en el pueblo mapuche? ¿Existían sospechas acerca de este tipo de prácticas?

En este tema, lo novedoso fue que él declaró posteriormente como testigo no protegido, pero desde el 2009, cuando se inician estos procesos, ya se conocía que él era una persona que estaba colaborando con la policía. Por lo tanto su noticia no fue una mayor sorpresa para las comunidades. Había sido enunciado a través de medios alternativos como Mapuexpress.

“Aparte de condenar a personas, este tipo de herramientas sirven para generar divisiones y desconfianza al interior de las comunidades. Se genera hoy la duda de si hay más infiltración”.

Siempre existe temor y sospechas, no sabemos si existen más personas que estén cumpliendo esos roles, pero no me cabe duda que dentro de las estrategias de la policía y el Estado para criminalizar y violentar las movilizaciones del pueblo mapuche, se seguirán utilizando. Aparte de condenar a personas, este tipo de herramientas sirven para generar divisiones y desconfianza al interior de las comunidades. Se genera hoy la duda de si hay más infiltración.

 

¿Cuál es tu visión respecto a la condena declarada a Celestino Córdova? Se ha transformado en un caso emblemático debido a la presión del Gobierno y los medios sobre la justicia.

Hay una obsesión de parte de las autoridades por señalar que en la Araucanía existe terrorismo, porque esa es su principal estrategia. Lo curioso es que, a pesar de tener todos los instrumentos y herramientas económicas, políticas y jurídicas, no han podido lograr que el poder judicial declare que existe terrorismo en la zona. Imagino que no van a descansar hasta obtener esos resultados.

Por otro lado, los abogados van a insistir en la inocencia del machi Celestino y van a utilizar todos los recursos judiciales que quedan, en ese ámbito la lucha por el machi va a seguir.