Carrizal - Grupo 1Una complicación cardíaca terminó por enviarlo a la UCI de un hospital. Sergio Buschmann, de 71 años, fue un activo militante comunista que durante la dictadura coordinó y realizó diversas operaciones para derrocar al régimen. Entre ellas, el internamiento de armas de Carrizal Bajo (1986), cuando toneladas de armamento llegaron a Chile con objetivos subversivos.

Buschmann vivió la detención del régimen, el exilio y la cárcel tras el retorno a la democracia. Como versátil y carismático militante, según describen sus amigos, supo fugarse “de todo”, incluida la prisión, y hasta actuó en una teleserie con amplia audiencia, llamada “Matrimonio de Papel” y en donde debutaron en el rubro sus protagonistas, Bastián Bodenhofer y Rebeca Gighliotto. Además de comunista, se tituló como actor de la Universidad Católica y durante años recorrió Chile con algunas compañías de teatro.

Hoy, después de numerosas hazañas y enfrentamientos, “El Pelao”, como lo llamaban sus cercanos, requiere dadores de sangre para sobrevivir, tras una compleja operación al corazón. Como varios otros que optaron por la formación militar y la lucha armada antidictadura en el país de aquellos años, ha pasado al olvido, lejos del Partido Comunista y de sus compañeros de armas.

 

El actor que tomó las armas

Sergio Buschmann comenzó a militar a los 20 años, pese a que provenía de una familia acomodada de Osorno. Antes de eso, después de pasar la infancia en Buenos Aires, ingresó a la Juventud Peronista, donde comenzó su caminar político.

Después del Golpe de Estado, fue trasladado en calidad de detenido al Estado Chile, desde donde salió gracias a las gestiones del vicario Cristián Precht. Durante el exilio en Suecia, integró grupos de solidaridad con Chile y comenzó a participar del plan de resistencia. carrizal-sergiobuschmann1

La internación de armas enviadas desde Cuba a Carrizal Bajo, en el norte de Chile, fue una de las operaciones frentistas más recordadas de la dictadura. Ocurrió a mediados de 1986, en uno de esos años que auguraba la caída inminente del dictador Augusto Pinochet.
La iniciativa se desarrolló con el conocimiento militar y el apoyo económico de los cubanos y algunas cuotas de la Unión Soviética y otros países socialistas. Según han señalado, la operación tuvo un costo total de 30 millones de dólares y fue una de las ideas más osadas del Partido Comunista, con armamento recolectado alrededor del mundo.

El gigantesco plan que forjó el comunismo internacional contó con Buschmann como parte importante de su red operativa, aunque algunos medios lo han señalado como uno de sus líderes. Sin embargo, fuentes cercanas al actor y militante aseguran que éste cumplía tareas en terreno y no necesariamente al mando de toda la operación. Previamente, había participado de la lucha sandinista en Nicaragua.

En paralelo a sus labores como militante frentista, el joven decidió cumplir un rol en la comentada teleserie Matrimonio de Papel, que era exhibida diariamente por Canal 13 al mismo tiempo. También tuvo un par de roles en “Andrea” y “Ángel Malo“. Al interior de la operación de Carrizal Bajo, Buschmann simulaba ser alguero y compraba huiros y mariscos que posteriormente vendía en Caldera. Todo, con el objetivo de disimular los desplazamientos constantes hacia la caleta.

Los rumores de la época dicen que el combativo actor logró entablar amistad e incluso un romance con la alcaldesa pinochetista Magaly Salinas, con quien habría intentado un par de negocios. Según sus amigos, debido al carisma de “El Pelao”, ésta no es una historia difícil de creer.

05-condorosSin embargo, el rápido éxito de gran parte de la operación terminó relajando a los militantes, que ya comenzaban a despertar sospechas. Así, fueron desbaratados y, junto con el fracaso del plan, se inició una de las épocas más cruentas de la persecución militar en Chile, con más de 20 detenidos en los primeros cinco días tras el hallazgo.

Buschmann fue apresado luego de escapar al desierto. Luego de sufrir torturas en La Serena, terminó en un cuartel CNI en Santiago. Su compañero de operación, Alfredo Malbrich, recordó más tarde que “todos escuchamos las torturas a las que fue sometido Sergio (Buschmann), porque a él lo tuvieron mucho tiempo colgado en el patio del cuartel”.

 

El frentista olvidado

Sin embargo, tras ser procesado por sus hazañas frentistas, Buschmann llegó hasta la Cárcel de Valparaíso. En el lugar, aseguran sus amigos, “El Pelao” estuvo siempre planeando cómo escapar, lográndolo en menos de un año de permanencia. Su fuga fue cubierta con peculiar interés por los medios de comunicación de la época.

Días más tarde viajó de manera clandestina a Europa y volvió a Chile cuando la dictadura había quedado atrás, al inicio del gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle. En ese momento, decidió entregarse a la justicia y pasó nuevos meses en la cárcel, volviendo a prisión luego de que la Segunda Fiscalía Militar de Santiago decidiera perseguirlo por haber pertenecido a un grupo de combate armado.

Sólo a fines de 1997 quedó libre. Intentó volver al teatro pero su prontuario revolucionario no lo ayudó en democracia. En una entrevista publicada hacia algunos años por un medio argentino, Buschmann, el mítico frentista olvidado por la historia, aseguró que no descansaría mientras “la UDI, ese grupo de asesinos responsable del terror que aún cunde” siguiera impune. Lejos del Partido que lo vio crecer, como tantos otros que tomaron las armas, hoy espera en la Unidad de Cuidados Intensivos por donadores de sangre que permitan alargar su vida, cuyo fin fue, por mucho tiempo, la obsesión de los militares del régimen.