Una situación que ha ido formando parte del quehacer cotidiano de los diferentes sectores de la sociedad chilena (empresarios, autoridades, organizaciones civiles y comunidades) en nuestro país es lo que llamamos los Conflictos Ambientales.

Los conflictos ambientales se definen como la disputa entre diversos actores – personas naturales, organizaciones, empresas privadas y/o el Estado— manifestadas públicamente y que expresan divergencias de opiniones, posiciones, intereses y planteamientos de demandas por la afectación (o potencial afectación) de derechos humanos, derivada del acceso y uso de los recursos naturales, así como por los impactos ambientales de las actividades económicas.

El recién creado Atlas Global de Justicia Ambiental identifica 30 casos documentados de conflictos ambientales en Chile, no obstante, de acuerdo al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), solo entre enero de 2010 y junio de 2012 se identificaron 97 conflictos ambientales en el país.

La comuna de Puchuncaví, ubicada en la zona norte de la región de Valparaíso, constituye un conflicto ambiental emblemático. Desde 1964, tras la inauguración de la Fundición y Refinería de cobre Ventanas perteneciente a la Empresa Nacional de Minería (ENAMI), —actualmente administrada por la Corporación Nacional del Cobre (CODELCO) —, y la entrada en funcionamiento ese mismo año de la Central Termoeléctrica Ventanas I de CHILGENER S.A., —actual AES GENER S.A—, sus suelos, borde costero y ecosistemas han sido afectados por emisiones atmosféricas con altas concentraciones de anhídrido sulfuroso (SO2) y material particulado (MP) rico en cobre (Cu) y otros elementos como arsénico (As), plomo (Pb), mercurio (Hg) y zinc (Zn).

El Complejo Industrial Ventanas se emplaza entre los límites de las comunas de Puchuncaví y Quintero. Fue inaugurado en 1961 como un “polo de desarrollo” económico importante y una fuente significativa de trabajo para el sector. Sin embargo, en los más de 50 años que han transcurrido hasta la fecha, la población local ha debido enfrentar una importante cantidad de externalidades negativas sobre la salud de las personas y el medio ambiente. Así, del total de industrias que actualmente funcionan en el parque, siete están calificadas como peligrosas y tres como contaminantes.

En 1992, tras declararse zona saturada (la superficie circundante al Complejo Industrial Ventanas en las áreas jurisdiccionales de las comunas de Puchuncaví y Quintero) por anhídrido sulfuroso y material particulado, se puso en marcha el Plan de Descontaminación del complejo el cual fijó un cronograma de reducción de emisiones, estableciendo la obligación de cumplir con las normas de Calidad del Aire vigentes para los contaminantes material particulado respirable (MP10) y de SO2. Si bien hoy las principales empresas responsables de las emisiones de  SO2 y MP se encuentran bajo la norma chilena, éstas se hallan muy por sobre las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), e incluso, por sobre la norma norteamericana.

Impactos sobre la salud

Son múltiples los casos y episodios de problemas sanitarios y ambientales provocados por las empresas contaminantes en Puchuncaví.

En 2010 la Asociación Regional de ex Funcionarios de Enami (Asorefen) presentó una querella por cuasidelito de homicidio contra quienes resultaran responsables por la muerte y enfermedades de varios de sus familiares. Tras un año de espera la comisión investigadora de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad un lapidario informe relativo a la contaminación en Puchuncaví, indicando como principal responsable a Codelco. ¿Las razones? Infartos al miocardio, cáncer o la existencia de “44 personas diagnosticadas con incapacidades y un promedio de vida de 56 años ex trabajadores de Enami “quienes exhibieron pruebas concluyentes respecto de los efectos que en su salud provocó la exposición crónica a las emanaciones de la refinería”.

Lo anterior queda constatado al recordar el caso de Eduardo Castillo Castro, ex trabajador de la Fundición Ventanas cuyo cuerpo está extremamente contaminado con metales pesados. La polución y la constante exposición a la que se vio sometido durante los 30 años que trabajó como obrero de la refinería, se tradujeron en grandes y dolorosas llagas color verde intenso se expandieron por todo su cuerpo, volviendo su dermis quebradiza y con numerosas ampollas.

Otro de los episodios con fuerte exposición mediática fue la situación ocurrida en la Escuela La Greda, El 23 de marzo de 2011 la emisión de una nube tóxica le significó a la pequeña Escuela La Greda la intoxicación de decenas de niños, razón por la que se decidió cerrar el establecimiento a finales del mismo año.

Posteriormente, la comunidad escolar fue trasladada a un nuevo recinto, pero en marzo de 2012 una nueva emisión de gases contaminantes, acompañados según remarcó la empresa “por condiciones climáticas poco favorables”, enfermó a los alumnos.

El recinto fue trasladado alrededor de dos kilómetros desde el último lugar donde se había instalado, medida que fue calificada por algunos expertos como “insuficiente”.

El encargado de comunicaciones de la Municipalidad de Puchuncaví, Mauricio Bernal, sostuvo: “La ley medioambiental chilena no es de las mejores ni la más estricta, por lo tanto se han venido repitiendo diversos episodios de contaminación , de nubes toxicas o emanaciones que sobrepasan la norma, que han provocado situaciones complejas para la salud de las personas y que a su vez ha derivado en situaciones como la salida del colegio La Greda de la localidad a otro sector que estuviera menos complicado”.

Impactos ambientales

Además de los irreparables daños provocados en la salud de la población, la contaminación vertida por más de 50 años en la comuna de Puchuncaví ha provocado importantes daños ambientales afectando fuertemente la agricultura y pesca artesanal de la zona, condicionando a su vez importantes trasformaciones socio-culturales.

Las deposiciones de SO2 y MP generadas por el Complejo Industrial Ventanas provocan importantes daños en la vegetación local y en las características del suelo, debido a  contenidos anormalmente elevados de Cu, Pb y Zn en el estrato superficial de los suelos. Estas deposiciones han producido variaciones significativas en el contenido de nitrógeno, materia orgánica y el pH, lo que se ha traducido en una reducción de superficie cultivada y los rendimientos de los principales cultivos tradicionales de la comuna como el trigo y lentejas.

De acuerdo a datos censales, entre 1964 y 2007 el número de personal permanente que trabaja en explotaciones agropecuarias se redujo 90%. A su vez la superficie cultivada con cereales, leguminosas y tubérculos se redujo un 99%. Dichas cifras convierten a  Puchuncaví en la comuna con mayor pérdida de empleo agrícola y despoblamiento rural en comparación con las comunas de la región.

Por su parte, los ecosistemas marinos colindantes al Complejo Industrial Ventanas se encuentran altamente deteriorados. Un ejemplo de ello fue el hallazgo, en diciembre de 2013, de miles de peces muertos en las costas de Ventanas. Aproximadamente 80 metros del borde costero amanecieron cubiertos de peces muertos en una zona cercana a los ductos utilizados por la central de AES Gener para succionar agua de mar que es incorporada a los procesos productivos de las termoeléctricas.

El riesgo de la explotación irracional de los recursos naturales y la despreocupación por el medio ambiente han sido característicos del modelo económico neoliberal impuesto desde principios de los 80, vigente aún y profundizado por los últimos gobiernos. Como se menciona al comienzo, el caso de Puchuncaví constituye un caso emblemático de conflicto ambiental, en el cual, como en la mayoría de ellos, se trata de forzar la coexistencia de actividades incompatibles: las tradicionales y generalmente sustentables, de carácter local y que beneficia a las comunidades, y aquellas de uso intensivo del ambiente y de los recursos naturales, las cuales favorecen a grandes empresas, generalmente, multinacionales.