coca_cola_empresa1-300x161Finalmente los tribunales de justicia no accedieron a los argumentos de la parte querellante en el emblemático caso por el fin al subcontrato que protagonizan trabajadores peonetas de Coca Cola. Este jueves, el Tribunal Laboral de San Miguel  falló a favor de las empresas Embotelladora Andina, Transportes Andina y refrescos,  y VPS, ésta última parte de las más de 30 empresas repartidoras que prestan servicio, y quienes sostienen que la subcontratación a la cual está sometidos los peonetas se ajusta a derecho, ya que entre otros motivos, las funciones que desempeñan los repartidores no se realizan en el lugar donde opera la empresa mandante.

El emblemático caso de los peonetas de Coca Cola buscaba marcar un precedente respecto de los fallos judiciales en la materia, puesto que en litigios anteriores, habían sido rechazados aspectos formales. Sin embargo, en un nuevo fallo dividido, el argumento legal que permite a las grandes empresas tener múltiples razones sociales se impuso.

“Nosotros sostenemos que la empleadora auténtica es la embotelladora Andina. Y que sólo por mantenerlos en una precariedad laboral, y evitar tener los sindicatos dentro de su empresa, a estos trabajadores le hacen una simulación del contrato y así también les pagan menos”, comentó la abogada querellante, Guacolda Salas, y explica que en derecho existe la figura de simulación de contrato, mediante el encubrimiento del real lazo laboral que subyace a las funciones que se realiza.

Uno de los datos que argumentan la posición de la parte querellante es que la empresa mandante, en este caso Andina, es propietaria del 99% de Transportes Andina y Refrescos. “Es insostenible hasta para el más mínimo sentido común que Embotelladora Andina contrate a la empresa de transportes que le pertenece. Son la misma empresa, no hay duda. Y no lo digo sólo yo, sino también la Superintendencia de Valores y Seguros, señalando que es parte del Holding Coca Cola”, señala Salas.

Además, agrega que las empresas pequeñas, como VPS, no tienen atribuciones de ningún tipo ya que venden para la empresa mandante, quien factura por dichas ventas, y también establece los recorridos que deben realizar los transportistas. Asimismo, los montos cobrados por los peonetas los clientes, son depositados en una cuenta perteneciente a Embotelladora Andina. ”En esta triangulación, salen perdiendo las empresas pequeñas, y eso en el fondo es algo irreal, un juego artificio o volador de luces”, señala Salas.

La representante de los peonetas explica además que con el recurso de nulidad, seguirán insistiendo por la “unificación de jurisprudencia”, ante la división en los fallos adversos que han enfrentado en esta y otras ocasiones, aunque reconoció que esto pasa por una modificación a nivel legislativo. “Esta es una figura ilícita en países de Europa, pero aquí creen que esto es legítimo y no lo es, esto atenta contra todos los principios laborales”, finaliza Guacolda.