He querido, por lo contingente de los temas, relatar parte de la conversación sostenida hace un par de días con un amigo a quien le interesa el devenir de nuestro país:

Recuerdo que nuestro encuentro se produjo justo cuando aún resonaban las palabras de un dirigente empresarial,  amenazando con llevar las inversiones a otros países, frente a las alzas de impuestos y el retiro de incentivos a la inversión en la reforma tributaria, que se discutirá en los próximos días, frente a esto mi amigo, que siempre ha creído que el rol de los empresarios en la sociedad es muy importante,  me mostró sin embargo su molestia con este tipo de declaraciones, porque él siempre ha tenido mucha confianza en los técnicos que manejan nuestra economía y cree que no podrían hacer nada que dañara a nuestro país y al mismo tiempo, calificó de exagerada mi opinión, cuando le comenté que me parecía una de las formas de campaña del terror- las palabras de ese dirigente- para ocultar la realidad respecto de quien se lleva hace muchos años la parte más grande da la torta.  Como cada vez que hablamos, él tiene la costumbre de encontrarme exagerado o calificativos como muy ideologizado o cosas así,  me obligó a recurrir a datos duros – como se dice ahora-  y le comenté el reciente  informe de la OCDE, que sitúa a Chile como el país con la más injusta distribución del ingreso entre  los países miembros de esa organización. Es decir, le expuse a mi amigo, que somos los más desiguales y le agregué un dato de la Universidad de Chile,  que  da cuenta de la participación de los chilenos respecto de la forma en que se reparte la riqueza entre el año 2005 y 2010 comparado con otros países: que dice, que en nuestro país el 1% de la población se lleva el 30.5% del ingreso, en cambio en Estados Unidos se llevan un 21% y que la situación se agrava, cuando se trata del 0.01% de la población, porque en nuestra tierra se llevan el 10.1% de la torta total en cambio los gringos le comenté capturan solo un 5.1% de la riqueza.

Mi amigo, con el ceño adusto me replicó: me niego a pensar, que personas formadas principalmente en universidades como Harvard, se equivoquen tanto en conducir nuestros procesos económicos, y tiendo a pensar que tú te precipitas y no te das cuenta que el tema de la desigualdad es una cuestión estructural y por otro lado me volvió a insistir como en otras oportunidades, que yo no era capaz de tener paciencia y eso me impedía como dijo alguien ver la mitad llena del vaso y no la vacía, además me repitió con cierta vehemencia, que no hay que quedarse en los detalles y las críticas cuando “lo importante es”…y esta vez me miro con un poco de rabia cuando lo interrumpí para recordarle que esa frase era la típica de los ministros y de las personas con poder cuando alguien insistía en preguntar algo que les molestaba.

Pasado el leve bochorno y acudiendo al hecho que somos amigos desde hace años, proseguí, señalándole que la frase del vaso “medio lleno…” me resultaba ya tediosa, y que para mi tiene relación con  una teoría a la que yo suscribo, de un autor brasilero  de nombre Boaventura de Sousa, llamada sociología de la ausencia y de la emergencia, es en esta última parte donde la categoría del “todavía no”, hace que el futuro se meta o inscriba en el presente, dilatándolo; entonces la inconformidad que dan paso a proyectos para resolver las cosas parece que nunca llegan… ¡¡para para!! me interrumpió mi amigo, no quiero que sigas con teorías raras y no reconozcas nada de lo que se hace por parte de los que saben de estos temas o de lo que harán, y me desafió: veamos que medida tomarías tú  o eres puro bla-bla:

Okey,  le dije: yo creo que mientras se discuten las cosas de gran altura como reformas tributarias y otras yerbas se pueden tomar medidas simples para mejorar la repartición de la torta,  mientras me miraba escrutándome: una simple le acoté, como la gratuidad en el pasaje de los estudiantes, que aliviaría inmediatamente los bolsillos de miles de padres luego de que sus hijos salen de la educación básica…..mi amigo me miró como diciendo estás loco así que en forma rápida le argumenté:

En el caso de Santiago, el Metro es una empresa cien por ciento del Estado y que cada día crece más, por lo tanto basta con una orden administrativa y los estudiantes con pase escolar al día pueden acceder al tren gratuitamente, aparte de que a la empresa no le pasa nada en sus costos aprovecharían de mejor forma a un funcionario que he visto controlando el acceso de los estudiantes en varias estaciones….me miraba sin mucha convicción, así que no le di tiempo y pase a la parte más fuerte de mi argumento, para señalarle que en los buses también debería ser gratis:

… La Cámara de Diputados en Septiembre pasado,  aprobó en último trámite la ley que crea un subsidio permanente para el Transantiago y el transporte público en regiones por un total de 1.450 millones de dólares anuales hasta el 2022, año en que vencen las concesiones. Los fondos saldrán de un plan de inversiones para el transporte público que aportará anualmente 725 millones de dólares para la Región Metropolitana y una cifra idéntica para repartir en las otras 14 regiones, con lo que se totalizará un aporte de 13.050 millones de dólares[1].

Observando la cara de espanto de mi amigo, aproveché la oportunidad e inmediatamente le añadí: la ley que originó estos subsidios de los cuales la mitad pagan los chilenos más pobres por el carácter regresivo del IVA;  en su artículo primero dice: Artículo 1º.- Créase, con el objeto de promover el uso del transporte público remunerado de pasajeros, un mecanismo de subsidio de cargo fiscal destinado a compensar los menores pagos que realizan los estudiantes en los servicios de transporte público remunerado de pasajeros[2] e inmediatamente le agrego: la plata que le dan al transantiago de todos los chilenos alcanza para algo así como dos mil trece millones de pasajes escolares en el año y si quieres compararlo con algo: es casi tres veces el presupuesto de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile (CONICYT). y un 50% más que todo el presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social. Y  estos subsidios habrían podido financiar la  construcción de una línea de Metro al año[3].

Cuando le empezaba a hablar de los subsidios en regiones además agregándole que prácticamente nadie controlaba que se hace con esa plata….me hizo un gesto de despedida apresurado gritándome exaltado hay que hablar con los cabros para que exijan el pasaje gratis….tranquilo, tranquilo le repetí y no se si me alcanzó a escuchar…

Marzo en Santiago, en el 2014, es decir en el siglo XXI

 


[1] http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/transportes/transantiago/congreso-aprobo-subsidio-permanente-a-transantiago/2013-09-05/064924.html

[2] http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1005871

[3] http://www.lyd.com/wp-content/files_mf/tp1.127subsidiosaltransporte.pdf