IMG_4503BLlegaron los vecinos y los parceleros de Petorca. En el Día Mundial del Agua ellos fueron los protagonistas de una asamblea que puso un tema urgente, doblemente urgente si se piensa en la provincia de Petorca. Su exigencia es clara:

“1. Derogación de Código de Aguas.

2. Detención del proceso de contitución de las Comunidades de Aguas Subterráneas sobre los ríos de la Provincia de Petorca hasta que exista una revisión de los derechos de agua, otorgándose de acuerdo al balance hídrico de las cuencas hidrográficas, la revocación definitiva de los derechos otorgados vía Ley del Mono (cuarto transitorio), y provisionales y el cierre de las obras irregulares (drenes, pozos y cañerías).

3. Implementación de zonas de recarga artificial.

4. Recuperación de los canales de riego.

5. Transparentar la información y estudios que demuestran que los derechos de agua de la cuenca han sido sobre otorgados.

6. Declarar las cuencas de los ríos Ligua y Petorca como zonas de excepción hídrica debido a la fragilidad de ambas cuencas y su evidente degradación.

7. Sectorización de la cuenca en relación al cambio de punto de extracción de derechos de aguas subterráneas.

8. Delimitación de las cajas de los ríos libre de pozos y drenes.

9. Eficiencia y resultados concretos de los servicios públicos: DGA, CONAF, SAG, etc.

10. Compromisos de los alcaldes de Cabildo, Ligua y Petorca con los habitantes de la provincia para buscar soluciones al problema del agua.”

El encuentro fue convocado por la Asociación Gremial de Agua Potable Rural de la Provincia de Petorca, perteneciente a Federación Nacional de Agua Potable Rural (FENAPRU), y se reunió  la Asamblea Territorial Abierta en el Salón de Eventos del Infocentro de la Ciudad de Cabildo, el pasado sábado 22 de marzo.

El asunto que los reúne tiene un importante contenido político. Fue con la imposición de la Constitución de 1980, que inauguró el Código de Aguas, que comenzó el perjuicio de vecinos y parceleros de la Provincia. Desde esa fecha hasta ahora no ha habido ninguna autoridad que mejore esta situación. Han intentado una variedad de soluciones, pozos, canales, etc., pero la sequedad de los valles de los Ríos Ligua y Petorca, debido a las trampas que impone el Código de Aguas, no ha permitido resolver esta situación.

Un aspecto clave es la separación que consagra en la propiedad de las aguas superficiales y subterráneas. A esto se suma que la Dirección General de Aguas ha otorgado permisos de uso tres veces por sobre la capacidad de hídrica del Valle de Petorca, no considerando la fragilidad de las napas de este Valle, que no recibe suficiente recarga de la cordillera.

Es así que las comunidades se encuentran en desmedro en relación con la posibilidad de enfrentar a empresarios agrícolas con recursos y abogados suficientes para acallar cualquier denuncia ante la justicia. Con esto va desapareciendo también la agricultura tradicional culminando esto en la degradación de las tierras y el desarraigo de las comunidades originarias de este Valle.