Esteban-Valenzuela-375x354Esteban Valenzuela, editor del libro “Aproximaciones a una Nueva Constitución” (Ediciones El Desconcierto), conversó con ElDesconcierto.cl acerca de los desafíos que se vienen en materia de cambio constitucional, y adelanta que la comisión que estará encargada de la descentralización, que el preside, tendrá como importante insumo el libro en el cual reunió a una veintena de académicos y alumnos, todo con la intención de recoger el clamor ciudadano expresado en las movilizaciones sociales iniciadas en 2011.

¿Cómo debería interpretar la opinión pública la creación de esta comisión, especialmente después de que se notaran serias trabas en la ayuda al norte  después del terremoto?

La presidenta Bachelet está cumpliendo una de sus promesas de campaña, por convencimiento y autocrítica, porque en su gobierno la verdad es que este tema no avanzó, y por la realidad también, porque la mitad de las protestas en Chile en los últimos cinco años han sido por demandas territoriales, como la de los mapuches. Entonces, ya no aguanta más el atraso de Chile en ser un país reaccionario, con municipios y gobiernos regionales débiles, regiones sin autoridades electas y con intendentes como corresponde, y sin devolución de recursos o capacidad de co-legislar, generar servicios y programas, con libertad. Entonces la desigualdad territorial y la rabia acumulada obliga a esta comisión de Estado, que tiene una vocación pluralista, a buscar el máximo de consenso para una propuesta que subvierta el orden centralista y reaccionario de Chile.

Portada_constitucion-192x300Esto es abordado en el capítulo XII de la propuesta de Nueva Constitución del libro de Ediciones El Desconcierto, donde incluso están contemplados los articulados, y en el que la propuesta regionalista enfatiza en que la descentralización pasa por la toma de decisiones a nivel local, con un financiamiento acorde y con voluntad democratizadora ¿esa propuesta es posible de alcanzar en el actual orden institucional o se hace muy complejo compatibilizar?

Un regionalismo efectivo, uno de verdad y que no sea meramente retórico, requiere de una nueva Constitución sin lugar a dudas, porque son muchas las trabas. Aquí no se deja a los municipios endeudarse, no hay ley de rentas regionales, no se pueden generar empresas mixtas para dar servicios por la Constitución. Como la ley de partidos exige ser partidos interregiones, no hay partidos étnicos, un partido mapuche o en una pura región, cosa que sí existe en otros países y facilita mucho la participación de los pueblos originarios, dándole poder a las respectivas regiones. Tampoco se reconoce el concepto de autonomía, ni siquiera para las regiones extremas, salvo y exclusivamente para la Isla de Pascua y Juan Fernández. Entonces el marco constitucional es horrible. Ahora, el Consejo termina su mandato en septiembre, y la Presidenta ha dicho que en el segundo semestre está también el mandato del proceso constituyente institucional y participativo. Por institucional, entendemos que hay un esfuerzo por hacer esto en un marco en el que el Congreso dé el visto bueno a que pueda haber un plebiscito o una manera de legitimar una constitución nueva, con una amplia participación ciudadana, que es lo que queremos hacer. Y como bien dices, recogimos en esta alianza que se hizo con El Desconcierto, junto con muchos estudiantes y profesores de Ciencias Políticas de la Universidad Alberto Hurtado, el clamor que está en varios de los articulados del libro. En ese capítulo de los gobiernos regionales, en vez de usar la palabra Estado “unitario”, que apela a lo homogéneo y a lo centralista, se ocupa la expresión “indivisible con regionalismo y autonomías territoriales”, que es la idea de un Estado democrático, con elección de intendentes, con ley de rentas, con posibilidad de fijar reglamentos, de tener diversidad además de regiones, que puedan crear sus provincias, que pueda haber un estatuto diferente en La Araucanía, donde tengan asegurado el poder los mapuche. Y, por qué no, que el intendente de allá, en vez de llamarse intendente, se llame “peñi mayor”. Da igual, aquí hay que ver las mejores experiencias del mundo, no hay que inventar la pólvora. Las mejores experiencias del mundo y también de América Latina hablan de una constitución y de un regionalismo sin miedo, que empodera con los controles debidos, con participación social, con una ley de presupuesto participativo obligatoria, con un porcentaje de las rentas, con que nadie se acabrone con el poder, y que no se replique el presidencialismo hacia abajo, y que cuando haya plebiscitos y elecciones la gente pueda responder consultas relevantes. Eso es lo que proponemos en ese esbozo de constitución, recogiendo la idea de un regionalismo progresista para Chile.

En la parte inicial del libro, donde declaran sus principios fundamentales, plantean que Chile sea una república democrática que promueva una comunidad política basada en la convivencia plural, respetuosa de la diversidad cultural ¿De donde viene esa convicción y cómo dialoga con la sociedad actual?

Lo más importante fue la conspiración con ustedes mismos que han estado pidiendo un viraje democrático y una ruptura de las reglas para ensanchar lo posible, con los movimientos sociales. En ese contexto nos propusimos como método escuchar el clamor de los movimientos sociales chilenos, mirar las prácticas de los países que cuentan con una democracia avanzada en el mundo, y tercero, saber valorar el nuevo constitucionalismo en América Latina. Los uruguayos tienen una gran tradición de democracia directa y de plebiscitos. Los bolivarianos han innovado con esto de la posibilidad de impugnar a autoridades y poder hacer consultas revocatorias de los cargos, así como la recuperación de la propiedad de los recursos naturales. Perú ha avanzado harto en regionalismo, al igual que Bolivia, en niveles de autonomía que no tiene Chile. Guatemala permite que la gente pueda ir a agruparse en un comité cívico, e integrar la plataforma local, lo cual permite a los maya gobernar muchos municipios en ese país. Entonces, también diría que una de las cosas destacables de este proyecto de Constitución es que tiene las notas académicas al pie de cada articulado, de modo que va orientando sobre cuál es el origen de esa idea y aprender, por lo tanto, de las mejores prácticas constitucionales del mundo.

En este primer capítulo también destaca la idea de establecer un Estado plurinacional, y por otra parte, que el poder participativo considere la figura del Defensor del Pueblo. Ambas cosas provienen de la experiencia latinoamericana, ¿existe un reconocimiento explícito de esa influencia entre los autores?

La propuesta de Constitución que hacemos es muy novedosa y recoge lo latinoamericano, lo indoamericano, con esta idea de que también tienen derechos la naturaleza y los animales. Es una propuesta de constitución del siglo XXI, meditada y que tiene un sentido comunitario, en la que somos un colectivo basado en la corresponsabilidad y contra el neoliberalismo individualista que ha dominado medio siglo de manera hegemónica al mundo. Busca otro camino que se atreve explorar y se imagina un mundo mucho más amable, en cosas más allá de lo que tú señalas, como la plurinacionaliad, que es evidente, y además da derechos a los inmigrantes de manera categórica frente a las discriminaciones y trabas que hoy día sufren, de modo que los peru-chilenos o los colombianos-chilenos puedan tener los mismos derechos. Busca ponernos al día, tal como a los partidos con primarias obligatorias, con un sistema electoral democrático, con una sola cámara y no tanto profesional político pagado y caro. El poder recae además en los consejos regionales y municipales, en formas de participación directa. Es una constitución que busca subvertir el orden conservador neoliberal y centralista.

También proponen un fuerte énfasis  en la participación y deliberación ciudadana, porque se establecen mecanismos como los plebiscitos…

Teresa Valdés, que es una experta en estas materias, dice que las leyes que se han dictado no se cumplen y que no hay sanciones, y que en el fondo la gente se acabrona con el poder. Los alcaldes muchas veces se toman los municipios, sin hacer presupuestos participativos. Bueno, también tenemos a la figura del intendente como designado del poder central. Pero está cambiando la sociedad chilena, muchos consejos regionales de manera autónoma han empezado a elegir a su presidente y éste empieza a contrastar con la figura del intendente designado. Estamos en un momento constituyente, donde el país se vuelve más igualitario y participativo. Y eso se refleja en la propuesta del texto.

El libro es un insumo para el debate que viene en materia de la redacción de una Nueva Constitución, independiente de que aún no esté claro cuál será el mecanismo. ¿Cómo pretende influir en esta discusión y cómo proyectan el escenario?

Tiene que haber un proceso absolutamente plural. No puede ser una cosa cerrada, y creo que la Presidenta ha estado bien en esta comisión, porque puso a varios díscolos y federalistas, y hasta está José Marimán, que es el autor del libro de la autodeterminación mapuche. Está Manuel Ahumada que es el presidente de los trabajadores subcontratistas del cobre y que ha demandado la devolución de plata para dar dignidad a los trabajadores y sus familias de las zonas mineras que no pertenecen a Codelco, que son los contratistas y que son la mayoría. Puso también a Diego Benavente, de Temuco, que es creador junto conmigo de Los Federales, que apuntamos a un autonomismo y no a un centralismo de mera administración sin poder regional real. Creo que con esta comisión, la Presidenta ha dado una señal de mayor voluntad de cambio y ella sabe con la chichita con la cual se está curando. De esta comisión, en la que también está Esteban Velásquez que es del PRO, y que es el alcalde de Calama y que ha sido muy categórico en que haya una ley de rentas regionales, creo que vamos a tener una propuesta muy buena. También está Humberto Nogueira, que es un constitucionalista demócrata cristiano, que de manera inusual para su partido, ha dicho categóricamente que el Estado regionalizado implica capacidad colegislativa de los gobiernos regionales electos, y todo eso apunta a romper con la tradición centralista y autoritaria de Chile. Y creo además que el espíritu de la comisión es adecuado porque vamos a publicar todas las actas de la comisión, vamos a hacer consultas ciudadanas, vamos a ir a regiones, etc. Queremos llamar después a una votación a la ciudadanía en un portal que se va a crear para los temas más relevantes, y queremos hacer un proceso lo más participativo e incluso posible.

¿Pero cuál es el lugar que este texto ocupa en ese debate? Porque quizás no existe otra propuesta como ésta que esté sistematizada para la discusión del cambio constitucional.

No, por supuesto que éste es un gran insumo. Yo, de hecho, tengo a Erik von Baer, nada menos que él, leyendo este esbozo de nueva constitución. Yo le digo que lo está leyendo como el libro de Mao, y él ha reconocido algunas cosas, y gracias a eso conocí para el libro a un francés que está en Chile, a Benoit Delooz, que en el capítulo séptimo explica que debe ser explícito el tratado de las competencias de las regiones, o sino todo esto es retórico simplemente. Sin duda, este libro es un insumo importante para el cambio.