her-spike-jones“Si la gente piensa que esta película se trata de un hombre enamorado de su computadora, entonces significa que no han entendido nada” dijo Spike Jonze, director del film “Her” al hablar a la prensa de ésta, su última obra.

Extraño comentario, si se tiene en cuenta que esta obra ha sido promocionada en todo el mundo como la historia de Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), un hombre solo que se enamora de un Sistema Operativo (tal como Windows o Linux). Sin embargo, lo que aleja a esta película de otras de estilo futurista, es una narrativa capaz de construir una reflexión sobre el amor, el desamor, la separación y la soledad. Y el resultado es notable. Spike Jonze ha sido capaz de construir por medio de su cinematografía un acercamiento incómodo a un futuro no muy lejano, en donde la alienación desmorona las relaciones amorosas y el cuestionamiento sobre el significado de las emociones comienza a ser cada vez más recurrente.

La locación en que fue filmada “Her” es principalmente Shangai, lo que nunca se revela, ya que el director ha sido cauteloso en mostrar a sus habitantes como los de cualquier ciudad cosmopolita y no necesariamente asiática. Por tanto, el futuro que se nos presenta es bastante cercano, donde la tecnología ha reemplazado en gran parte el trabajo, por tanto, la búsqueda de sentido comienza a ser cada vez más relevante en cada uno de los personajes. En este contexto, el ser humano, separado de la naturaleza se enfrenta a sí mismo, no puede huir de su soledad si no es a través de la tecnología, la cual, por supuesto, no cura su angustia existencial.

La puesta en escena permite una rápida identificación con los personajes principales, que navegan entre las rupturas amorosas y la búsqueda por “la única droga socialmente aceptada”, que es el amor. Pese a todos los estímulos, el ser humano vuelve a sí mismo y a su inevitable soledad.

¿Qué se ama, cuando se ama? ¿Existe el olvido? Ese es el camino que nos invita a seguir Spike Jonze a través de un guión con diálogos que se acercan a lo poético, pero siempre desde la base de lo cotidiano, de las experiencias que son nuestras también, de las preguntas hechas en la noche para calmar el dolor de la desesperanza y de la ausencia, para luego maravillarnos ante el descubrimiento de los pequeños detalles que pueden ser capaces de despertar la alegría y el optimismo ante el encuentro con el ser amado.

¿Qué son las emociones?, es otra de las preguntas que nos plantea inteligentemente la película, que ha sido justamente premiada con un Oscar por mejor guión original (Spike Jonze). Samantha, el Sistema Operativo que se relaciona con Theodore, (con la voz de Scarlett Johanson) comienza a desarrollar sus propios mecanismos de adaptación que le permitan adecuarse a su dueño, lo que le abre un mundo del cual es capaz incluso de toma conciencia propia, única habilidad meramente humana. En este punto, la propuesta del cineasta nos lleva además hacia un viaje metafísico, que nos muestra al ser humano en constante evolución, lo que explica muchas veces el distanciamiento y a pérdida del sentimiento original del amor. Este punto es muy iluminador respecto al significado que puede tener para cualquier persona una ruptura y de las formas de “dejar partir”.