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Manterola junto a su esposo, Fidel Sepúlveda en Ecuador, 2001. (Foto: memoriachilena.cl)

María Soledad Manterola, presidenta de la Corporación Cultural Fidel Sepúlveda Llanos, fue parte de una serie de organizaciones que octubre pasado elaboró un detallado documento que criticaba fuertemente el proyecto que por ese entonces impulsaba el ministro Luciano Cruz-Coke, y que pretende crear un nuevo Ministerio de Cultura. En una declaración pública respaldada por varias otras organizaciones y artistas, hicieron notar su inconformidad con la idea de “llevar la cultura a la gente”, y no rescatar los múltiples elementos culturales que componen los rincones del país.

Fustigaron además que el proyecto amarraba mucho las políticas culturales a los gobiernos de turno, y la consideraron poco democrática y transversal. “Nosotros consideramos que siendo un país diverso, con una multiculturalidad, que tiene una gran cantidad de riqueza cultural en la cultura tradicional, la indígena, la cultura popular, etc. Todos esos aspectos no estaban considerados”.

Hoy, ante la instalación de un nuevo gobierno, Manterola analiza el futuro del proyecto y adelanta que hay buenas señales desde la nueva encargada del Consejo Nacional de Cultura, Claudia Barattini. En entrevista con ElDesconcierto.cl, analizó los aspectos que el nuevo Ministerio de Cultura debe considerar.

 

-¿Cuál es la cultura que promueve este proyecto y cómo es la contrapropuesta que tienen al respecto?

“Lo que nosotros decimos es que hay una cultura tradicional, que se manifiesta a través de distintas expresiones, a través de la cultura oral, a través de las fiestas. En la cultura oral hay una gran riqueza de cuentos, leyendas, refranes, adivinzanzas, etc. Está la música folclórica, que no es solamente la cueca; están los saberes, las tradiciones, las comidas; y las fiestas religiosas y profanas. Eso, por ejemplo, es un aspecto de la cultura chilena que no está considerada en la cultura oficial”.

-¿Cuál es esa cultura oficial?

“La de las élites, la cultura clásica, la cultura de la academia. Esto se ha considerado muchísimo como si fuese la única cultura la del Bellas Artes, del Municipal”.

-Eso se nota mucho cuando traen conciertos sinfónicos que se ofrecen al aire libre.

“Pero eso está maravilloso, desde luego. O sea hay que hacer más transversal la cultura, por supuesto. Todo esto de las orquestas juveniles ha sido maravilloso. Pero hay que ver que hay una centralización de la cultura en Santiago. Los buenos espectáculos, las buenas obras de teatro, todo eso se da en Santiago y hay un tremendo olvido de las regiones. Y si vas las regiones, mientras más te metas hasta el último pueblo, empiezas a conocer gente de una sabiduría maravillosa, que uno tiene mucho que aprender. En fin, son una gran cantidad de cosas”.

“En cambio el proyecto inicial está muy centrado en el patrimonio material, y dentro de esto mismo hay un patrimonio inmaterial que apunta también al rescate que proponemos de las tradiciones y de las diversidades culturales, porque son totalmente distintas las culturas de Chile en el norte, en el centro y en el sur. Sin embargo, hay un programa educativo que es común a todos, cuando son niños totalmente distintos, por ejemplo”.

-¿Cuáles son las fórmulas que pueden ayudar al desarrollo cultural que ustedes plantean?

“Nosotros estamos muy contentos con las declaraciones de la nueva ministra, porque ella plantea algo que estaba dentro de las proposiciones que hicimos, que es la creación de un canal cultural público. La verdad no sé si ella habrá leído nuestro documento, no lo hemos constatado pero como corporación queremos tener pronto una reunión con ella, y el hecho de que esté incorporado esta propuesta del canal cultural es una gran cosa. Otro punto importante que también está contemplado es la creación de centros culturales regionales, donde desde las regiones se elaboren sus propios proyectos culturales. Porque uno no puede ir desde Santiago a Parinacota, por ejemplo, lo que es importante o no”.

-¿Consideran necesaria la creación de una institucionalidad con rango ministerial para impulsar realmente el desarrollo cultural? ¿O quizás basta con la creación de departamentos más específicos, como una Dirección de Patrimonio Cultural, por ejemplo?

“Yo creo que un rengo ministerial es algo bueno, porque la cultural es algo que debe estar en el centro del desarrollo. O sea, no hay desarrollo sin cultura. El desarrollo no es la economía, ella es el resultado de una política económica. Pero nadie se desarrolla ni es más feliz porque tiene más plata. Todos la necesitamos pero el desarrollo económico no provoca necesariamente felicidad. Lo que da desarrollo humano, social y ciudadano es una formación humanista universal, donde el ser humano se conecte con la humanidad que es, y donde exista una complementariedad y respeto del hombre por sí mismo y por los otros, y la naturaleza, donde se respeten las creencias. Todo eso tiene que ver con el humanismo. Si el desarrollo cultural se centra únicamente en producir más cosas, eso produce finalmente una profunda soledad y desamparo. Entonces, obviamente que al crear un ministerio se le da a la cultura el rango que se merece, porque es el centro del desarrollo de un país. Es tan importante como el ministerio de Economía, de Salud. Es la salud del alma la que tiene que ver con la cultura. Entonces sí, de todas maneras tiene que haber un ministerio”.

“Una de las cosas que nosotros observamos frente a la propuesta inicial era que estaba muy ligada a las decisiones del presidente de la República, y eso no puede ser, tiene que crearse un ministerio donde hayan distintas visiones, opiniones, y concepciones del mundo. Que sea en el fondo pluralista, y que corresponda a la diversidad cultural que tenemos”.

-Con esta esperanza que depositan respecto de los dichos de la ministra Barattini, ¿creen que debe retirarse el proyecto que actualmente se está discutiendo, o bien cambiarlo profundamente?

“Yo creo que no es necesario cambiarlo por completo. Hay cosas que mejorar y poner más énfasis también en aspectos de participación ciudadana, cosa que tampoco está contemplada en el proyecto original. Lo bueno es que todas las declaraciones que ha hecho la Ministra van en esa línea, hay un espíritu muy bueno y generoso, que piensa más en el país que en el gobierno de turno, lo que es muy importante, porque esto tiene que ser más transversal”.

“Otro de los aspectos importantes es que hasta el momento casi todos los proyectos culturales estaban centrados en el Fondart, entonces ella está buscando otras alternativas. Y claro, el Fondart es un concurso donde muy pocos personas tienen los beneficios, porque es complicado. Y tienen que haber otras instancias más accesibles y también para otro tipo de gente, como por ejemplo, la cultura campesina. Hay que ampliar el concepto de desarrollo cultural a través del Fondart, generar otros fondos concursables donde pueda acceder más gente y más variada también”.

-Este desarrollo hacia el patrimonio cultural que mencionas, ¿cómo crees que se puede rescatar e impulsar eso que ya está en cada territorio donde hay grupos que se identifican con sus orígenes? ¿Cómo se hace para llevar esto a un nivel nacional?

“Ojalá fuera como dices, pero no es tan así, lamentablemente. Toda la riqueza cultural, y la sabiduría ancestral, no se enseña en los colegios. Los niños no tienen idea, no se juegan los juegos tradicionales, no se cuentan los cuentos tradicionales, no se cantan las canciones tradicionales, y todo porque se desconoce el valor formativo que eso tiene. Eso es algo muy complejo, y mucho más amplio y profundo. Es tan importante como enseñarle a sumar, por ejemplo. Eso no está en la cultural oficial”.

-Eso tendría que ir por el lado de la Reforma educacional más bien, ¿no?

“Claro, de todas maneras. Nuestro deseo y objetivo último es que los saberes y culturas tradicionales, los conocimientos ancestrales, en todas sus manifestaciones, como leyendas cuentos, bailes, plástica, y fiestas, sobre todo esas fiestas tradicionales que son tan maravillosas, donde se encuentra la humano y que aglutina a tanta gente, todas esas cosas estén contempladas en la educación básica, media y universitaria, porque ahora por supuesto que no lo están, menos en la educación superior, y son cosas que cualquier persona de cualquier profesión debería tener como obligación, para saber y conocer el país en el que vive. Porque los chilenos no conocemos bien nuestro país. Es muy poco lo que conocemos, todos los rincones y fiestas, como al fiesta de la Tirana, la de Andacollo, son las más conocidas, pero hay muchas otras. Como las fiestas religiosas donde está el canto a lo divino, y que eso no está en ninguna iglesia para empezar, donde se hacen en las casas de los cantores, donde se hacen ruedas que duran toda una noche. Lo digo porque he ido, varias veces, y cantan desde la 9 de la noche y terminan a las 8 de la mañana. Paran cada cierto rato pero están toda la noche en vigilia. Eso habla de la fe de un pueblo que la Iglesia Católica no considera. Y yo soy católica, pero la Iglesia no considera estas cosas, no está mirando a su pueblo, y eso está pésimo”.

-Claro, pero eso es a un nivel religioso, y el tema cultural pasa por lo que pueda hacer el Estado.

“Sí, pero tiene que ver finalmente con la educación y por cómo estamos formados”.