ginza-final-251x300Gonzalo Durán es economista, magíster en Economía Laboral Aplicada al Desarrollo y parte del staff de Fundación Sol. En entrevista con ElDesconcierto.cl, Durán se refirió a la entrega de bonos que realizará a partir de este mes –y durante los próximos marzos- en gobierno de Michelle Bachelet.

La iniciativa, que fue aprobada hoy por la Cámara de Diputados, considera, además, la devolución del bono de invierno para los pensionados.

 

¿Qué te parece la institucionalización del bono marzo? Comenzará a ser entregado de manera permanente durante este mes en los próximos años.

La política de los bonos se ha venido desarrollando de los tiempos de la Concertación, después con la Alianza y es una política que no va al problema de fondo, no ataca las causas del problema, que en este caso es que las familias tienen necesidad material para llegar a fin de mes y el bono, por así decirlo, es como un dulce que apalea en una mínima medida esa necesidad, pero tampoco uno puede estar en absoluto desacuerdo porque es básicamente como si una persona se está ahogando en el mar, pasarle un chaleco salvavidas para que se salve, es como esa la analogía.

Sin embargo, uno esperaría que el tema de la política de bonos no sea una política de Estado, el que tratáramos de resolver la necesidad de los hogares más vulnerables a través de eso. Pensemos que en el mundo del trabajo tenemos déficit que son tremendos en cuanto a los ingresos, hoy en día el 50% de los trabajadores gana menos de 263 mil pesos y vive altamente endeudado. Lo mismo pasa si nos concentramos en las mujeres: el 50 por ciento de las mujeres gana menos de 223 mil pesos, entonces sin duda que, más que bonos, lo que uno debería buscar es atacar el problema en las relaciones de producción. Entre empresarios y trabajadores, por ejemplo.

El bono, uno lo podría dejar para la población que no tiene trabajo, los inactivos, estas personas que no han tenido la oportunidad de tener un empleo, que sin duda que necesitan de política social y podría ser una ayuda permanente.

 

¿Qué opinas del bono de invierno para los pensionados? ¿Es una medida que pueda solucionar un poco un panorama de pensiones conocido como injusto?

Nosotros como Fundación no estamos de acuerdo con las políticas de bono porque en general son como un placebo, generan una falsa sensación de alivio y finalmente lo que hacen es tratar de descomprimir la presión que existe sobre ciertos elementos, en este caso las pensiones, que hoy en día, la pensión básica, es cercana a los 80 mil pesos, un poquito más alto que la línea de la pobreza que está en 76 mil pesos. Por lo tanto, un pensionado que recibe una pensión básica de 80 mil no es pobre y por ello es muy difícil tener un vejez digna.

Un bono no va a hacer la diferencia, el bono va a solucionar ese mes en particular un pequeño problema, pero acá se necesita tener un sistema de pensiones que sea realmente un sistema de seguridad social. Hoy el sistema de pensiones es un mecanismo para inyectar capital fresco al alto empresariado.

Acá, en Chile, el dinero de los trabajadores está en mano de las empresas y con eso se financia el crecimiento de compañías como Cencosud, Falabella, LanChile y Sochimich. Ahí hay un objetivo que nunca se ha planteado tan directamente. El objetivo de las pensiones también es financiar la economía e inyectar capital a estas empresas, pero uno ve que las pensiones son miserables, estamos hablando de que, en promedio, las AFP’s entregan pensiones que son cercanas a los 180 mil pesos. Para un país cercano a los 20 mil dólares, obviamente que esos datos son totalmente insuficientes.

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En el anuncio se dijo que buscaban avanzar con la protección social. ¿Crees que se está caminando en esa vía?

Primero habría que preguntarse qué es lo que se entiende por protección social, porque sin duda que hay ciertos sistemas de pensiones, de salud, que son muy distintos entre países. En Chile tenemos un sistema de capitalización individual, donde se le ofrece total libertad al pensionado para que toda la plata que él acumula en su vida la pueda ocupar cuando se jubile, sin embargo, ese sistema a nivel comparado es uno de los que menos penetración tiene. Estamos hablando que un 90 por ciento de los sistemas de seguridad y de pensiones son, por ejemplo, modelos de reparto de beneficio definido. ¿Qué quiere decir esto? Que las personas antes de jubilarse saben cuánta palta van a imponer una vez que terminen de trabajar. Eso pasa en la mayoría de los países, Chile es la excepción.

 

Es muy difícil para un gobierno entrante poder atacar con una medida concreta la pobreza, pero el bono marzo se plantea eso entre sus objetivos. ¿Hay una medida alternativa más urgente para tomar hoy?

La pobreza se debería atacar por dos lados y el principal tiene que ver con subir el valor del trabajo. Los estudios reflejan que Chile tiene un atraso salarial y se dice que es porque los pobres no tienen trabajo y eso es una falacia, en Chile el 70 por ciento de los hogares pobres, al menos una persona trabaja. En el 70% de estos casos, son personas asalariadas, cumplen con horarios y órdenes de trabajo. Ahí lo que se podría hacer es fijar una política de negociación colectiva. Una medida como esa lo que hace es tocar la tasa de ganancia del empresariado, que es algo que hay que encarar. Hay que ver si estamos dispuestos a que en Chile se siga acumulando con esa libertad que hoy día existe, donde el 1 por ciento acumula el 30 por ciento de los ingresos y cómo hacemos para cambiar eso.