norteEs una mezcla de su accidentada naturaleza geográfica y el historial negligente del poder. Los desastres en Chile se han vuelto cada día más comunes y la naturaleza ha sido catalogada como nuestra principal victimaria, un elemento que fascina y es explotado al máximo por la televisión y el periodismo tradicional.

Sin embargo, cuando los focos y las luces se apagan, las esperanzas de cientos de chilenos también: con los medios, abandonan también la noticia las autoridades y la situación –ya compleja- comienza a dilatarse, en medio del silencio y la difícil tarea de volver a empezar.

Algo parecido sucede en Alto Hospicio. En medio de réplicas que superan los 5º en la escala de Richter, sus habitantes –que aún duermen en carpas, soportando el frío de las noches nortinas- vieron por televisión el brutal incendio que consumió miles de hogares en Valparaíso y supieron lo que venía.

“En Alto Hospicio reina una atmósfera de normalidad, aunque un poco impuesta, falsa”, describe René Manzano, profesor de inglés. Manzano cuenta que, tras el terremoto, pasaron sin agua y luz cerca de 5 días y solo recientemente algunos sectores lograron recuperar esos servicios.

El ambiente está tenso producto de la fuertes réplicas que estremecen las ciudades nortinas varias veces al día. Mientras, en las calles, diversos sectores dentro de la comuna son ocupados por carpas, donde pernoctan las familias que perdieron sus casas durante el terremoto. Plazas, multicanchas y otros espacios reciben hoy a los más vulnerables.

En el recuerdo todavía está viva la tragedia de Tocopilla, ocurrida durante el 2007. En aquel episodio, la ayuda recibida desde el gobierno central fue muy poca y los nortinos se acostumbraron a una frase: “El norte ayuda al norte”. Una consigna que hoy, de cara a la nueva catástrofe en el centro de Chile que conmueve a todo el país, cobra nuevo sentido.

“Bueno, como iquiqueños vemos que al parecer nos tocará esto no más”, reflexionó el joven docente.

Bueno, como iquiqueños vemos que al parecer nos tocará esto no más”, reflexionó el joven docente. “Habrá que ayudarnos entre nosotros, siempre hemos sabido que para la zona centro no existimos, en todos los aspectos. Como te decía, hasta antes del domingo se veía llegar de a poco ayuda y camiones a las poblaciones con víveres, pero estos últimos días ha bajado un poco eso, aún habiendo mucha gente en las calles con niños y bebés”.

Hasta ahora, al menos, agradecen que el clima nortino no es tan inclemente como en la zona sur. De lo contrario, aseguran, “tendríamos muertos por neumonías o quién sabe qué”.

 

norteCon los medios se van las autoridades

El norte, por su larga desconexión geográfica con el centro de Chile, ha sufrido históricamente el abandono mediático y del poder cada vez que se ve enfrentado a una tragedia. El reciente terremoto, sin embargo, fue cubierto en extenso por matinales de televisión –que se dedicaron a vaticinar su llegada durante varios días- y noticiarios centrales.

La irrupción del incendio de Valparaíso, no obstante, cambió los focos y las luces del espectáculo a otra parte y, con ello, la atención de las autoridades, que ya aseguraron que la reconstrucción de Alto Hospicio tomará tiempo.

La reconstrucción será compleja en Alto Hospicio, porque el terreno es muy salino”, declaró Bachelet esta mañana en entrevista con Cooperativa. Además, agregó que: “quiero asegurar a todas las personas del norte y los porteños que no están solos”.

En tanto, aún son muchos quienes recuerdan lo sucedido en el terremoto de febrero de 2010. Especialmente quienes perdieron sus hogares y, hasta el día de hoy, no han recibido la ayuda necesaria para volver a levantarse.

Adolfo Moreno es presidente del Consejo Social Santiago Sustentable, organización que representa a 22 comunas de la ciudad y trabaja con una serie de otros colectivos en nombre del Movimiento Nacional por la Reconstrucción Justa. Conocedor de diversas historias a causa de la tragedia de 2010, Moreno relata que aún hay personas que siguen viviendo con graves daños en comunas como Puente Alto y San Bernardo. Eso, ocurrido en la capital, despierta dudas sobre lo que ocurrirá con los hogares damnificados hacia el sur.

“En el fondo, el Estado se enfoca en solucionar los problemas que son públicos y la forma en que los problemas se hacen públicos, es con la explotación o la manera en que ocupa la prensa el tema”, reflexionó.

“En el fondo, el Estado se enfoca en solucionar los problemas que son públicos y la forma en que los problemas se hacen públicos, es con la explotación o la manera en que ocupa la prensa el tema”, reflexionó.

Además de señalar que, tras lo ocurrido en Valparaíso “ya no se está hablando nada de lo que pasa en el norte”, el dirigente declaró que seguramente hay mucha gente que se ha olvidado que la ciudad porteña vivió un gran incendio hace un año, donde muchas casas terminaron destruidas.

Moreno acotó: “Nadie se preocupa de que se planifique mejor el lugar donde viven. En un año más, quizás, vamos a ver otro incendio y vamos a seguir con las mismas condiciones y los mismos problemas. Se siguen dando las mismas respuestas”.

 

El historial común de Alto Hospicio y Valparaíso

norteEn Alto Hospicio, en tanto, la ruta A-16, que une a Iquique con Alto Hospicio, sigue dañada y actualmente está habilitada con restricciones desde ciertas horas, lo que complica a quienes deben salir a trabajar. Según las autoridades, la reparación de la ruta tomaría, al menos, un año. Al respecto, el alcalde de la comuna, Ramón Galleguillos, ya manifestó su descontento: “¿Cuánto daño estructural tiene la carretera de verdad? ¿Es un 100% como para que se demoren un año? El terremoto del 2005 la carretera la sacamos en mucho menos tiempo y estuvo más fracturada que ahora”.

Además, denuncian que, en los colegios de la ciudad, los sostenedores están apurando las obras de reparación para volver a clases rápidamente, aún cuando esto no implique total seguridad para los estudiantes.

“Sólo están haciendo obras de parche, que son un verdadero peligro ante la eventualidad de otro sismo grande”, comentó el profesor René Manzano.

Mientras las grandes empresas, como Cencosud, ofrecen cero interés en créditos de consumo como forma de ayudar a los porteños, en el norte, apenas a días del terremoto, ya se organiza la ayuda que saldrá en socorro de los damnificados de Valparaíso. Una lección que evidencia la solidaridad de dos localidades, separadas por cientos de kilómetros, que comparten una misma historia de pobreza y abandono común y hoy exigen soluciones definitivas. Esta vez, lo más lejos posible del acoso de las cámaras y el oportunismo político.