Estudio-de-RadioEl debate que tiene enfrentados a la ARCHI (Asociación de Radiosdifusores de Chile) con músicos y productores nacionales volvió a encenderse tras las una de las primeras declaraciones que hizo la ministra de Cultura como titular de la cartera. Paula Baratini señaló el pasado viernes 14 su respaldo explícito al espíritu que defiende el proyecto. “No tengo dudas del principio fundamental de la ley de tener un incentivo y garantizar la difusión y distribución de la música chilena”, declaró en la ocasión.

La ministra Baratini ingresó de lleno a la polémica al criticar la campaña radial de ARCHI que plantea su visión contraria al proyecto de Ley y calificarla como “agresiva”.

Si bien dentro de los profesionales que se desempeñan en radio no hay consenso, uno de los organismos que han declarado expresamente su rechazo a la norma es la ARCHI, que con su campaña radial ha querido instalar su consigna de que “la música chilena debe fomentarse y difundirse, no imponerse”.

“La idea es informar que éste es un proyecto mal hecho. Primero, obliga a alterar la programación de muchas radios, incluidas las que sólo tocan música anglo; luego, cambia los hábitos de escucha de los auditores; y  afecta la competitividad de las emisoras versus otros formatos. Vamos a seguir renovando esta campaña con nuevas piezas y con un mensaje más fuerte”, aseguró a La Tercera Luis Pardo, presidente de Archi.

El proyecto que busca fomentar la música nacional está inspirado en otras experiencias similares que han tenido éxito en otros países. Argentina es el caso más cercano y uno de los que obtuvo mayores resultados. Allende los Andes, tras el conflicto bélico que los enfrentó a Inglaterra por el control de las islas Malvinas, la música hecha en español y dentro de sus propias fronteras copó las radios nacionales, incluso con la prohibición de tocar música en inglés. El resultado, como era de esperar, provocó una industria musical muy potente y que dio vida a una de las escenas más destacadas en Latinoamérica, incluso convirtiéndose en un producto de exportación.

En otros países como Francia, Australia, Canadá y Portugal, han establecido los mínimos necesarios. En Francia, donde se establecieron cuotas de entre un 35% a un 60%, las ventas de los productos nacionales crecieron del 40% en 1992 al 53% en 1999.

Mientras, en el medio radriofónico, voces de sus trabajadores se alzan tanto a favor como en contra de la imposición de cuotas mínimas. Dentro de los detractores del proyecto está el periodista de Radio Universo, Ignacio Lira, escribió en su página de Facebook una reflexión donde asegura que reducir el debate a la ARCHI “como enemigo de la música chilena o de ciertos músicos”, era “absurdo y desvía totalmente del tema”.

Junto con asegurar que aprobar el proyecto sería un “tremendo disparo en los pies para músicos, particularmente para los emergentes e independientes”, Lira aseguró que  sonarán más los mismos de siempre.

Así también lo respaldó el director de Radio Zero, Sergio Fortuño, que en un tono menos directo planteó sus dudas ante el proyecto legal. “Tengo mis serias dudas sobre si eso va a aportar a un mayor dinamismo en la industrial musical”, y asegura además que “el beneficio va a ser para aquellos titulares de derechos de autor de la música que se esté programando”, dino Fortuño a CNN Chile.