Marcha Secundaria.001La Marcha de todas las marchas resulta ser un nombre creado por quienes creen que salir a las calles lo es todo. Más aún, consideran que se puede desde algún sillón secreto convocar a la gente así no más, como quien invita a pasear por el parque.

Quienes crean que por lo ampuloso de los nombres que se le cuelgan a una convocatoria de sumo extraña, se va a retomar el punto en que quedaron las movilizaciones de los años anteriores, se equivocan.

Lo que se entiende por movilización, en su sentido político, no es equivalente a marchar o desfilar con una frecuencia enfermiza. Creer que con llamar a la gente a la calle se cumple con expresar de la manera más política su sentir, es equivocarse peligrosamente.

El que la gente salga a las calles, ya deberíamos haberlo aprendido, es una expresión que toma la movilización. No es la suma de ella, ni su mejor expresión. La más visible, sí; la más requerida por los medios de comunicación ávidos de encapuchados, saqueos, enfrentamientos, sí. Pero no es toda la expresión de la bronca de la gente.

Y mucho menos cuando sale de la manga de un grupo de gente que no se caracteriza por su masividad.

La Marcha de todas las Marchas parece más bien un nombre sobregirado, fastuoso, irreal. Todas las consignas de magnitud sideral, han sido a su tiempo puestas en su correcto lugar por los hechos de la realidad.

La Batalla de todas las batallas, nunca ha sido, El No pasarán, fue abatido en breve. Para que decir La alegría ya viene…

Los que convocan a esa marcha de nombre acromegálico tendrán sus razones. Hacen bien lo estudiantes al replegarse y no caer en trampas de siglas y logos.