loro-coironLoro Coirón es un célebre artista visual francés que ha dedicado en extenso su arte al grabado de imágenes y situaciones cotidianas de Valparaíso. Enamorado del puerto como muchos, Thierry Defert –su nombre real- terminó por quedarse a vivir en la V Región en 1995, aumentando su amplio registro de grabado con diversas expresiones de la ciudad.

Como buen amante de los gatos, alguna vez Loro Coirón describió su relación con el puerto así: “Yo acabé ronroneando con Valparaíso”. Por ello, quizás, es que el artista decidió escribir una carta a La Estrella donde critica la visión de la directora de Gestión Patrimonial de la ciudad, Paulina Kaplán.

“Escribo por la primera vez de mi vida a un diario para denunciar las palabras de Paulina Kaplán, hablando de los comercios itinerantes como cosas débiles, cuando hay malls y malls en construcción, matando realmente la cultura popular, original y propia a cada ciudad, en Chiloé o Valparaíso”, argumentó para empezar.

En línea con la molestia de diversas organizaciones sociales del puerto respecto al manejo y visión de los problemas locales, el artista apuntó a Kaplán: “¿Cómo se puede pensar y decir, de una persona que se pretende reflexiva, intelectual y, más grave, encargada del patrimonio, que una persona quien quiere subsistir con su familia, ocupando un metro cuadrado de la calle es mala? Qué vergüenza cuando sabemos que el real patrimonio humano es esta familia, de quienes, unos y otros, componen nuestra sociedad propia, ¡una propia identidad porteña!”.

Loco Coirón aseguró que el valor real del patrimonio de Valparaíso se encuentra precisamente en su gente y en su vinculación con las calles de la ciudad y no en las nuevas atracciones turísticas que han llegado a mostrar su otra cara. Entre ellas, por ejemplo, el Mall Barón que ya se encuentra en construcción.

Valparaíso es una ciudad porteña, humilde, un ratito chora y la real convivencia se da en la calle. ¡No es Bellavista! Las calles Yungay, el mercado Cardonal, la calle Uruguay, todas son la vida, la lucha para subsistir y de esta manera estar en real relación con el visitante. Si estoy hoy día enamorado de Valparaíso ¡es porque hay estas calles! No por el “imperio” de helados y cafés nuevos que se pueden encontrar en Miami o Barcelona y especialistas de completos que parecen, a la vista de la señora, más importantes que una librería. ¡Pucha qué tristeza poh!”, finalizó Coirón.